Exageración



DIAPASON1Con motivo de anunciarse erróneamente su fallecimiento, Samuel Clemens, más conocido como Mark Twain, envió un telegrama aclaratorio: “La noticia acerca de mi muerte es exagerada”.
El ministro de la Corte Carlos Fayt, cercano a cumplir un siglo, podría decir lo mismo. Es que ayer, en el matutino oficialista Página 12, el escritor kirchnerista Mempo Giardinelli se despachó con el siguiente párrafo:
“En otro lamentable yerro, el gobierno kirchnerista no se ocupó seriamente de recomponerla y la CSJ se achicó hasta su famélica composición actual de sólo tres integrantes después de la muy inoportuna, al menos para esta columna, renuncia de Eugenio Raúl Zaffaroni, y el fallecimiento de Carlos Fayt”.
Es probable que Giardinelli no haya chequeado esta última información con tres fuentes, como aconsejan los manuales de periodismo. Y es casi seguro que no ha tenido a la vista el certificado médico que acredita que el corazón de Fayt ha dejado de latir.
El lapsus de atribuir a Fayt una condición de la que por el momento carece, habría que buscarla en los deseos inconfesados del escritor, que desgrana sus profundas reflexiones con pretensión de autoridad en el diario más afín al gobierno.
En realidad, el párrafo contiene también otro error, aunque menor en comparación con el señalado: atribuir al deseo de Eugenio Zaffaroni su renuncia a la Corte. Es la ley lo que prohíbe al controvertido jurista integrar el máximo tribunal, en razón de su edad, norma que no rige para Fayt por aquello de que la ley no puede aplicarse en forma retroactiva.
Quizá no se trate de un error sino que Giardinelli cuenta con información clasificada sobre la muerte de Fayt, inaccesible -por el momento- al resto de la prensa.
O quizá el escribidor K tenga razón y Fayt haya muerto pero luego, con el sólo objeto de fastidiar a Cristina, haya decidido resucitar.
Probablemente nunca lo sabremos.
GN