Liga de gobernadores deskirchneriza el FpV

Por Juan Pablo Carranza
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CPA0004Tal como se preveía, el sciolismo arremetió con fuerza en el último sprint de la campaña en Córdoba. En su afán de cooptar nuevas voluntades, la ola naranja se encargó de concretar una serie de aterrizajes que minaron sobre el tradicional voto peronista, su principal objetivo.
A la serie de visitas y actos que se sucedieron en los últimos días – empezando por la celebración del Día de la Lealtad en Embalse, que encabezó el mismo Daniel Scioli, hasta llegar al mitin de intendentes del norte cordobés durante el pasado fin de semana- , ayer se sumó el respaldo de una porción de la liga de gobernadores peronistas, que auspicia la candidatura del mandatario bonaerense y tendría, en un posible mandato, un rol preponderante en su gabinete.
En el marco de una jornada organizada por la Fundación Gestar, los gobernadores de San Juan y Salta, José Luis Gioja y Juan Manuel Urtubey, encabezaron un cónclave justicialista en el auditorio de Luz y Fuerza Capital, que reunió al peronismo herido recientemente seducido por la ola naranja.
Acompañados del vice gobernador de Catamarca, Dalmacio Mera, el titular de de la Fundación DAR, José Pepe Scioli, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, y el titular de Anses, Diego Bossio, los dos posibles ministeriables del candidato del FpV convocaron al segmento disidente del PJ provincial para reforzar los contratos de adhesión rubricados con Caros Alesandri, Olga Riutort, Dante Heredia, Eduardo Barrionuevo y otros, también presentes ayer por la tarde. El ala peronista del kirchnerismo también participó de la mano de Eduardo Accastello, Martín Gill y Fabián Francioni.
Mostrar su sintonía con el peronismo clásico es la estrategia que Scioli promueve para su campaña a nivel general, que requiere en Córdoba un plus adicional. Esa fue la herramienta para seducir a la porción del peronismo que no estaba cobijada bajo el paraguas de UPC.
Sobre la liga de gobernadores recae la tarea de la deskirchnerizar al candidato del FpV durante lo que resta de la campaña. Su principal aporte sobre el filo de las elecciones es confirmar este regreso a las bases del justicialismo. De hecho, Scioli ya anunció que nutrirá su posible gabinete con la experiencia de los caciques del peronismo del interior, anticipando el rumbo de su estilo de gobierno.
La liga de gobernadores surge entonces como un contrapeso necesario a la ortodoxia K en el caso de un eventual gobierno del ex vicepresidente de Néstor Kirchner. En ese escenario el peronismo cordobés, de marcado tiente antikirchnerista, cumple también un rol vital.

Escenario en Córdoba
En Córdoba, los tres principales aspirantes a la Casa Rosada se disputan el caudal electoral que dejó vacante José Manuel de la Sota. Mientras Mauricio Macri y Sergio Massa miden cuál de los dos es el más opositor al oficialismo nacional, y se empeñan en postular sus teorías acerca de la utilidad de votar a uno o a otro (quién tiene más chances de forzar un ballotage o quién puede ganar en el caso de una segunda vuelta), Scioli evita caer en este juego.
Está concentrado en raspar sobre el costado peronista que acompañó a De la Sota en las PASO. Sabe que el voto anti K es irreversible. Las recientes experiencias del kirchnerismo en la provincia dan cuenta de esta realidad. En el margen de indecisos está su foco.
Despajado de cualquier cotillón “nac & pop”, los alfiles de Villa La Ñata se empeñan en mostrar la faceta moderada y peronista de Scioli, aquella de la que la ortodoxia reniega. Pero en Córdoba no hay alternativa. El relato tiene un límite: 14 puntos. La única clave para lograr la simpatía del electorado es mostrar cierta distancia de la épica K y así alcanzar los 20 puntos en Córdoba. Ese el número áureo con el que sueñan los sciolistas para evitar el trauma del ballotage.
Cierta o no, esta brecha ya está expuesta. En primer lugar La Cámpora y el séquito de tribus K tuvieron un rol nulo en este segundo tramo de la campaña de Scioli en Córdoba (en las PASO lograron un poco más de juego). Vale a tener en cuenta dos episodios: 1) en el acto por el Día de la Lealtad en Embalse no hubo presencia de ultras K, tampoco ayer. 2) A nivel nacional esta distancia también se replicó en un par de eventos, donde la agrupación con el estandarte del Nestornauta, ni siquiera movilizó. Un conato de vacío de poder que poco importa en Villa La Ñata.
Desprenderse del lastre del kirchenrismo emocional es la clave con la que muestran a Scioli sus operadores. Inclusive, su candidato a vicepresidente, Carlos Zannini, identificado con esta facción, pisó en pocas oportunidades territorio cordobés. En calidad de candidato sólo lo hizo una vez, en su debut como compañero de fórmula del gobernador de Buenos Aires antes de la elección provincial.
El blindaje se completa con la participación activa de la liga de gobernadores en Córdoba, que estiman necesario para la gobernabilidad que el PJ no muestre fisuras. A menos de una semana de las elecciones, Scioli puede decir que logró cosechar una porción de estructura peronista, resta ver cuál será su rinde en las urnas.