Acusado en diversas causas judiciales, Milani pasó a retiro

DYN11.JPGAl momento de su asunción, tuvo un discurso claramente obsecuente hablando a las claras de la intención de darle una nueva imagen al ejército argentino en consonancia con el discurso kirchnerista: “Pretendo aquí un Ejército maduro, mirando hacia el futuro, con clara esperanza y renovadas ansias, para acompañar el proyecto nacional que hoy se encuentra vivo e instalado en el corazón y la mente de los argentinos”.
Milani egresó del Colegio Militar de la Nación como subteniente del arma de Ingenieros, en diciembre de 1975, y durante su carrera se especializó en el área de inteligencia militar. Sobre el militar existen denuncias por su participación en delitos contra los derechos humanos ocurridos en las provincias de La Rioja y Tucumán. Durante esa época, Milani estaba destinado en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja, que en un momento fue desplegado a Tucumán, durante el denominado “Operativo Independencia”. El Jefe del Ejército está siendo investigado por tres causas: una, de la Justicia de Tucumán, que investiga a Milani por su supuesta vinculación con la desaparición del conscripto riojano Alberto Ledo, ocurrida en 1976 en esa provincia. El mes pasado, la hermana de Ledo pidió avances en la causa y que el jefe del Ejército fuera citado a declarar. El expediente se encuentra paralizado desde hace meses en la Cámara Federal de Apelaciones, que debe resolver si hace lugar o no a sendos recursos de apelación presentados por la familia Ledo y por el fiscal Carlos Brito contra la decisión del juez federal Daniel Bejas, quien desistió de llamar a indagatoria al alto mando militar. La segunda, por el secuestro y tortura de Ramón Olivera y su padre en al año 77, cuando Ramón Olivera padre fue secuestrado en su casa riojana por ocho personas, entre las que podría haber estado Milani; y la tercera, por enriquecimiento ilícito.
Milani fue apoyado por el Gobierno durante los últimos años pese a las acusaciones en su contra, y hasta la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, lo respaldó en varias oportunidades. A fines de diciembre en 2013, Milani, en un inusual reportaje que le hizo Bonafini para la revista de las Madres de Plaza de Mayo, negó los supuestos delitos contra los derechos humanos que le imputan, al remarcar que “jamás” torturó ni mató. En paralelo, en una reciente entrevista a un medio gráfico, a Bonafini se le preguntó porqué apoya a Milani estando éste acusado por crímenes de lesa humanidad. “Mirá, conozco a la Madre de Plaza de Mayo que hizo la denuncia. Ella es uno de los nuestros, pero inventaron la acusación con Lanata. Primero dijeron que alguien llamado Sanguinetti se había llevado a su hijo, por lo que no habría sido Milani. Lo hicieron para arruinarlo, porque no quieren que esté ahí”, argumentó. Explicó luego que la mención de Milani en el Nunca Más riojano “fue agregada después” y que la denuncia “nunca existió”. “Lo inventaron ahora”, enfatizó.
En plena batalla interna dentro de los servicios secretos argentinos, que terminó con la destitución de Antonio Stiusso, el hombre fuerte del espionaje argentino durante décadas y muy cercano a los Kirchner al principio de su mandato, la presidenta encargó a Milani organizar un servicio de espionaje militar paralelo al civil y controlado por ella, que había perdido el poder sobre el otro servicio. La muerte del fiscal Nisman, un hombre cercano a Stiusso, recrudeció la guerra interna. Stiusso acabó fuera del país y sigue en paradero desconocido, mientras Milani en teoría salía reforzado. Los primeros análisis sin embargo destacan que Milani suponía un problema de imagen para el kirchnerismo a raíz de las denuncias por parte de organismos de DD.HH y para la fórmula oficialista Scioli-Zannini con vista a las elecciones presidenciales. De esta manera, CFK estaría así soltando lastre para facilitar la victoria en los comicios de octubre.
El kirchnerismo ha hecho una bandera la política de los derechos humanos y han colocado a muchos hijos de los 70 en su estructura de poder. “En la Argentina que queremos, nunca más un doble discurso con los Derechos Humanos”, enfatizó la precandidata presidencial por el frente Progresista, Margarita Stolbizer. Por su parte, Graciela Fernández Meijide, referente en la lucha por los derechos humanos e integrante de la CONADEP, consideró que “dejaron ir” al jefe del Ejército porque la causa en la que se lo investiga “iba a seguir avanzando y esto iba a perjudicar al gobierno” de cara a las elecciones.