El fin del miedo, universitaria K en el gobierno de Macri

Mirta Bonnin, directora del Museo de Antropología de la Facultad de Filosofía, asumió una dirección en el Ministerio de Cultura de la Nación que dirige Pablo Avelluto. Activa militante kirchnerista, hace pocos meses firmó una solicitada “anti Macri” impulsada por su decano Diego Tatián.

ilustra macri y tamarit monster“Amor sí, Macri no” fue el lema del que utilizó el kirchnerismo para intentar capitalizar el miedo de algún sector del electorado a una gestión del ex jefe de gabinete porteño. La llamada “campaña ciudadana” incluyó advertencias de todo tipo sobre los supuestos retrocesos que una gestión del PRO ocasionaría en las distintas áreas de gobierno.
El fervor militante provocó algunas jugadas polémicas que produjeron un fuerte debate. En particular, algunos sectores universitarios utilizaron recursos de unidades académicas que controlan como plataforma para difundir sus proclamas contrarias al candidato de Cambiemos. Las expresiones de los consejos directivos de algunas facultades llegaron incluso a pedir el voto por Daniel Scioli, violentando cualquier criterio de institucionalidad.
La Facultad de Filosofía de la UNC aportó su propia declaración a la seguidilla de expresiones pro-kirchneristas que surgieron del sistema universitario argentino. El texto fue titulado “Por la defensa de la educación pública y el desarrollo de la ciencia” y publicado en la página oficial. En él se incluían llamamientos a resistir teóricas intenciones regresivas y se convocaba a defender los supuestos logros de la gestión de Cristina Kirchner.
“De cara al ballotage del próximo 22 de noviembre, y ante el riesgo de un avance de programas privatistas en el escenario político nacional, las autoridades, organizaciones docentes, organizaciones estudiantiles, egresados y no docentes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba manifestamos que, frente a cualquier eventualidad regresiva que pretendiera desmantelar los avances en educación, ciencia y técnica producidos en los últimos años por la democracia argentina, los trabajadores y estudiantes de la Universidad Pública vamos a defender las conquistas académicas, científicas, culturales, laborales y salariales alcanzadas con la recuperación del Estado, tras su desguace neoliberal en los años 90”, decía el manifiesto que impulsó Diego Tatián, parte del ala dura del kirchnerismo universitario cordobés.
Marcos foto 2 agregarPor todo esto, sorprendió a propios y extraños que el nombre de una de las firmantes de tan duro documento aparezca como parte del equipo que el nuevo ministro de Cultura macrista; Pablo Avelluto, presentó en sociedad. Mirta Bonnin, directora del museo de Antropología de la Facultad de Filosofía, asumió en la Dirección de Investigación dependiente de la Secretaría de Patrimonio Cultural de la Nación. “Amor sí, Macri también” parece ser el nuevo lema.
La funcionaria de Tatián es una especialista en el tema reconocida en el ámbito académico. Durante la gestión de Carolina Scotto tuvo a cargo el área cultural del rectorado para luego volver a su facultad de origen. Según la mayoría de los conocedores de la política universitaria su capacidad para desempeñar la función no está en duda.
Lo que aparece como incompatible es que quien hace pocos meses suscribía una declaración que llamaba a “los miembros del sistema científico y de la comunidad educativa en todos sus niveles a proteger estas conquistas, a expandirlas, a reivindicar la calidad académica y a no relegar la autonomía de esa calidad ante la educación mercantilizada y mediocre que buscan imponer en América Latina empresas trasnacionales que la conciben no como un derecho sino como una oportunidad de hacer negocios”, en obvia alusión al macrismo, hoy acepte formar parte de esa gestión de gobierno.
De hecho, su superior jerárquico, el artista Américo Castilla, anunció que la nueva conducción de la secretaría que encabeza pretende “jeraquizar, modernizar y emprender un camino totalmente nuevo con los museos nacionales”. La consigna de trabajo no parece ser muy compatible con la defensa cerrada que la nueva funcionaria nacional hacía, hace pocos días, de todos los aspectos de la gestión cristinista o, quizás, el pánico que sufrió la militancia kirchnerista antes de la segunda vuelta se haya diluido con los primeros anuncios.



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