Voces opositoras se multiplican a ocho días de Asamblea de UNC

A tan solo una semana de que la Asamblea Universitaria se reuna, la certidumbre del rector Tamarit sobre el triunfo de su propuesta (crear dos nuevas Facultades) comienza a esfumarse, mientras se reproducen las críticas al proyecto oficial.

_MG_7317Al extenuante año de elecciones municipales, provinciales y nacionales, los universitarios cordobeses le sumarán sobre el filo del fin de año una de sus ceremonias políticas más tradicionales y folclóricas: la Asamblea Universitaria. El máximo cuerpo de gobierno de la UNC, conformado por los miembros de cada uno de sus Consejos Directivos, tendrá la misión de dar decidir si se avanza con la propuesta del oficialismo rectoral, que pretende crear dos nuevas unidades académicas.
A tan solo cuatro meses de votar a una nueva dupla rectoral, ésta será la primera reunión de dicho cuerpo desde que en marzo del 2013 eligió a Francisco Tamarit y Silvia Barei como titulares de la Casa de Trejo.
Sin embargo, tras especular durante más de un año sobre la oportunidad ideal para hacer aprobar sus dos proyectos de Facultades, pareciera que Tamarit esperó demasiado. Tras el cimbronazo que el triunfo de Mauricio Macri significó para el Rector (fervoroso militante de la candidatura presidencial de Daniel Scioli), voces discordantes con los proyectos oficiales comienzan a escucharse en el polifónico coro de la UNC, debilitando la posición de Tamarit.

Facultades de autor
Las nuevas unidades académicas que el tamaritismo quiere crear están hechas a la medida de sus intereses políticos. En ambas Facultades tiene una basta mayoría los sectores ligados al ala dura de la coalición que sustenata a Tamarit.
Una de ellas sería la Facultad de Ciencias Sociales, que se erigiría sobre las actuales Escuela de Trabajo Social (ETS), dependiente hoy de Derecho y Ciencias Sociales, el Centro de Estudios Avanzados (CEA) y el Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (IIFAP), ambos dependientes directamente del Rectorado.
Por otra parte, la Escuela de Ciencias de la Información mutaría para convertirse en una Facultad de Comunicación Social, con la misma propuesta y perfil académicos que cuenta en la actualidad, pero de manera autónoma de Derecho y Ciencias Sociales, a donde hoy pertenece.
De concretarse, éstas pasarían a acreditar la preciada suma de 19 votos cada una en futuras Asambleas Universitarias, aun cuando no tendrían voz ni voto en la que elegirá al rector del período 2016-2019 en marzo próximo. Dicho crecimiento del ala más dura del oficialismo le daría a dichos sectores una mayor capacidad de negociación frente a aliados que no son considerados “propios”, sino solo coyunturales socios pragmáticos.
Por ello, el tamaritismo no tuvo ningún reparo en desconocer la Ordenanza 8/2011, que establece requisitos a cumplir por proyectos de nuevas facultades. A pesar de la claridad del texto de la norma, el oficialismo decidió desconocerla y avanzar con el proceso de creación, dejando de lado los innumerables incumplimientos que presenta cada uno de los proyectos.
Al proyecto de Ciencias Sociales, se le critica principalmente que se crearía con solo una carrera de grado existente, cuando la normativa requiere “que se dicten como mínimo dos carreras de grado y al menos una carrera de posgrado”.
En el caso de Comunicación Social, el problema principal tiene que ver con su paúperrima política académica en el plano docente, ya que solo el 36,9 por ciento de sus profesores han concursado. Sin embargo, la Ordenanza 8/2011 establece que “el número de docentes concursados dentro de la nueva Facultad al momento de crearse no deberá ser menor al 50 por ciento de la planta docente total”.
Además, ambos proyectos presentan una situación deficiente en materia presupuestaria, ya que carecen de toda previsión sobre el origen de los nuevos fondos que necesitarán para convertirse en Facultades. El cambio de signo político en el gobierno nacional podría complicar aun más una futura normalización.

Voces discordantes
A pesar de haber logrado aprobar el tratamiento de los dos proyectos en el Consejo Superior, la postura del tamaritismo no es únanime en la UNC. Por el contrario, voces de oposición al planteo del oficialismo se alzan en cada unidad académica. Como consecuencia de que el oficialismo evitó socializar el debate ante la comunidad universitaria, la oposición a la creación de dos facultades se presenta en distintas versiones.
Algunos consejeros han explicitado su preferencia por uno de los dos proyectos en particular, adelantando su voto negativo hacia aquel que no es de su agrado. Sin embargo, la mayoría acompaña la iniciativa propuesta en el Consejo Superior por la oposición al tamaritismo, consistente en crear una sola Facultad de Ciencias Sociales que incluya en su seno no solo a la ETS, el CEA y el IIFAP, sino también a la ECI.
En ese sentido se expresó ayer el exdecano de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física, Daniel Barraco, en una columna de opinión publicada ayer en La Voz del Interior, cuyo título se pregunta “¿Es razonable que haya dos nuevas facultades?”. En el artículo, el reconocido dirigente universitario llega a una unívoca conclusión: no es necesario que sean dos.
El docente e investigador no duda en poner la responsabilidad de la situación actual en los egos que privilegian intereses sectoriales por sobre los de la UNC como un todo. Además, advierte sobre las problemáticas presupuestarias e institucionales que acarrearía la consumación de dos nuevas facultades, sumados a posibles restricciones de tipo presupuestario que la UNC sufriría en un contexto nacional de ajuste fiscal.
La sensata posición sostenida por Barraco se expande por la UNC, aunando voluntades de procedencias políticas diversas. En tan solo ocho días, los universitarios cordobeses deberán resolver una situación que marcará a fuego el devenir de su universidad.



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