Scioli se plantea como objetivo el 40%



Por Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

DYN31.JPGA menos de dos semanas de las PASO, Scioli se plantea como objetivo alcanzar el 40%. La experiencia en las únicas primarias obligatorias para presidente realizadas en 2011 muestra que en la primera vuelta se resigna el voto. Cristina había ganado con 50% en agosto y en octubre superó el 54%. A su vez Binner, que había obtenido sólo 10% en las primarias, logró 17% en la elección. Entre ambos habían sumado 60% en las PASO y en la elección subieron al 71%. Es decir que hubo un efecto de polarización relativa, que podría ahora repetirse. La estrategia de Scioli apunta a que si obtiene 40% en agosto, en octubre puede ganar en primera vuelta, dados los porcentajes del balotaje «atenuado» que rige en Argentina, que permite ganar con 45% o con sólo 10 puntos de ventaja a partir del 40%. En cuanto al efecto político del resultado, lo que obtenga por encima de dicho porcentaje potenciará el efecto político favorable; por debajo, lo disminuirá. Su otro objetivo es alcanzar una diferencia de 10 puntos sobre Macri -sin sus aliados- o superior a 5 puntos sobre la suma del espacio Cambiemos. Mientras tanto, a medida que se acerca la elección va definiendo su perfil propio. El acto con 13 gobernadores -sin la presencia de La Cámpora- lo mostró asumiendo el Peronismo y alejándose del Kirchnerismo. Lo mismo sucederá esta semana, cuando reúna a 3.000 dirigentes sindicales que lo apoyan. El Kirchnerismo «puro» busca su lugar junto al candidato e intenta lograr un tercer acto propio. Al mismo tiempo, Scioli parece haber decidido tener un gabinete al estilo europeo, con 15 ó 20 ministerios en el Gabinete, para usarlo como herramienta de su coalición política. Sólo como posibilidad, piensa en un Ministerio de Minería para el gobernador de San Juan (Gioja), otro de Energía para el de Neuquén (Sapag), uno de Derechos Humanos para satisfacer al ala izquierda del Kirchnerismo, otro de Economía Social para recoger el mensaje del Papa, e incluso dar la Cancillería al gobernador de Córdoba (De la Sota) para sumar votos del Peronismo Disidente en caso de polarización.
Por su parte la estrategia de Macri es reducir al máximo la ventaja de Scioli, buscando la polarización y ratificando la estrategia de su asesor Durán Barba, pese a los traspiés sufridos recientemente. Asumido que la candidatura presidencial del Jefe de Gobierno porteño quedará cerca de 10 puntos o más por debajo de Scioli, la estrategia apunta a que la suma del espacio Cambiemos quede a 5 ó menos del FPV. A medida que esta diferencia sea menor a 5 el efecto político se potenciará y, de acuerdo se vaya ampliando, disminuirá. En un caso singular, su asesor realiza declaraciones públicas anticipando qué dirá el candidato, como si él fuera el líder político. Frente a las PASO, la estrategia es ponerse a la izquierda de Scioli. En esta línea hay que interpretar tanto el discurso de Macri en la noche de la segunda vuelta porteña defendiendo la estatización de YFP, Aerolíneas Argentinas y el ANSES, así como sus definiciones de que no es anti-kichnerista ni anti nada, o las de Durán Barba comparándolo con Chávez, Morales y Correa. No parece fácil que esta estrategia resulte eficaz para polarizar la elección, aunque ella vaya acompañada de ejemplos de diálogo con gente común.
Pero lo cierto es que hasta ahora, el espacio liderado por Massa ha logrado contener la polarización. Cuando la mayoría de las encuestas anticipan una diferencia entre los espacios de Macri y Massa de aproximadamente 15 puntos a favor del primero, si resulta menor a 10, el intendente de Tigre lo mostraría como una victoria, diciendo que está en condiciones de competir por el segundo lugar en la elección de octubre. Para que esta estrategia de la dupla Massa-De la Sota resulte creíble y pueda desplazar a Macri del segundo lugar, la diferencia entre los dos espacios no debería ser mayor a 5 ó 6 puntos el 9 de agosto, lo que hoy no parece fácil. Cuanto mayor sea la diferencia, más difícil será resistir la polarización; cuando menor sea, más fácil le resultará. Tanto Massa como De la Sota -que realizan un debate esta semana aprovechando que Cambiemos no lo hará- están llevando adelante una campaña más precisa que Macri, tanto en las propuestas como en las críticas. El Frente Progresista que lleva como candidata a Stolbizer es una opción diferenciada, que ha logrado hacer de la corrupción un eje de su campaña, como lo demuestra su denuncia que originó la causa Hotesur. Mejorando puede superar los 5 puntos, pero difícilmente alcance los 10. La izquierda es la quinta fuerza y busca alcanzar el 5%, lo que sería un gran éxito político para ella, aunque irrelevante para modificar el resultado de octubre.
Más allá de las tres opciones, el Peronismo va camino a confirmar su dominio de la política argentina y los dos principales candidatos dan señales hacia el populismo en términos de política regional. En las tres últimas elecciones presidenciales (2003, 2007 y 2011) siempre ganó el Peronismo, que presentando tres candidatos sumó más del 60% de los votos en conjunto. Ahora va camino a suceder lo mismo: la suma de Scioli, Massa-De la Sota y Rodríguez Saa puede alcanzar nuevamente dicho porcentaje. El no-peronismo puede reunir un tercio con el espacio Cambiemos y lograr una polarización mayor que en las elecciones anteriores, pero no una suma de votos más importante (entre López Murphy, Carrió y Moreau en 2003 tuvieron 35%). Es decir que el Peronismo, que hoy está revitalizando Scioli, probablemente será la clave política de Argentina en el próximo período presidencial, como viene sucediendo desde 1945. Una curiosidad de la política argentina es cómo los discursos de Scioli y Macri coinciden en reivindicar al populismo latinoamericano en el momento en que éste entra en crisis, con el acuerdo de Cuba y EEUU, la crisis del Chavismo y la del PT en Brasil. A la mencionada comparación de Macri con los líderes sudamericanos de esta corriente realizada por Durán Barba se suma la mención elogiosa de Scioli hacia Castro, Chávez y Lula, al hablar del legado de Kirchner. Lo curioso es que lo hacen cuando el modelo venezolano está en crisis y es impopular en la Argentina y en momentos en que los agentes económicos esperan exactamente señales en el sentido contrario.
En conclusión: a menos de dos semanas de las PASO, Scioli se plantea alcanzar el 40% y ello determinará el efecto político de su resultado: por encima de dicha porcentaje se potenciará el efectivo positivo y viceversa; Macri por su parte busca que la diferencia con Scioli sea la menor posible, para lo cual necesita que la suma de su espacio quede a 5 puntos o menos de Scioli para hacer creíble que ganará la segunda vuelta; Massa por su parte tiene que reducir al máximo posible su diferencia respecto a Macri, para hacer creíble que puede competir con él por el segundo lugar en octubre y la suma de los tres candidatos del PJ puede alcanzar el 60% de los votos -como sucedió en las últimas tres elecciones presidenciales- y ello confirma su protagonismo hacia el futuro.