Tamarit presiona a decanos por nuevas facultades

KD9L3815Hace ya más de dos años que el rector de la UNC, Francisco Tamarit, fue consagrado por la Asamblea Universitaria para desempeñar su cargo. En esa jornada, el entonces decano de Matemática, Astronomía y Física, se comprometió ante los consejeros directivos a concretar dos proyectos añejos, pero no por eso queridos por la mayoría de los universitarios: elección directa de autoridades y creación de dos nuevas facultades (Comunicación y Ciencias Sociales).
En solo nueve meses, deberá enfrentar nuevamente la Asamblea para intentar hacerse acreedor de otros tres años en el despacho principal del Pabellón Argentina y una preocupación ronda al oficialismo: no solo no ha podido cumplir aun ninguna de sus dos promesas, sino que tampoco ha tenido logros de gestión con suficiente trascendencia para compensar el incumplimiento.
Por ello, el Rector intentaría concretar al menos uno de los dos proyectos en la segunda mitad del año; sabe que es su última oportunidad de enderezar el timón de su barco. El complejo armado con el que logró llegar al Rectorado contuvo a expresiones universitarias de muy diversas procedencias y necesita mantenerlo alineado para garantizar su reelección.
Entre los electores que optaron por Tamarit se encontraban desde sectores del “progresismo K”, como los consejeros de Filosofía y Artes, hasta facultades relacionadas al peronismo provincial, como Ciencias Médicas y Odontología. En cada uno de ellos han surgido referentes que podrían intentar relevar a Tamarit el próximo año, y el incumplimiento de sus mayores compromisos ayudarían a erosionar la figura del Rector en los debates internos del oficialismo.
Entre los oficialistas de izquierda, Diego Tatián, decano de Filosofía, destaca con un perfil más duro que el del Rector y posiciones más comprometidas que generan entusiasmo en la militancia y alerta entre la dirigencia docente. Por su parte, el exdecano de Ciencias Médicas, Gustavo Irico, podría intentar nuevamente construir una candidatura rectoral a través de su perfil moderado y su experiencia en el gobierno de una de las facultades más complejas de la UNC.
Tamarit optaría así por impulsar la creación de las nuevas facultades; modificar el sistema electoral con el cual quiere ser reelegido, a menos de un año de su potencial implementación, aterra a algunos referentes oficialistas, que se negarían a cambiar la metodología con la cual ya lograron llegar al gobierno de la UNC, por un novedoso método que podría traer sorpresas indeseadas.
Sin embargo, el proyecto para desmembrar la actual Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en tres unidades académicas independientes no ha logrado superar la etapa de discusión preliminar y la paciencia estaría comenzando a ser un bien escaso en el oficialismo.
El primer fracaso se corporizó en el seno del Consejo Superior, donde ambos proyectos fueron analizados por una comisión ad-hoc que elaboró sendos informes sobre la factibilidad de cada nueva Facultad, los cuales explicitan el incumplimiento de los criterios mínimos exigidos para nuevas unidades académicas, como la proporción de docentes concursados y la solvencia presupuestaria.
Ambos informes descansan en la comisión de Vigilancia y Reglamento del Consejo Superior desde el año pasado, pero los consiliarios oficialistas no se atrevieron a abrir la discusión por temor a enterrar definitivamente las aspiraciones de las actuales Escuelas.
La segunda vía estuvo en manos de la vicerrectora Silvia Barei, quien convocó a los decanos a tres reuniones semanales para intentar destrabar la discusión. La exdecana de Lenguas solo obtuvo nuevas dudas de parte de los caciques de cada facultad, en relación a la disminución de sus presupuestos y de su poder relativo que acarrearía la incorporación de dos nuevas facultades.
Algunos trascendidos indican que Tamarit podría convocar a Asamblea sin mediación del Consejo Superior antes de que comience el receso invernal, aprovechando que el Estatuto así se lo permite. De concretarse, sería solo una muestra de debilidad del primer mandatario de la UNC, quien temería no superar el examen del Consejo Superior en un tema ligado al extremo a su futuro político.