Paraguas político: la pata renga del SUOEM

El sindicato liderado por Rubén Daniele intentó vertebrar una alianza para sostener políticamente las impopulares medidas de protesta. No consiguió la adhesión de los gremios con los que convive bajo la jurisdicción municipal. Constituyó una multisectorial con sectores minoritarios radicalmente enfrentados con Mestre.

Por Marcos Duarte
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KD9L8878 (1)Es una regla no escrita en el ámbito sindical que un plan de lucha extenso requiere, además del apoyo de los afiliados, una red de contención que sostenga políticamente las medidas ante la opinión pública. La dirigencia del SUOEM lo sabe muy bien y tradicionalmente intentó vertebrar frentes para incrementar su poder de negociación.

El proceso de resistencia a la implementación del Ente de Servicios y Obras Públicas (ESOP) parece no contar con estos dos ingredientes en su plenitud. La situación interna no es precisamente tranquila y el acuerdo con las medidas de fuerza dista de ser monolítico. La conducción del gremio se vio empujada por los trabajadores de las áreas operativas pero al mismo tiempo perdió predicamento en otros sectores.

En el frente externo tampoco tuvo el SUOEM el éxito acostumbrado. Tradicionalmente, la primera línea gremial lograba reunir un arco importante de actores políticos que, combinado con su incuestionable poder de movilización, conseguía incrementar la fortaleza del reclamo y, consecuentemente, la presión hacia las autoridades del municipio. En esta oportunidad, la convocatoria a los aliados no tuvo el apoyo esperado.



En primer lugar, la dirigencia verde no pudo convencer a los sindicatos “hermanos” con los que comparte jurisdicción municipal. La UTA y el SURRBAC mantuvieron una posición expectante y se limitaron a enviar adhesiones de compromiso sin exponerse en ninguno de los actos públicos. Este primer fracaso debilitó la contundencia de las primeras acciones que podrían haber garantizado una rápida convocatoria a la negociación.

Tampoco brindó su apoyo ninguno de los partidos importantes en el escenario local. El juecismo, tradicional aliado del SUOEM, expresó su rechazo al ente pero cuidándose de no quedar pegado a un reclamo que consideran impopular. La situación electoral del Frente Cívico no permite dispendio de capital político.

El Movimiento ADN, conducido por el ex periodista Tomás Méndez, tampoco expresó su solidaridad. El posicionamiento del agrupamiento que escoltó al radicalismo en las últimas elecciones siempre fue crítico del oficialismo y del sindicato en iguales proporciones. De más está decir que el peronismo apoyó la creación del ente.

Ante esta sequía de sostén político, el SUOEM tuvo que apelar a sectores minoritarios y casi marginales de la política local. Las fuerzas de la izquierda trotskista, consecuentes, fueron los primeros que expresaron el acompañamiento al plan de lucha e incluso participaron de las medidas de fuerza que propuso el gremio.

Más allá de este esperable alineamiento del FIT y el MST, la constitución de la multisectorial de apoyo al reclamo gremial contó con participantes pintorescos. En la reunión de organizaciones, pomposamente convocada contra los “planes privatistas de Mestre y Macri”, tuvo una asistencia casi completamente hegemonizada por el kirchnerismo y el para-kirchnerismo.

Entre las agrupaciones firmantes estuvieron el Frente para la Victoria, el Partido de la Victoria, Peronismo Militante, Hijos, La Bisagra, centros vecinales, Frente Mujeres, CTA de los Trabajadores, Empleados del Poder Judicial, Corriente Atilio López y Frente Patria Grande. Todos estos grupos se encuentran en alguna órbita del oficialismo nacional saliente.

En el ámbito sindical, solo expresaron su acompañamiento los gremios más comprometidos con el kirchnerismo. Llamó la atención la participación de ADIUC, gremio de docentes universitarios que se destacó por boicotear todas las medidas de fuerza convocadas en la UNC.

José Adamo, del Partido para la Victoria, declaró “Somos parte del 70% que no lo votó a Mestre y del 50% que no lo votó a Macri, así que vamos a salir a la calle contra este Ente que pretende privatizar a la Municipalidad e imponer las políticas neoliberales” utilizando una curiosa fórmula matemática para colocarse como representante de teórica mayoría social. Más allá de la particular ecuación electoral del dirigente, es evidente que ningún sector político competitivo quiere quedar asociado con un conflicto que solo causa el rechazo de la ciudadanía cordobesa.



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