Elecciones combinadas en siete departamentos



cuadro de medalleroLos comicios del domingo pasado utilizaron, por segunda oportunidad a escala provincial, la Boleta Única de Sufragio (BUS) como método para ejercer el voto. El análisis de los resultados arroja conclusiones que resaltan la influencia que la metodología del sufragio puede tener en el accionar de los votantes.
Uno de los datos distintivos de lo resuelto por los cordobeses en las elecciones fue la combinación de distintas coaliciones elegidas simultáneamente para los distintos cargos en juego. En particular, en siete departamentos de la provincia, la lista que obtuvo el primer lugar en la categoría gobernador no lo hizo en al menos uno de los dos tramos de legisladores.
Este resultado, ausente en las elecciones cordobesas desde la institución del actual sistema de Legislatura Unicameral, se relacionaría con una facilidad comparativa para “cortar boleta” (anacronismo para el voto de distintos partidos en distintas categorías) que la BUS presentaría para el votante en comparación con las tradicionales boletas por partido.
El diseño cordobés de la BUS tuvo como objetivo posibilitar la disponibilidad de todas las opciones electorales para el votante, dotar de mayor transparencia al proceso e intentar garantizar la igualdad de oportunidades a todos los partidos. Pero a diferencia del diseño santafecino, donde las opciones de cada categoría a elegir se encuentran en una pieza de papel separada, el modelo utilizado en Córdoba no promueve que el votante elija a distintas fuerzas en cada categoría.
Por el contrario, la introducción de un casillero mediante el cual el elector puede optar por votar a todos los candidatos de una misma lista con una sola marca, ubicado al lado de la foto del candidato a gobernador, produjo una marea de críticas de distintos sectores, que aducían que se estaba promoviendo que el votante tome su decisión para todas las categorías basándose solo en el tramo ejecutivo. Sin embargo, los resultados verificaron que, a pesar de lo denunciado, una parte significativa del electorado cordobés utilizó reflexivamente la BUS para elegir la lista de su preferencia en cada tramo, con independencia del resto de ellos.
En 4 departamentos (Cruz del Eje, General Roca, Pocho y Punilla) resultó electo un legislador departamental de una lista distinta a la que obtuvo el primer puesto en las categorías de gobernador y de legisladores por distrito único (Juntos por Córdoba y Unión por Córdoba, respectivamente).
Asimismo, en otros 3 departamentos (Río Primero, Roque Sáenz Peña y Totoral), el partido que obtuvo la mayor cantidad de votos para gobernador (Unión por Córdoba), no logró hacerlo en las dos categorías de legisladores: distrito único y departamental. Además, los legisladores departamentales de estos 3 distritos obtuvieron porcentajes de votos más altos que los que logró acumular el candidato a gobernador más votado de los 3 casos.
Estas realidades confirmarían la utilización de un voto estratégico por parte de los electores cordobeses, que habrían utilizado dos criterios para terminar conformando este resultado: la proximidad y empatía entre el representante y el representado y el control mutuo entre los dos poderes “políticos” del Estado.