En plena crisis fiscal, UNC sube gasto político



KD9L6717El Consejo Superior de la UNC deberá decidir hoy si le encomienda al rector Francisco Tamarit la convocatoria a una sesión de la Asamblea Universitaria, para que esta decida sobre la creación de dos nuevas unidades académicas, que se sumen a las trece ya existentes: una Facultad de Comunicación Social y una Facultad de Ciencias Sociales.
A diferencia de otras oportunidades, como en la más reciente creación de la Facultad de Artes (diciembre de 2011), esta vez el Consejo Superior no tendría una posición unánime que avale la constitución de las dos nuevas Facultades, que pasarían a tener representación propia en los órganos de gobierno de la UNC.
Las principales dudas surgen del análisis que el Consejo Superior se debe realizar con anterioridad a que la Asamblea Universitaria vote al respecto. Aunque los criterios y requisitos académicos e institucionales que fija la Ordenanza 8/2011 no son alcanzados por ninguno de los dos proyectos que están siendo evaluados, el oficialismo quiere igualmente avanzar, aparentemente por motivos más políticos que académicos.
De concretarse, las nuevas Facultades implicarían un aumento significativo en las erogaciones de carácter político, principalmente para sueldos de funcionarios. Esto sucedería en un contexto de crisis fiscal, que las nuevas autoridades nacionales podrían intentar solucionar a partir de diciembre, con consecuencias de peso para las universidades.

Proyectos en juego y principales críticas
Las nuevas unidades académicas que desde el tamaritismo quieren crearse tendrían como base las actuales Escuelas de Ciencias de la Información (ECI) y de Trabajo Social (ETS), las cuales forman parte de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
En el caso de la ECI, ésta pretende mutar en Facultad de Comunicación Social, manteniendo sus actuales carreras, pero convirtiendo su planta política a la jerarquía de Facultad, con un costo adicional que superaría los dos millones de pesos anuales.
En el caso de la ETS, se integraría al Centro de Estudios Avanzados (CEA) y al Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (IIFAP), dos instituciones que actualmente dependen del Rectorado. Entre las tres conformarían una Facultad de Ciencias Sociales donde se sumarían las carreras de Ciencias Políticas y Sociología, que a pesar de haberse aprobado hace más de un lustro, la UNC nunca implementó.
Sin embargo, aun existen dudas sobre el proceso de integración de las unidades que conformarían dicha Facultad. Tanto el CEA como el IIFAP están compuestos por docentes que, en su mayoría, solo se dedican en la actualidad a la enseñanza de posgrado y la investigación. Si el proyecto de Tamarit avanza, estos profesores se verían obligados a dictar también materias de carreras de grado, generalmente más masivas que las de posgrado.
Además, el proyecto de Ciencias Sociales tampoco cumple el requisito de estar dictando al menos dos carreras de grado al momento de la creación, ya que solo cuenta actualmente con la Licenciatura en Trabajo Social. El proyecto de Comunicación Social cumpliría dicho requisito, a pesar de que una de las dos carreras, el Profesorado, contaría con menos de 80 estudiantes matriculados.

Tratamiento exprés
Referentes de distintas Facultades plantearon ante este medio su disconformidad con la metodología utilizada por el oficialismo para discutir estos proyectos. El Consejo Superior solo dedicó tres reuniones de comisión a discutir los proyectos y la información al respecto sería incompleta.
En particular, los consiliarios debieron solicitar que la Secretaría de Planificación y Gestión Institucional de la UNC les enviase detalles de la situación presupuestaria de cada institución, dado que al menos tres de ellas (ETS, CEA e IIFAP) se habrían negado a informarla. Los consiliarios no habrían contado con dicha información para la discusión, aún cuando la suficiencia presupuestaria es uno de los requisitos que establece la Ordenanza 8/2011.
A pesar de haber hecho “dormir” los respectivos expedientes por más de nueve meses, el oficialismo se habría mostrado sumamente apresurado en convocar a la Asamblea. Desde el tamaritismo querrían garantizar que la sesión de la misma tenga lugar durante el próximo noviembre, y la convocatoria exige 30 días de anticipación.
De esta manera, Tamarit podría resolver el asunto con suficiente distancia de la probable fecha de la Asamblea Universitaria donde buscará revalidar su título de rector por el período 2016-2019. Si no decide adelantarla, se llevaría a cabo en marzo del próximo año, con suficiente margen para capitalizar o amortiguar el efecto de la sesión de noviembre.

Tamarit, con la vista en el control político de largo plazo
A pesar de las inconsistencias académicas, institucionales y económicas de ambos proyectos, Tamarit continúa convencido de la necesidad de concretar la creación antes de finalizar su primer mandato. Junto con la promesa incumplida de modificar el sistema electoral de la UNC, las dos nuevas Facultades fueron expresadas por el Rector en su primer discurso tras ser elegido.
Si bien los consejeros de las potenciales nuevas Facultades no votarían en la Asamblea Universitaria donde se pondrá en juego la reelección de Tamarit, las nuevas unidades académicas igualmente le traerían beneficios políticos que formarían parte de sus incentivos.
Por una parte, el Rector podría mostrar una de sus dos grandes promesas consumada, con lo que intentaría compensar su actual oposición a establecer un sistema de elección directa para el rectorado y los decanatos de la UNC.
Además, dichos consejeros podrían pasar a formar parte del núcleo más puro del tamaritismo, lo que sería aprovechado por el Rector para manejarse con mayor holgura frente a sus aliados.