Una oportunidad para la Universidad

Por Marcelo Conrero (*)

pabellón argentina color 001Observando las tendencias que orientan las transformaciones de la Universidad en las próximas décadas, ante los nuevos paradigmas educativos, es evidente la necesidad de pensar una nueva organización universitaria que rompa con el peso del conformismo y proponga posibilidades que hoy parecen inimaginables.
El futuro de la universidad es una preocupación presente. Su análisis y consideración en el debate actual, estimulan a imaginar cómo conservará en las próximas décadas su papel de institución trascendente para la sociedad, ante los retos y tendencias que hoy exigen su transformación a través de un cambio generacional. Este camino hacia el cambio, requiere un proceso participativo que nos permita definir estratégicamente los escenarios de futuro de la Universidad, en donde a raíz del inminente recambio generacional que vivirán las Facultades en la presente década, se puede considerar como una oportunidad para implementar transformaciones sustantivas que impulsarán a la casa de estudios a un proceso de renovación necesaria frente a un mundo cada vez más complejo.
Ahora bien, sabemos que mucho se habla del “cambio generacional”, pero en realidad es común que la gente lo confunda con “relevo o recambio generacional”, que no es lo mismo, ya que hablar del cambio generacional es más amplio e implica un proyecto de mayor envergadura. Por tal motivo, resulta atinado preguntarnos ¿Qué se entiende por cambio generacional?; ¿Por qué es necesario un cambio generacional?; ¿A quiénes les corresponde impulsar el cambio generacional?; ¿Qué compromisos deben de adquirir los que impulsen éste cambio generacional?; y ¿A quiénes involucra éste cambio generacional? Aquí mis consideraciones al respecto.
¿Qué se entiende por cambio generacional?. Como decía, muchos confunden “cambio generacional” con “revelo o recambio generacional”. Siendo éste último el cambio o pase de puesto, sólo incluye el cambio de personas y abarca a un sólo sector, los jóvenes. El “cambio generacional” es más amplio, es la reforma de actitudes, visiones, personas, principios, desde la perspectiva del análisis y del diagnóstico que nos permita a todos aprender de las experiencias exitosas y de los errores, para que mejoremos las primeras y evitemos las segundos.
Implica un cambio de pensamiento porque la Universidad necesita de políticos innovadores, claros, trasparentes, honestos. El funcionario universitario debe anclar sus ideas y hacerlas más trasmisibles a la comunidad. Hoy necesitamos que el clientelismo político desaparezca y surja la ciudadanía responsable y participativa, en donde cada persona se ocupe y preocupe de su entorno, y sea capaz de evaluar a sus funcionarios. Necesitamos que los servidores públicos sean precisamente eso, servidores de todos y no de ellos; necesitamos implementar sistemas de calidad en el servicio.
¿Por qué es necesario el cambio generacional? La política desde su concepción más tradicional implica toda una serie de reglas no escritas que se han venido acumulando a través del tiempo, y hace falta revolucionar y cambiar este tipo de visión, bajo un perspectiva más moderna que responda a las necesidades que hoy tiene la sociedad, ya que no podemos seguir aplicando las mismas fórmulas en un tiempo totalmente distinto. Todo lo anterior hace necesario emprender esta cruzada o proyecto del cambio generacional; es necesario sumar capacidades y talentos, que juntos busquemos mejores alternativas de soluciones de problemas, por eso creo que esta generación no puede ni debe eludir este compromiso de hacer la tarea para producir el cambio que necesitamos.
¿A quiénes les corresponde impulsar el cambio generacional? Éste cambio generacional corresponde impulsarlo, en mayor medida, por quienes hoy ocupan cargos que los hace más influyentes. Me niego a creer que todo está dicho, que las cosas se deben hacer de una determinada forma previamente establecida. “Creer en algo implica también tener la fuerza para sostenerlo, no sólo la fuerza, sino la congruencia vital, escasa en nuestro tiempo, de ser coherente entre lo que se piensa y lo que se dice y todavía más escasa y quizá especie en extinción, la congruencia entre lo que se piensa y lo que se hace..”
Impulsar éste cambio generacional, es sin duda es un camino lleno de veredas peligrosas, de obstáculos que encontraremos paso a paso, con resistencias de quienes hoy se oponen a este cambio. La Universidad es de todos y en nosotros está la responsabilidad de hacer lo correcto, aunque ello traiga muchos sacrificios. La pregunta es entonces: ¿estamos dispuestos a hacer esos sacrificios?, ¿Estamos preparados para asumir el reto de nuestro destino?
¿Qué compromisos deben de adquirir los que impulsen éste cambio generacional?, sin duda hablar de cambio generacional compromete, en primer lugar, a la congruencia, que no es otra cosa que decir lo que uno piensa y hacer lo que uno dice.
Por eso debe haber un compromiso firme de hacer política de forma distinta, ya que si buscamos resultados diferentes, no podemos seguir haciendo lo mismo; en suma debemos evitar caer en uno de los pecados que Gandhi señalaba, hacer Política sin principios; ya que es uno de los males más grandes de nuestro País y de ese tamaño es el reto del cambio generacional, es un compromiso que ésta generación no puede ni debe eludir, y hay otro compromiso aun mayor, que es el de preparar a la siguiente generación, invertir en la juventud que el día de mañana tomará las riendas de nuestro país, para que tengan las herramientas y conocimientos necesarios y una sólida base moral para que sepan administrarlo, quererlo y cuidarlo.
¿A quiénes involucra éste cambio generacional? El cambio generacional no sólo es cuestión de edad, no se trata de tener cierto número de años, más bien involucra a mujeres y hombres generosos, con un profundo sentido de pertenencia por la Universidad, decididos y convencidos de que se debe cambiar a partir del esfuerzo personal de cada uno de ellos y sobre todo que den ejemplo de vida y de generosidad.
Hoy quiero preguntar a todos mi amigos, a todos mis conocidos, a todos los amables lectores de ésta columna, ¿Creen que hemos hecho lo suficiente?; ¿Creen que estamos haciendo lo correcto?; ¿Creen que podemos mejorar las cosas?. Creo que no hemos hecho lo suficiente; también, que no siempre hemos hecho lo correcto, pero sobretodo creo que las cosas pueden mejorar poniendo nuestro humilde esfuerzo y empeño para transformar esta realidad desde nos toque.
Agronomía, entendiendo que era necesario un cambio generacional, apostó a ello y con el apoyo y esfuerzo de toda la comunidad, ese cambio se está logrando, se está observando. Y, de hecho, ha contagiado otras unidades académicas de la UNC que también decidieron iniciar su camino en este sentido.

(*)Decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC.