Alesandri, de asesor delasotista a vocero del sciolismo local



KD9L0501Hasta el momento, el dirigente calamuchitense es el pase más notorio que puede exhibir la campaña del gobernador bonaerense en territorio cordobés. Desde las primarias abiertas y simultáneas, el sciolismo se puso como objetivo recolectar dirigentes en la estructura del peronismo local a fin de mejorar la pobre performance de agosto.
Para constituirse en un espacio más acogedor para estas incorporaciones, los estrategas del gobernador bonaerense introdujeron elementos nuevos en su discurso. Por un lado intentan diferenciarse del kirchnerismo en lo relacionado al conflicto entre la administración provincial y el gobierno nacional. Según los lenguaraces sciolistas, la “agenda Córdoba” es parte de su compromiso electoral.
En el mismo sentido, el FPV abandona toda pretensión épica propia del relato kirchnerista y vertebra un programa relacionado a la reconstrucción del PJ como partido de gobierno estructurado a partir de los gobernadores. Este latiguillo es repetido por todos los dirigentes incorporados provenientes de espacios que fueron reacios al gobierno nacional. Incluso Olga Riutort se arriesgó a vaticinar que el apoyo a Scioli es la única garantía de exclusión de los sectores duros del cristinismo del próximo esquema de poder.
En esta dirección se orientó la justificación de Carlos Alesandri, novel dirigente del sciolismo cordobés y reciente renunciante a su cargo como asesor de José Manuel de la Sota. En primer lugar se reivindicó como miembro fundacional de Unión por Córdoba y negó que vaya a abandonar esa coalición política. Argumentó que trabajó para la candidatura presidencial del gobernador de la provincia pero interpretó que, tras la victoria de Sergio Massa en la primaria de la alianza UNA, se sintió desobligado de mantenerse leal a esa alternativa.
Según la narración del legislador provincial, la lealtad a la decisión del peronismo cordobés de articular con el tigrense fue inconsulta por lo que no se sintió comprometido a mantenerse en ese espacio. En declaraciones a Radio Mitre sostuvo que “no hubo una escisión. No soy práctico, soy coherente. Siempre he sido militante del peronismo” y agregó que el justicialismo provincial se debe integrar al partido a nivel nacional. “Se merece una actitud decidida para estar en un proyecto abarcativo y nacional donde tenga voz y voto” dijo en referencia a una futura conducción del bonaerense.
Esta hipótesis de reconstrucción del esquema de poder del peronismo tradicional tiene referentes destacados a nivel nacional. El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey parece ser el principal portaestandarte de este sector, cuestión que lo llevó al límite de entrar en ácidas polémicas con el ministro de economía Axel Kicillof y el candidato a gobernador de Buenos Aires, Aníbal Fernández.
En un terreno tan refractario al kirchnerismo como Córdoba, esta línea parece ser la preferida por la campaña de Daniel Scioli. Consideran que lo que denominan el “voto vacante” que en las PASO optó por De la Sota solo puede ser atraído a partir de un discurso neutro sin referencias explícitas al gobierno de Cristina Kirchner.
Por el contrario, la promesa de incorporar al oficialismo provincial al abanico de apoyos de un eventual gobierno del candidato del FPV incorporando las demandas históricas de la provincia se hace cada vez más presente en el arsenal argumentativo del sciolismo cordobés.
En ese orden de cosas, Alesandri se mostró convencido de que los votantes peronistas de la provincia elegirán a Daniel Scioli. Sin hacer nombres sostuvo que: “permanentemente hay dirigentes que están hablando. Tal vez no lo hagan de manera explícita, pero lo están haciendo” queriendo anticipar nuevas fugas hacia la lista del FPV. Ante un eventual escenario de segunda vuelta fue aun más enfático: “el peronismo no va a votar a Macri”.
En el orden provincial, aprovechó para aclarar que apoyará desde la legislatura al gobernador electo Juan Schiaretti. Sin embargo expresó la necesidad de “reconstruir el peronismo en todos sus niveles” y sostuvo la necesidad de dirimir “cuestiones partidarias” en internas. Señaló que las listas para los cargos nacionales muestran una “repetición de figuras” y pidió espacio para los más jóvenes. Sin dudas, el alineamiento de Alesandri con Scioli pretende tener su recompensa luego de las eleccion presidencial constituyéndose en uno de los bendecidos a nivel interno en el justicialismo cordobés.