Los interrogantes de la sociedad

La respuesta a la mayoría de las preguntas es vaga, pues depende del resultado de la interacción entre las medidas de ajuste y las de reactivación que deberá tomar el futuro gabinete económico, sumado a las expectativas de la sociedad y los mercados (que dependerá del éxito de las negociaciones del gobierno con los gremios, el sector empresarial y los agentes internacionales), y obviamente del timing que tenga el equipo de Macri para tomar decisiones y generar expectativas positivas y sólidas.

Por María Cayre*
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@MariaCayre

sig prgDesde las elecciones del 22 de noviembre y la certeza de quien sería el próximo presidente, la temática electoral que marcó gran parte del 2015 terminó y las miradas giraron hacia la situación económica. Derivadas de la incertidumbre que reina en la sociedad por estos días, esta semana me he topado con preguntas de todo tipo relacionadas a la economía del país y a cómo afectará al bolsillo de las personas. Los interrogantes de la gente son del estilo ¿Va a producir un aumento de precios en el mercado interno sacar las trabas al comercio exterior? ¿Cuánto será la inflación después de la devaluación? ¿Qué hago si tengo dólares ahorrados, compro algo o me los quedo? ¿A cuánto quedará el precio del dólar? ¿Si tengo pesos es razonable meterlos en un plazo fijo o subirá la tasa de interés? ¿La recesión va a ser muy grade?, etcétera.

La respuesta a la mayoría de estas preguntas es vaga, pues depende del resultado de la interacción entre las medidas de ajuste y las de reactivación que deberá tomar el futuro gabinete económico, sumado a las expectativas de la sociedad y los mercados (que dependerá del éxito de las negociaciones del gobierno con los gremios, el sector empresarial y los agentes internacionales), y obviamente del timing que tenga el equipo de Macri para tomar decisiones y generar expectativas positivas y sólidas.

Nivel de precios

En relación a una de las mayores preocupaciones que es la inflación, vemos que las consultoras encargadas de relevar aumentos en los precios marcaron una suba de 2,2% en noviembre (versus una suba registrada de 1,5% en octubre) y una estampida alcista preocupante en las últimas semanas (valores de hasta 100% en la harina, 12% en algunos cortes de carne, 16% en el rubro almacén, subas en remedios, aceites, etcétera). Descontando que diciembre y enero son históricamente meses con registros de suba de precios superior al resto del año,sin lugar a dudas las expectativas sobre la devaluación y la liberalización de retenciones del sector agrario vieron materializado su efecto en una remarcación preventiva de algunos productos.

Se espera que la puja por la inflación durante el 2016 sea dura. La inflación va a estar empujada por el rezago que tiene el impacto del dinero ya emitido, que suele ser de entre 6 a 12 meses para afectar a los precios, las remarcaciones preventivas por las expectativas devaluatorias, el pass-through de la liberalización del tipo de cambio a los precios, la pujas salariales de las paritarias de marzo, y el aumento de los bienes no transables que intentarán alcanzar a los transables que siempre aumentan primero. Sin embargo, la buena noticia es que desde el gobierno entrante consideran acordar retrotraer precios a fines de noviembre para llevar adelante un acuerdo económico y social entre el gobierno, los sindicatos y las empresas. La idea es coordinar las expectativas de precios y salarios en norma con la inflación esperada por el gobierno. Además, manifestaron mantener el programa de Precios Cuidados instalado por el actual ministro de economía Axel Kiciloff (aunque probablemente con modificaciones).

Aunque en el primer año el tema inflacionario es una incertidumbre sobre la cual nadie se atreve a hacer proyecciones finas, parece ser que el gabinete de economía de Macri reconoce el flagelo inflacionario como uno de los principales problemas de la economía argentina y la necesidad de atacarlo de inmediato para poder resolverlo en el mediano plazo. Habrá que ser pacientes.

