¿Beneficia a Macri la detención de Milagro Sala?

La detención de Sala cae como anillo al dedo a la lucha política entablada por el sector más duro de oposición al gobierno: los pequeños grupos de izquierda y el kirchnerismo. Una dirigente presa les ayuda a difundir la idea de la presencia de un gobierno de ricos, enfrentado a los pobres que luchan por sus derechos.

Gonzalo Neidal
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La detención de Sala cae como anillo al dedo a la lucha política entablada por el sector más duro de oposición al gobierno
La detención de Sala cae como anillo al dedo a la lucha política entablada por el sector más duro de oposición al gobierno

Seguramente el Código Penal contiene varios artículos que podrían ser aplicados con holgura a la conducta de Milagro Sala.

Ella representa una síntesis bastante completa del descalabro vivido durante más de una década de populismo, donde el manejo arbitrario y despilfarrador de los fondos públicos ha sido una constante.

Deliberadamente, el gobierno anterior la transformó en un estado dentro del estado, canalizando hacia ella recursos públicos abrumadores de los que disponía con total libertad, sin necesidad de rendir cuentas. No respondía sino al poder nacional, que le enviaba fondos para construir y mantener una estructura de poder económico y material que, tras la derrota del oficialismo, se le hace imposible sostener. Sin recursos, su poder se diluye y sólo le resta su capacidad de obstrucción y el ejercicio de la amenaza y la violencia.



Milagro Sala ha sido probablemente la razón principal de la derrota del peronismo en Jujuy. Gerardo Morales obtuvo el 58% por ciento de los votos y encuestas recientes, elaboradas tras la decisión del gobernador de enfrentar a Sala judicialmente, llevan al 80% el grado de adhesión hacia su persona.

No pocos peronistas han utilizado duros calificativos para con la líder detenida y sólo el cristinismo más duro ha salido a defenderla. Juan Manuel Urtubey, por ejemplo, reconoció que su gobierno hizo un gran esfuerzo por mantener a Sala alejada de Salta y que esa actitud le valió represalias por parte del gobierno nacional kirchnersita.

Pese al sólido y extenso desprestigio de Milagro Sala incluso entre los sectores que dice representar, no está claro que su detención beneficie al gobierno de Mauricio Macri.

Claro que no se trata de una decisión tomada por el gobierno sino por la Justicia. Pero varios funcionarios y dirigentes políticos afines al oficialismo se han mostrado satisfechos con la decisión judicial. De todos modos, está claro que la detención de Sala cae como anillo al dedo a la lucha política entablada por el sector más duro de oposición al gobierno: los pequeños grupos de izquierda y el kirchnerismo. Una dirigente presa les ayuda a difundir la idea de la presencia de un gobierno de ricos, enfrentado a los pobres que luchan por sus derechos.

Pero a su vez, da la sensación de que en este caso concreto, la figura de Milagro Sala no ayuda excesivamente a la oposición a construir la imagen de un estado represor que abusa de su poder contra quienes defienden sus derechos más elementales.

Ese es el dilema que se plantea: ¿debe el gobierno tolerar los desmanes por temor a hacerse fama de tener ansias dictatoriales? ¿O, por el contrario, ha calibrado correctamente un cierto hartazgo en la sociedad y una demanda de orden y disciplina?

Con el paso de los días iremos viendo cuál es el tono actual del humor social.



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