Accastello aguarda última dosis de sciolismo

En el derrotero de su campaña presidencial, Daniel Scioli aprovecha cada elección local para sembrar su candidatura ya pensando en octubre. Atrás quedaron las empresas de Santa Fe y Mendoza, donde el kirchnerismo –a pesar de las derrotas- conservó un caudal considerable de votos.
El próximo fin de semana será el turno de Córdoba, la CABA y La Rioja, además de las legislativas en Corrientes y la PASO provinciales en La Pampa. Lógicamente la atención de la Casa Rosada está puesta en estas primeras tres empresas y en Santa Cruz, donde Máximo Kirchner será presentado como candidato a diputado nacional.
En su estrategia nacional -tras ser ungido como el elegido de Balcarce 50 para suceder a Cristina- el gobernador de Buenos Aires aprovecha cada estación para abonar su sueño presidencial. Mientras, los candidatos se sciolizan, Scioli se kirchneriza a través de su compañero de fórmula: Carlos “Chino” Zannini, quien no dudó en remarcar estas diferencias como positivas el pasado miércoles en Forja.
La fórmula oficialista tuvo su bautismo de fuego en Córdoba la semana pasada apoyando a Eduardo Accastello, y ahora repetirá sus presentaciones en cada provincia, alentado las versiones domésticas oficialista, que cuentan con una cuota mayor de peronismo que de kirchnerismo. La moderación que encarna Scioli dentro del binomio, les da un mayor margen a los candidatos locales para demostrar su devoción a la Casa Rosada.
En este desfile que recién comienza, el sciolizanninismo sigue muy de cerca los resultados de los principales distritos, aquellos en donde el electorado es más heterogéneo y hay más de dos fuerzas en juego.
La situación en la CABA, el coto de Mauricio Macri, parece estar saldada a favor del candidato del PRO. Las chaces del oficialismo nacional de alcanzar aunque sea el ballotage de la mano de Mariano Recalde amanecen distantes.
El kirchnerismo palpita un triunfo de Macri en Capital, o por lo menos que Recalde no entrará en la discusión entre Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau.
Por esta razón Córdoba toma un cariz especial. Y aunque las últimas proyecciones indicaban que el candidato de Unión por Córdoba, Juan Schiaretti, lideraba la intención de voto en la provincia, la performance de Accastello representa un índice –no extrapolable directamente- de lo que pueda cosechar Scioli primero en las PASO y en octubre después.
En lo que puede considerarse una sociedad de beneficios mutuos, Scioli atiende de cerca la campaña de Accastello, mientras el candidato presidencial sienta las bases de su candidatura. Por esta razón en los últimos meses ensayó sucesivas visitas, personalmente o bajo la figura de su embajadora predilecta, Karina Rabolini.
La presencia de Scioli le sirve Accastello para realzar su figura en la recta final de la campaña. Por eso espera una nueva y última dosis de sciolismo el próximo miércoles en Río cuarto. La agenda del gobernador de Buenos Aires es apretada. Ese mismo día estará en La Rioja respaldando al candidato oficialista, Sergio Casas.
Hasta el momento, en el organigrama de Scioli no está incluida una parada en el Imperio. Accatello sabe de la necesidad de apuntalar el interior provincial y por eso mira una posible presencia como un mini cierre de campaña. Puertas adentro, en el kirchnerismo local consideran que el acto en Forja fue el cenit de la carrera por El Panal. A la semana solo le quedan algunas escaramuzas menores.
Mientras la campaña provincial se acerca a su ocaso, la de Scioli recién comienza. Quizás por esa razón después del estreno en Forja, el candidato del FpV priorice otros destinos. Aún tiene tiempo para permear sobre territorio cordobés. Agosto no es una fecha perentoria. Mientas buscan cosechar frutos propios, el escenario post PASO puede abrir nuevas alternativas para el kirchnerismo en Córdoba.