Incursión relámpago de Zannini para perforar techo K



carlos zannini 09-02“Vengo a buscar acá a los predicadores del modelo”, afirmó Carlos “Chino” Zannini en su debut como candidato a vicepresidente en Córdoba el jueves 25 de junio. En aquella fría jornada en Forja, el secretario Legal y Técnico de la Presidencia tuvo su baño de fuego nacional como compañero de fórmula de Daniel Scioli.
La elección del lugar de estreno del binomio oficialista no fue azarosa. Casi nada en tiempos de campaña lo es. La dupla del FpV desembarcó en Córdoba como forma de apoyo a la candidatura a gobernador de Eduardo Accastello, pero fundamentalmente para comenzar con la tarea de intentar penetrar en una provincia alambrada por el peronismo provincial.
En aquella noche, el hombre oriundo de Villa Nueva no se percató que al kirchnerismo le sobran predicadores en Córdoba. Sólo basta ver la cantidad de caciques que se atribuyen una terminal en Buenos Aires, o lo que le costó al FPV decidir sobre su candidatura a intendente, en la que había varios anotados.
Profetas de las mieles que derrama el modelo se pueden encontrar por cientos en Córdoba. En todo caso lo que le falta al kirchnerismo son votos. La sobrexpectiva que generó Accastello durante la campaña provincial fue un golpe duro para el kirchnerismo que esperaba traspasar la barrera de los 20 puntos.
La desazón fue aún mayor en las PASO. En el búnker de Unidos y Organizados aguardaban de mínima, repetir los resultados de Accastello. No fue así. Inclusive el kirchnerismo tuvo una retracción respecto a la elección del villamariense: 17 % en julio y 14,60% en agosto.
El kirchnerismo sabe que no puede desatender el segundo distrito electoral del país. Si quiere evitar que Scioli sufra el trauma del bollottage, deben al menos, intentar traccionar un puñado de votos peronistas. Ese es la tarea que se han fijado tanto en Olivos como en Villa La Ñata,
Con los resultados ya puestos, el oficialismo apuntó a su hermano político más cercano: el voto de Unión por Córdoba. En los últimos días inclusive dirigentes K paladar negro intentaron mostrar sus afinidades con el gobierno provincial, principalmente con el gobernador electo, Juan Schiaretti.
Rápidamente, tanto Schiaretti como José Manuel de la Sota, se encargaron de desprenderse de estos conatos de seducción nac & pop. La semana pasada el gobernador refrendó el Pacto de Palermo y ratificó su apoyo a la candidatura presidencial de Sergio Massa.
El kirchnerismo busca ansiosamente superar los 20 puntos e intentará tentar, ya sin De la Sota en la boleta, al votante de Unión por Córdoba. Ese será el objetivo principal de la campaña que planea desarrollar el kirchnerismo. A diferencia de la elección municipal, donde sólo apunta a consolidar el voto puro.
El sábado por la noche, en una fugaz visita a su tierra natal, Zannini se reunió con el segmento del Frente para la Victoria que más resultados le ha dado: el del interior. En Villa María encabezó un pequeño encuentro junto a Accastello, Martín Gill, Nora Bedano y un puñado de intendentes. El hombre con ciudadanía política santacruceña se sabe preocupado por el límite electoral que evidencia el kirchnerismo en la provincia y ese fue el planteo principal.
En los próximos días, el sciolizannimo terminará de diagramar el esquema que desarrollarán para intentar romper el blindaje que mantiene el PJ sobre la provincia. Será una tarea difícil porque la lista de legisladores de UPC está atada a Massa.
Mientras tanto el oficialismo nacional despliega su estrategia territorial de matriz peronista. Por el lado naranja, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, cuenta con engranajes locales, como el Círculo Celeste y Blanco y la Mesa Gremial. El candidato a vicepresidente también cuenta con sus embajadores en Córdoba: Los Soldados de Perón, la agrupación que los otros días colgó en la Casa Rosada la bandera “Zannini para la Victoria”.