Poderes concentrados

Por Gonzalo Neidal

2015-10-29_MACRI_webAyer un amigo kirchnerista me advertía, balanceando su índice con actitud acusadora, que Macri va a gobernar para los “poderes concentrados”, que gobernará para “los ricos”.
Le respondí que no creía que fuera esa su prioridad pero que un gobierno que beneficia a sus empresarios, no necesariamente perjudica al resto de la sociedad.
Cierta vez un ejecutivo de la General Motors fue designado integrante del gobierno de los Estados Unidos. Un periodista le preguntó qué haría en el caso de que los intereses de la General Motors entraran en contradicción con los de Estados Unidos, por quién se inclinaría. El funcionario respondió: “No imagino ninguna situación en que exista una contraposición entre los intereses de la General Motors y los de los Estados Unidos”.
En todos los países serios del mundo, los grandes emprendedores al igual que los grandes poetas o los grandes deportistas, son tratados con la deferencia que se trata a los exitosos y meritorios. El ensañamiento populista para con los empresarios ricos es un pésimo mensaje al resto de la población pues se le indica que los padecimientos de los pobres son ocasionados por los ricos. Lamentablemente, a esta idea parece haberse sumado últimamente, con cierto ahínco, la Iglesia Católica cuando Francisco dice que “el dinero es el estiércol del diablo”.
Esta idea de ricos perjudicando a pobres está en la base misma de la ideología marxista y corresponde a la visión que podía tenerse del capitalismo allá en los tiempos de Charles Dickens y de Carlos Marx. Es la idea que prevalece en Cuba y Venezuela, con resultados a la vista.
Los empresarios son quienes generan riqueza, producción, puestos de trabajo y que pagan impuestos, posibilitando que el estado extienda sus funciones en beneficio de los pobres.
Ojalá el nuevo gobierno sea amigos de los ricos. Que no sabotee su actividad sino, por el contrario, que los favorezca, los impulse y genere condiciones favorables para que los empresarios ganen dinero y creen riqueza.
Porque la abundancia de dinero –representación simbólica de la producción- es lo único que permite salir de la pobreza.