Tasas de interés

Con las tasas de interés la respuesta es un poco más sencilla: todo parece indicar que tendrán que subir. El principal motivo es tratar de absorber parte del exceso de pesos que hay en la economía para aflojar las presiones sobre el tipo de cambio pos liberalización del cepo; y, en segundo lugar, aumentar la tasa de interés ayudaría a enfriar la economía y las presiones sobre el aumento de los precios, lo que evitaría carcomer las ventajas de la devaluación. De lo contrario se corre el riesgo de repetir el escenario devaluatorio de comienzos del 2014 que poco sirvió.

Tipo de cambio y dólares

“Se liberalizará el cepo cuando estén dadas las condiciones”, aseguró Alfonso Prat- Gay en los últimos días, dejando ver que el precio del billete verde oscilará entre el actual dólar oficial y precio del contado con liqui o el dólar bolsa, que cerraron el viernes pasado en 15.13 y 14.69 respectivamente. No olvidemos que en la determinación de este precio -quizá el más esperado por todos- las expectativas del sector agropecuario juegan un rol central y se ubican en un piso de 15 pesos por dólar.

Ante la incertidumbre de cuándo, cómo y cuánto respecto al tipo de cambio, las personas se pasean sobre las distintas alternativas que hay para mermar el posible deterioro de sus dólares o pesos ahorrados. Un trader amigo me comentaba la semana pasada que para los adversos al riesgo aconsejaría comprar algunos bonos muy conservadores en dólares: una alternativa son los llamados “dólar linked” que son emitidos en dólares pero que pagan renta y amortización en pesos al tipo de cambio oficial (los que fueron emitidos por gobiernos provinciales y tienen vencimiento en 2016 son los más atractivos); otra alternativa son los bonos “dolar billete” que pagan renta y amortización en dólares y pueden ser comprados en pesos o en dólares. Con el bono “dólar linked” uno queda cubierto ante una devaluación del tipo de cambio oficial, con el bono “dólar billete” uno queda cubierto ante una disparada del blue (en caso que siga habiendo brecha o se demora la apertura del cepo). Sin embargo, al transmitir estos consejos aparece un problema, el factor de la gran informalidad que hay en la Argentina actual, el detalle es que este tipo de inversiones requiere poder justificar los fondos y el porcentaje de pequeños ahorrista que trabajan en la informalidad es muy alta.

Supongo que alguna inversión financiera será viable para algunos osados pero para muchos pequeños ahorristas el firstbest será guardar los dólares bajo el colchón hasta esperar los resultados de las primeras medidas económicas del nuevo gobierno.

Reacomodo de la economía

La idea parece ser virar el motor de la economía desde el consumo a la inversión, que es un mecanismo de crecimiento más largoplacista, más orientado al desarrollo económico. Pero no cabe duda que hay que pensar una economía en recesión en los próximos 6 a 12 meses, tirando el escenario de reactivación hasta cerca del 2017 (siempre y cuando las medidas tomadas en este año entrante se materialicen airosas). Los tiempos y el impacto de la recesión se definirán dependiendo del juego de fuerzas entre los impulsos reactivadores y los recesivos que se tomarán en el corto plazo. Como ejemplo de los primeros podemos mencionar la dinamización de las exportaciones y las importaciones vía acomodo de las medidas distorsivas prevalecientes en el sector, el aumento del mínimo no imponible de ganancias que dejaría más margen a los asalariados para no resentir en demasía el consumo y dinamizar la inversión (para lo cual hace falta mejorar condiciones del mercado, pero las expectativas positivas ante el cambio de gobierno puede hacer ganar algo de tiempo). En el segundo grupo encontramos al ajuste fiscal, la inflación generada por factores ya explicados, la reacción ante la incertidumbre de la liberalización del tipo del cambio y las fuertes expectativas devaluatorias.

Si se tiene éxito en los principales desafíos del 2016, que son la salida del cepo sin un alto pass-througha los precios y la instalación de buenas expectativas que permitan una rápida puesta en marcha de la economía, se podría pensar en un 2017 ya con signos de recuperación y crecimiento, con una economía en vías de apuntalarse alrededor de la recuperación de la inversión y el sector externo. Pero el camino al éxito está lleno de situaciones complejas en donde las expectativas que tienen una gran cuota de volatilidad juegan un rol fundamental.

Licenciada en Economía y profesora de Finanzas Públicas en la UNC.