La otra pelea: De la Sota defiende el título del PJ local

Por Marcos Duarte
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DYN14.JPGSergio Massa anunció que el gobernador de Córdoba estaba llegando en moto a su acto de cierre para sortear un atasco de tránsito. La imagen ilustra el compromiso con la que José Manuel De la Sota encaró la campaña electoral de su ex rival en la interna de UNA.
Contra los pronósticos de quienes auguraban un apartamiento de la primera línea de la pelea nacional luego de las primarias abiertas, el cordobés no solo comprometió su estructura en nuestra provincia sino que se convirtió en una figura estelar en el equipo massista.
La táctica elegida por el comando de la coalición UNA fue adosar a Sergio Massa figuras de relieve que complementaran su perfil y minimizaran sus debilidades. Roberto Lavagna tuvo la función de aportar imagen de gestión y experiencia en el plano del manejo de la economía. De la Sota fue su principal vocero y stopper político, participó de todos los cruces y fustigó a sus adversarios. Para dejarlo claro, el tigrense anunció que ambos dirigentes iban a constituirse en pilares de un eventual gobierno.
El primer desafío del comando de UNA fue aglutinar los votos que obtuvo el gobernador en las primarias abiertas y simultaneas del mes de agosto. Ese fue el presupuesto básico para dar por tierra con los augurios de polarización que proliferaron apenas conocidos los resultados de las PASO. De hecho, esta hipótesis lanzada a dúo tanto por los operadores sciolistas como por los macristas parece estar descartada. Massa sobrevivió pese a ser el tercero en discordia.
El objetivo de máxima es superar a Macri y meterse en la segunda vuelta pero la primera vuelta presidencial implica también un desafío doméstico para De la Sota. Por tercera vez en lo que va del año debe revalidar sus títulos en Córdoba. En la elección provincial logró que Juan Scharetti llegara a la gobernación por segunda vez extendiendo el ciclo histórico de Unión por Córdoba; en agosto logró ser el candidato más votado en las primarias abiertas y arrastrar de esa manera a UNA al primer puesto en el distrito; el domingo vuelve a jugarse su capital político.
Una victoria de Massa en Córdoba, en un escenario que lo presenta en el tercer puesto, tendría proporciones casi épicas para el gobernador saliente. No siendo él la cabeza de la boleta parece muy complejo de lograr, aunque no imposible.
Hay otra disputa que De la Sota no puede perder: el liderazgo en el espacio peronista. El sciolismo jugó fuerte en la provincia y avanzó cooptando algunos dirigentes del riñón de Unión por Córdoba. Además, vertebró un discurso de seducción al gobernador electo y avanzó en proponer planes concretos para la provincia. Las declaraciones de Daniel Scioli en su última gira fueron casi una provocación: “De la Sota está celoso por mi buena relacion con Schiaretti” dijo ante un auditorio formado por sindicalistas afines al oficialismo provincial. En el Frente para la Victoria no esconden que su meta es lograr el segundo lugar detrás de Mauricio Macri.
Por todo esto, el mandatario provincial se enfrenta a una pelea importante. Si el bonaerense supera a Sergio Massa, candidato oficial de Unión por Córdoba, buscará acordar con Schiaretti y excluirlo de la interlocución. Además, el sciolismo abrirá un frente de batalla al interior del justicialismo local.
De la Sota es consciente de todo esto, por eso encaró la campaña como si fuera propia. Si logra superar al Frente para la Victoria confirmará su liderazgo una vez más a partir de la potencia electoral de su figura y podrá, como desea, constituirse en un actor de envergadura nacional. El resultado está abierto y en gran medida decide el futuro del peronismo provincial.