Tamarit busca reivindicarse con doble Asamblea (aún sin fecha)

_MG_5806En una sesión breve y apresurada por el temor de que manifestantes de izquierda tomasen el recinto, el Consejo Superior de la UNC aprobó ayer una nueva convocatoria de Asamblea Universitaria.
El objetivo del oficialismo consiste en adaptar el Estatuto a los términos del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) local. Dicho acuerdo paritario fue refrendado por representantes de la UNC y del gremio Adiuc en octubre pasado, pero algunos de sus términos deben ser aprobados por Asamblea para entrar en vigor.
Esto incluye el ingreso a carrera docente (la planta permanente universitaria) de docentes que no han obtenido su cargo en un concurso abierto.
La semana pasada, ya había sido aprobada la realización de una sesión del mismo órgano para llevar el número de Facultades a 15, con la creación de la unidades académicas de Comunicación Social y de Ciencias Sociales.
Ambos temarios aprobados (nuevas facultades y CCT local) podrían unificarse en una única Asamblea Universitaria que se realizaría entre fines de noviembre y mediados de diciembre.
Sin embargo, el oficialismo evitó ponerle fecha a las Asambleas. Especulaciones de referentes universitarios relacionan la indefinición con la posibilidad de que se realice un balotaje de la elección nacional.
El rector Francisco Tamarit no querría caer preso de un escenario de alta polarización, en especial luego de sus gestos de alineamiento con el kirchnerismo.
En los últimos meses, el rector no solo apoyó explícitamente a Daniel Scioli, a quien recibió con pompas, si no que intentó incluir a la UNC en el pequeño club de Universidades con convenio con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), versión kirchnerista de la ex SIDE.
Obviando la Asamblea reglamentaria que lo ungió como Rector, ésta será la primera de los últimos 4 años y, por ende, de su mandato.
Asimismo, ésta coincide con el final de su mandato, tras el cual buscaría lograr uno más. Tras dos años y medio de gestión, son contados los logros que el Rector puede exhibir de su gestión, que no ha generado transformaciones de peso para la UNC.
Por ello, a menos de 6 meses de tener que revalidar su cargo, Tamarit apura la concreción de estos dos proyectos de larga data.

Decisiones sin consenso
Uno de los vínculos que conecta los dos temas a tratar por la Asamblea es la falta de un consenso general sobre su utilidad y beneficio para la UNC. En ambos casos, los proyectos han recibido críticas por no cumplir con legislaciones vigentes, así como por falta de información sobre las decisiones a tomar.
En el caso del CCT, el punto más candente de la discusión afecta a los profesores interinos, es decir, aquellos que no han participado de un concurso abierto para demostrar ser el docente más idóneo de entre aquellos que aspiran a ocupar un determinado cargo, si no designados por métodos alternativos, en general mucho más arbitrarios.
El acuerdo establece que aquellos docentes interinos que hayan permanecido al menos 5 años en el mismo cargo, ingresarían sin concurso a la carrera docente. De esta manera, se asegurarían permanecer en dicha posición hasta jubilarse, con la simple condición de aprobar controles periódicos.
Esta medida no solo afectaría la calidad de la enseñanza, al no garantizar los mejores docentes, si no que le quitaría la posibilidad de acceder a la docencia a miles de profesionales que podrían participar de eventuales concursos.
Por ello y al contradecir la legislación vigente en materia de ingreso a la docencia, ha levantado críticas en sectores reformistas del mundo universitario, quienes afirman que no existe siquiera un conteo real de la cantidad de profesores que se verían comprendidos por la normativa.
Sin embargo, la disposición también ha recibido reproches sectores nucleados en el otro gremio docente, Aduncor, dado que la versión local del CCT, acordada entre Tamarit y el secretario general de Adiuc, Pablo Carro, resulta más restrictiva que la redacción acordada a nivel nacional.
Además, estos sectores denuncian una excesiva preferencia y parcialidad para con Adiuc, entidad que comenzaría a percibir un aporte solidario obligatorio de parte de todos aquellos docentes que no se encuentren afiliados a dicho gremio.
Con respecto a la creación de nuevas Facultades, el panorama es similar. A diferencia del consenso unánime que existió en el nacimiento de la Facultad de Artes en el 2011, hoy la Asamblea se vería fragmentada en múltiples posiciones.
Si bien el oficialismo tamaritista intenta avanzar en imponer que se creen dos Facultades independientes entre sí, representantes de algunas unidades académicas plantean una propuesta que integre ambos proyectos en una Facultad de Ciencias Sociales que incluya el área de la comunicación.
Asimismo, en esta discusión se entrecruzan debates sobre información faltante en los proyectos así como sobre el incumplimiento de la ordenanza 8/2011, que estipula los requerimientos a cumplir por una nueva Facultad. Si dicha normativa se aplicase, aun con interpretaciones benéficas, ninguno de los dos proyectos podría ver la luz.

Últimas oportunidades
A casi seis meses de que se cumpla el tercer y último año de mandato de la dupla Tamarit-Barei, pocas de sus iniciativas son recordadas por haber logrado, simultáneamente, conseguir mayorías cercanas a la unanimidad y transformaciones de puntos claves de la vida universitaria.
Por el contrario, permanecen en la memoria de propios y extraños una secuencia de imposiciones y errores, que se reflejaron en una presencia de la UNC en la vida de los cordobeses signada más por sus conflictos internos que por mejoras en su enseñanza, su investigación o su extensión.
Además, la actual gestión pareciera haber retrotraído la Universidad a prácticas identificadas con antecedentes oscuros. El convenio con la empresa Monsanto, que pretendía generar un nexo entre carreras productivas de la UNC y la industria, fue tumbado al son de protestas militantes, que evitaron cualquier discusión, y de la inmutabilidad del Rectorado con respecto a la interferencia de la vida académica.
La virulencia de los manifestantes le valió una amenaza de muerte a un investigador que intentaba dar a conocer sus publicaciones, sin que el Rectorado intentase garantizar su seguridad personal ni mucho menos su libertad de expresión.
Sin embargo, la actual gestión no dudo en aprobar con convenio con la ex SIDE que poco detallaba al respecto de sus motivaciones, supuestamente relacionadas al reclutamiento de nuevos agentes.
Con estos antecedentes, el rector Tamarit intentaría limpiar su historial con Asambleas Universitarias más mediáticas que académicas, que le permitan acumular con mayor facilidad de cara a su reelección.