La candidatura de Giacomino en las manos de Cristina

Por Juan Pablo Carranza
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Crisitna Kirchner en CórdobaDías inestables amanecen en el kirchnerismo doméstico. La candidatura del intendente capitalino tiene en vilo a los caciques de las tribus, que amenazan con volver a su dispersa condición originaria, tras la concordia lograda para emprender la campaña provincial de Eduardo Accastello. Los viajes de los interesados cordobeses hasta los despachos de la Casa Rosada se suceden insistentemente. Todos saben que hasta el 10 de diciembre, la voluntad de la presidenta Cristina Fernández será la única que gravite sobre los destinos políticos de aquellos que profesen la fe kirchnerista.
Sin embargo hay un plazo que urge a los intendenciables: el 27 de de julio, cuando venzan el plazo para presentar a los candidatos ante la Justicia Electoral. Hasta ese día las versiones y especulaciones correrán sin cesar en el mundillo kirchnerista. Al día de hoy hay una sólo fotografía, el FpV presentó su alianza, pero aún no tiene nombre para encabezar la boleta.
Los caminos de esta incógnita parecen coincidir en que Daniel Giacomino cuenta con acciones más prometedoras que el resto de sus adversarios vernáculos. Al menos así lo señalan las encuestas que corren por los pasillos de Balcarce 50, confirmó una fuente porteña. Amén de los últimos guiños que recibió, su llegada hasta los despachos de los dirigentes paladar negro K es un plus considerable.
Lograr la bendición de la presidenta es la condición sine qua non de cualquier interesado para acreditar legitimidad en su pretensión. En esta instancia, Giacomino ya tuvo su bautismo en tiempos de su gestión municipal, al declarar su condición de soldado presidencial. Ahora busca refrendarla.
El juego capitalino está abierto y otros referentes aún se ilusionan con conseguir una aprobación rosada. José Bianchi no declina en sus aspiraciones, con la salvedad orgánica que lo hace dentro del FpV. Sabe, en última instancia, que una sola directiva de Buenos Aires es definitoria. Por fuera, Horacio Viqueira alienta su candidatura bajo el auspicio del Frente Grande y el Partido Humanista.
Otro que apunta a tallar dentro de esta decisión es Accastello. Sus expectativas de convertirse en el principal referente del kirchnerismo cordobés se diluyeron con los resultados del domingo 5 de julio. La consecuencia: un liderazgo relativo donde otros dirigentes hacen su propio juego sin pasar por Villa María.
De hecho en el último cónclave en entre Daniel Scioli, Accastello y una treintena de intendentes, la elección cordobesa ni siquiera rozó la agenda, así confirmó uno de los viajantes presentes.
La crisis que atraviesa el kirchnerismo cordobés irradia sobre las PASO. Esto concentra en parte la atención de Daniel Scioli, el principal interesado en lograr un buen resultado en agosto sobre un territorio adverso al kirchnerismo.
Desde La Plata insisten que la vocación del candidato presidencial está puesta en la unidad del peronismo, que incluye lógicamente al de Córdoba. Quiera o no, en este juego las tribus K tallan poco o nada. Son pocas las que tienen terminales en el justicialismo y otras tantas las que reniegan del partido.
En la próxima semana el sciolismo desplegará su estrategia para Córdoba. La próxima llegada de Karina Rabolini esta semana intentará allanarle el camino a la tan esperada visita presidenciable antes de la PASO.
Aún no hay fecha para este episodio. Algunos dirigentes señalan que sería antes del plazo perentorio municipal. Desde La Ñata no quieren dar un paso en falso. Es entendible entonces que Scioli procure desprenderse un poco de esta decisión.
Jugar con un candidato K sin chances reales de disputar poder pude representar un costo innecesario en el interregno que va desde las PASO a las generales.
La hipótesis de que el gobernador de Buenos Aires respalde a Olga Riutort suena lejana. Es cierto que en este año electoral las martingalas se han puesto de moda. Pero si la intención de Scioli es apostar a un deterioro silencioso del Pacto de Palermo pos PASO para acrecentar su capital electoral, jugar con una peronista enfrentada con la cúpula del partido tendría precisamente el efecto contrario.
Scioli no puede prescindir de los votos de Córdoba. De los cinco distritos electorales más grandes, la ola naranja cuenta con ascendencia en tres. En Mendoza y Santa Fe el kirchnerismo no logró victorias pero sí porcentajes expectables. Y la provincia de Buenos Aires es su territorio natural. Aunque resta ver las esquirlas que puedan dejar la interna Julián Domínguez-Aníbal Fernández.
Córdoba y la CABA son cotos alambrados para el FpV. La Capital Federal es inmune a los ataques tanto del peronismo como del kirchnerismo. Sin embargo en Córdoba cuenta con una hendija por donde colar su aspiración presidencial. Sus jinetas peronistas son la calve para permear sobre territorio cordobés.
La semana próxima, Scioli terminará de compaginar su estrategia para la provincia y la Capital. En su vocación de encolumnamiento natural sobre el poder, los kirchneristas palpitan al menos una foto para lucir antes de octubre.