Según: Martín Gill, habrá “pax peronista” pos 25-O

ilustra riutort y gill parando bondi schiaretti slidePor Marcos Duarte
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“Imagino un peronismo unido en Córdoba a partir del próximo año” declaró el flamante intendente de Villa María sin vacilaciones. Su declaración adquiere voltaje político al ser lanzada en medio de los cruces entre referentes del sciolismo y el massismo provincial.
En el ríspido tramo final de la campaña electoral nacional, el dirigente del Frente para la Victoria describió un panorama muy diferente al que cualquier observador podría anticipar. El tono mesurado con el que trazó su análisis también discordó con las duras imputaciones que se vienen propinando dirigentes de los diversos sectores con origen peronista.
En la visión de Gill, la unidad del justicialismo es un hecho que sobrevendrá inevitablemente. En todo momento se refirió al justicialismo como una misma entidad política y valoró que su división en diferentes alternativas electorales se debió a una etapa de desencuentros que, a partir de la elección presidencial, quedará definitivamente en el pasado.
En el mismo sentido, no atribuyó responsabilidades personales a ningún dirigente. Por el contrario, el villamariense expresó su respeto político por todos los líderes del peronismo provincial. Esta lectura difiere de la épica fundacional que el kirchnerismo duro le imprimió a su enfrentamiento con Unión por Córdoba. Las diferencias de tipo ideológico que los sectores más combativos del cristinismo tomaron como principal argumento a la hora de esmerilar al oficialismo provincial parecen haber quedado en el pasado.
Este abordaje también marca una distancia entre el análisis de Gill con el de otros dirigentes enrolados en versiones “disidentes” del peronismo. Miguel Siciliano, por ejemplo, viene insistiendo con la necesidad de unificación del justicialismo cordobés. Sin embargo, el dirigente olguista responsabiliza a José Manuel de la Sota por las mencionadas fracturas. La imputación principal que el concejal de la Fuerza de la Gente, convertido al sciolismo, le hace al gobernador es haber decidido en soledad su alineamiento con Sergio Massa. Lo curioso es que es el mismo candidato al que el apoyaba hasta hace pocos días.
Muy diferente fue el balance del intendente electo de Villa María. Ni siquiera estableció diferencias en su valoración de Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota como es costumbre entre los operadores del sciolismo cordobés. Luego de expresar su reconocimiento a ambos, avanzó en ubicarse entre los posibles jóvenes dirigentes que tomarán la posta del justicialismo cordobés. Ponderó las capacidades de gestión de “numerosos dirigentes locales” para encarar la, según su diagnóstico, necesaria “renovación generacional” de la política provincial.
Según el diputado nacional del Frente para la Victoria, la principal cantera de referentes expectables del peronismo se encuentra en el interior de la provincia. Destacó la “experiencia exitosa en Villa María” que lideró Eduardo Accastello. Advirtió que las derrotas que el justicialismo, en cualquiera de sus versiones, viene sufriendo a nivel local se deben al traslado de las rupturas motivadas por el posicionamiento a nivel nacional a las realidades municipales. “No terminamos de aprender que tenemos que construir desde lo que nos une y no desde lo que nos separa” dijo en tono contemporizador.
También atribuyó a las mismas causas las disputas entre el estado nacional y el provincial. “Córdoba está llamada a ser el corazón de la Argentina, por su potencial en materia industrial, educativa y productiva”, opinó el legislador, y advirtió que ese potencial no puede ser “sacrificado por desavenencias políticas”.
Tras reconocer el flaco desempeño electoral local del gobernador de la provincia de Buenos Aires aventuró que en Córdoba se producirá el “mayor crecimiento porcentual con respecto a las primarias” de Scioli a nivel nacional.
Por último, Martín Gill aseguró que el candidato del FPV ha hecho propia la agenda local. Prometió soluciones reales a las demandas que se vienen realizando desde la administración provincial y aseguró que “con Scioli viene el camino de la unión, por eso decimos que votar a Scioli es votar por Córdoba”. En la misma línea del gobernador Juan Manuel Urtubey, sostuvo que el eventual gobierno del bonaerense estará sostenido por los mandatarios provinciales de origen peronista y terminará con las disputas internas.
El diagnóstico del villamariense se apartó del clima de enfrentamiento que reina en el último tramo de la campaña de cara a la primera vuelta del 25 de octubre. Más allá de su confianza en el triunfo de su candidato presidencial, todo hace pensar que vislumbra una proyección propia a nivel provincial.