¿Rezar por quién?

Por J.C. Maraddón
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[ilustra rezo x vosdc]E[/dc]n 1987, Charly García publicó uno de los álbumes más elogiados de su etapa solista, al que desafiantemente tituló “Parte de la religión”. La canción que lleva ese nombre no deja precisamente bien parado al culto religioso, sobre todo cuando dice “es parte de la religión matar” y “es parte de la religión mentir”, sentencias con las que concluye una letra en la que se desnuda la hipocresía inherente a muchas creencias, esas que prescriben conductas difíciles de adoptar de una vez y para toda la vida.
No estaba solo Charly en eso de disparar contra la Iglesia. Gran parte del edificio del rock había sido construido sobre la crítica a los preceptos cristianos que regían a la sociedad occidental y condenaban a los rockeros al infierno. Sin embargo, cuando esas nuevas tendencias prendieron en la Argentina, los llamados sacerdotes del Tercer Mundo fueron permeables a las inquietudes juveniles y así ocurrió que Vox Dei con “La Biblia” y Raúl Porchetto con “Cristo Rock” intentaron tender puentes entre los cultores del rocanrol y aquellos que rezaban avemarías y padrenuestros.
Charly, por su parte, tomó distancia de esa rama musical conciliadora y, desde sus inicios en Sui Generis, se plantó del lado de contracultura, denunciando las distintas formas de represión que se ejercían desde el Estado, en una época en la que comenzaban a actuar los oscuros grupos de tareas que serían institucionalizados durante la dictadura militar. Luchando codo a codo contra la censura, las letras de Sui Generis le hablaron a una generación sufrida pero con plena conciencia de sus actos, en un tono que a partir de 1976 se tornó insostenible. Desde el nefasto 24 de marzo, tanto en La Máquina de hacer Pájaros como en Serú Girán, García debió apelar a subterfugios literarios para poder decir lo impronunciable.
Ya para 1982, en coincidencia con la Guerra de Malvinas y la declinación del Proceso, Charly se lanzó como solista y volvió a mencionar las cosas por su nombre. El retorno a la democracia fue celebrado por el rock nacional con una cosecha de álbumes brillantes y canciones eternas, en las que se entonaban loas a la libertad y se condenaba al aparato asesino de sometimiento que habían diseñado los militares y al que se sospechaba subyacente. De hecho, estos temores se verificaron en las sucesivas rebeliones armadas con las que se intentaba frenar el avance de la justicia republicana.
En ese contexto, Charly García hizo contacto con Luis Alberto Spinetta, con la idea de publicar un disco conjunto, pero se trataba de polos musicales opuestos y al juntarse entraron en cortocircuito. Al poco tiempo, García grababa con Pedro Aznar y Spinetta lanzaba un álbum doble con Fito Páez. Pero de aquella unión primigenia entre los dos ídolos nacionales, quedó flotando un tema, “Rezo por vos”, que dio lugar a una versión conjunta, a una del Flaco (aparecida en “Privé”) y a una de Charly, que por el título de la canción entró como anillo al dedo en la lista de “Parte de la Religión”.
Que García se haya quejado ayer porque la parodia de “Rezo por vos” que hicieron Benjamín Rojas y Felipe Colombo en “Tu cara me suena” supuestamente destroza “el espíritu de dicha canción” podría sonar razonable. Lo que no se entiende muy bien es que, en un comunicado que lleva su firma, Charly considere que “el espíritu de la canción” sea convertirse en un “himno” al pedido del papa Francisco para que los católicos recen por él. Cuesta (y mucho) pensar que el fin último de aquella breve pero intensa alineación de los mayores astros rockeros argentinos haya sido dar soporte, 30 años después, a la petición de un Sumo Pontífice.