Bueno para Córdoba: purga en UTA para rearmar poder interno

Por Yanina Passero
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2015-01-11_SALERNO_web (1)El gremio de los choferes de la ciudad de Córdoba está a punto de vivir una situación inédita. En la jornada de hoy un grupo de delegados deberán comparecer en el Tribunal de Ética de la UTA Nacional donde se juzgará el grado de “violación del estatuto asociacional”, según se desprende de los telegramas impartidos por Alberto Patiño, titular del organismo con sede en Buenos Aires.
La iniciativa del gremio que comanda a nivel nacional Roberto Fernández es el paso que siguió a la suspensión por 30 días a los representantes de base de la filial local, con motivo del presunto intento de toma del edificio ubicado sobre avenida Vélez Sarsfield en medio de un reclamo por un diferencial salarial que no alcanzaba los 200 pesos.
En aquella oportunidad, el secretario general, Ricardo Salerno, no dudó en advertir que se trataba de una maniobra orquestada en las sombras por su antecesor, Alfredo “Cuchillo” Peñaloza.
El dirigente no ocupa un cargo formal en la orgánica de la UTA, tampoco representa a los afiliados en las empresas. Pero nadie desconoce que aún conserva una cuota de poder informal que le permite sostener su influencia. No olvide que la elección para la renovación de autoridades en noviembre del año pasado, se resolvió con una diferencia pírrica de 66 votos. En aquel escenario muy pocos se animaban a asegurar que Salerno podría llevar a la práctica su ambición de devolverle el “verticalismo” al atomizado gremio.
Una necesidad personal, claro. Debería gobernar la UTA Córdoba por cuatro años. Asimismo, de la entidad general que renegó con el paso de Peñaloza por la conducción. En concreto, Salerno está en vías de reordenar el gremio a costas de permitir la participación más activa de los funcionarios sindicales nacionales. Desde la conducción no dudan que el Tribunal de Ética podría aplicar una sanción que perseguiría fines aleccionadores.
La revocación de mandatos de los delegados citados es una posibilidad que transfigura en certeza no sólo para el oficialismo de UTA Córdoba, también para los opositores. El apercibimiento –inédito- funcionaría como una ratificación nacional de Salerno y una invitación (coacción le llaman puertas adentro) a dirigentes díscolos a ordenarse. Si la inhabilitación por 30 días a los delegados denunciados fue el aviso, su invalidación para el ejercicio de la función sería la confirmación de la nueva política que se intenta imponer en el gremio.
La noticia de la interna sindical de UTA, esta vez, tendría un impacto positivo para la ciudad, particularmente para los usuarios del transporte urbano de la ciudad. Desde estas páginas señalábamos que Fernández había prometido al intendente Ramón Mestre una mayor intervención en los asuntos del sindicato local que, en la mayoría de los casos, desvirtuaba el uso de las herramientas de la acción gremial para zanjar conflictos internos que, en la mayoría de los casos, se alejaba de la agenda legítima de toda fuerza sindical.
Sobran ejemplos de conciliaciones obligatorias ignoradas, como también amenazas de despidos o quitas salariales. Nada parecía suficiente para detener a la irreverente UTA.

Resistencia
La cultura interna de una organización no se corrige de la noche a la mañana. El sector que respalda a los delegados que tienen cita hoy en Buenos Aires promete no quedarse quieto. Durante el fin de semana, los contactos se multiplicaron y no se descartaba una movilización a la sede.
“Invocan causales inexistentes, enrostrándonos conductas y accionares no ejecutados por compañeros; sometiéndolos, como si todavía viviéramos en épocas de facto, a ese Tribunal para acallar voces y sacarse de encima a compañeros que piensan distinto en defensa de los trabajadores”, decía el comunicado.
Rezaba otro párrafo: “Si nos revocan el mandato, nos defenderemos con la fuerza de la verdad y la ley. Aunque poco valgan cuando las decisiones ya están tomadas. Si nos quieren someter y acallar, seguiremos desde el llano con las bases, defiendo los ideales y a los compañeros”. Peñaloza hace escuela.