Romance (punk) con el éxito

Con la piel grafiteada, los cuatro integrantes del grupo australiano 5 Seconds Of Summer aparecen desnudos en la tapa de la revista Rolling Stone, exhibiendo su pose más rebelde para conseguir un doble objetivo: enloquecer a sus admiradoras y promover que todos hablen de ellos.

Por J.C. Maraddón
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ilustra rsos rolling stonesLa tapa del último número de la revista estadounidense Rolling Stone, donde se los ve desnudos a los jovencísimos integrantes del grupo australiano 5 Seconds Of Summer, ha desatado una avalancha de opiniones a favor y en contra. Pero lo peor no ha sido eso, sino lo que los chicos dicen en la nota que respalda esa foto. En su afán por demostrar cuán punks pueden llegar a ser, los miembros de este cuarteto surgido en Sydney no han vacilado en contar y mostrar al reportero hasta los más íntimos detalles de su vida. Y aunque el punk original fue sepultado hace por lo menos 35 años, no cejan los intentos por sostenerlo artificialmente vivo.
Los tiempos han cambiado, de eso no cabe duda. Y lo que a mediados de los años setenta era un desafío a las reglas de urbanidad, hoy es un juego que practican los niños a la hora de la merienda. Sin embargo, ver a una banda adolescente posando sin ropas en la portada de la publicación rockera más famosa del mundo no deja de provocar polémica. Todavía quedan límites por cruzar, aunque más no sean por razones de marketing. De hecho, se sigue discutiendo si los Sex Pistols fueron o no, en su momento, una simple máquina de producir ganancias para su mánager.
Con la piel grafiteada, los cuatro muchachos exhiben su pose más rebelde y consiguen un doble objetivo: enloquecen a sus admiradoras y promueven que todos hablen de ellos. De hecho, hasta el mismo Justin Bieber, contra el que los 5 Seconds Of Summer disparan en la entrevista, salió a responderles con un “ni siquiera los conozco”, que pareciera ser una muestra de indiferencia pero que es exactamente lo contrario: si se tomó la molestia de elaborar una contestación, es porque los conoce. Y muy bien.
El artículo de la Rolling Stone, firmado por Patrick Doyle, los presenta como estrellas de rock consumadas… y consumidas. Disfrutando de la buena vida, de fiesta en fiesta, sin privarse de nada. Uno de ellos se presenta en bóxer a la conversación con el periodista. Otro asume que no puede más de la resaca. Los criterios sobre cómo deben comportarse los ídolos del público adolescente parecen haber tomado otro rumbo: ya no se cuidan las formas, porque el discurso no está intermediado por los padres, sino que llega directamente a las fans. Y el desparpajo que antes espantaba, hoy suma puntos.
Un fragmento álgido del artículo de la Rolling Stone es el sinceramiento que practican los jovencitos australianos cuando se refieren a su relación con sus seguidoras. “Si te dan bola todas las chicas que ni te hubiesen mirado cuando estabas en la secundaria, si te dicen cosas, si te ofrecen sus números de teléfono… es difícil no ser imprudente”, reconocen estas flamantes rock stars, que poco tiempo atrás se encontraban a años luz de la fama, hasta que un productor vio el filón y les consiguió un contrato como teloneros de One Direction en una gira consagratoria.
Nada hace prever que los arrebatos de 5 Seconds Of Summer puedan agitar otra vez las aguas de la punkitud, que se encuentran calmas desde que Sid Vicious muriera de sobredosis; como no lo hicieron tampoco los grupos neopunks de los noventa (con Green Day o Good Charlotte a la cabeza), a los que estos chicos australianos veneran. En un panorama dominado por el consumo adolescente, bandas como ésta se encuentran en el foco de la atención. Y ellos no hacen otra cosa sino dar motivos para que se los cite, se los retuitee, se los convierta en memes y así, con suerte, podrán prolongar su romance con el éxito por unos meses más.



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