Mestre, magnánimo, asume liderazgo de Cambiemos

Por Yanina Passero
[email protected]

KD9L5464El macrismo asegura que el cierre nacional de Mauricio Macri en el estadio Orfeo será un “acto histórico”, no sólo porque pasaron más de dos décadas para que un candidato eligiera la ciudad para el cierre de campaña. También, porque sería el corolario de un trabajo sostenido del PRO en la provincia, con una antigüedad superior a la compulsa que podría dirimirse el domingo. Aseguran los alfiles del fundador del partido recoleto que el interés del presidenciable de Cambiemos por los cordobeses no es una novedad o responde a una necesidad coyuntural. “Desde la campaña de 2013, le dio una importancia única al distrito”, insisten.

Es cierto que el macrismo incluyó en su grilla de desembarcos la provincia e inició un proceso de instalación serio con miras a las elecciones legislativas que consagró al exárbitro internacional, Héctor “La Coneja” Baldassi, como el primer diputado nacional por Córdoba del partido amarillo. Plantar bandera en suelo local era necesario para sacar al PRO de los límites de la Capital Federal. Macri necesitaba romper el cerco para sustentar su proyecto presidencial. Claro que la incertidumbre existente sobre la posibilidad de un balotaje a la luz de los resultados de las PASO (para varios, una encuesta electoral acabada) y, los votos sin dueño del gobernador José Manuel de la Sota cuando se probó el traje de precandidato presidencial, son motivos más que evidentes para apuntar las miras hacia un distrito que será clave. Intentar disimular la ambición es una empresa frustrada desde el minuto cero.

La necesidad de Macri por ser el gran ganador en el segundo bastión más importante del país es más que manifiesta. Quiere ganar cada voto, como cualquiera candidato en la recta final, y va adaptando su perfil conforme a las circunstancias. Recientemente dijo que no “es anti k, ni anti nada”, abandonando sus cultivadas formas de opositor a riesgo de perder adhesiones en una provincia naturalmente irreverente al kirchnerismo.



Macri tendrá su acto de cierre en Córdoba, como no podía ser de otra manera a la luz del camino recorrido. La expectativa del PRO es alta y las reuniones para ultimar los detalles del evento son febriles. Los radicales aportarán la movilización más significativa, aunque el macrismo confía en que será “la primera minoría” que aspira a ampliar con la presencia de público independiente. El juecismo también promete presencia, encabezados por el candidato a senador Ernesto Martínez. Lo cierto es que desde los reductos juecistas agitan los rumores de la posible presencia del ex candidato a senador de Cambiemos.

Son varios los riesgos que asume; de plano, las silbatinas. Si Juez asiste o no, será un detalle más de varios que podrá arrojar el acto de cierre de Macri.

Los organizadores adelantan que Ramón Mestre tendrá un rol central. El lugar destacado respondería a una devolución de gentilezas de Macri al intendente por la cuota de protagonismo que le cedió la noche del 13 de septiembre cuando la alianza Juntos por Córdoba se impuso  ante un abanico nutrido de candidatos opositores, entre ellos el aliado fundador del Frente Cívico.

Desde la mesa chica de Mestre, anticipan que Mestre resaltará la cosecha de la coalición en distintas localidades que unió esfuerzos, incluida la intentona por el Ejecutivo provincial. Nadie desconoce las reticencias iniciales del mestrismo de conformar la Triple Alianza, en especial por la participación del Frente Cívico.

En concreto, utilizará la misma estrategia a la que apeló luego de los comicios municipales, esta vez con pantalla nacional. En aquella oportunidad, Mestre convocó al diálogo a toda la oposición y el llamado incluía a Juez. La invitación a confraternizar se encontró con la negativa del dirigente, que fue cediendo a un profundo ostracismo que la campaña de Macri no logró paliar, pese al compromiso inicial del socio más polémico.

Devaluados los mentores de la alianza (Juez y Oscar Aguad) en el frente interno, Mestre será el mayor beneficiado. Luego de las elecciones nacionales, el reposicionamiento servirá a Mestre para el próximo paso en su carrera política: la gobernación. Sus competidores, externo e interno, quedaron magullados luego del cedazo del maratónico 2015 en términos electorales.