Elogio sciolista a la “mano derecha” de Cristina

Por Gabriela Origlia

scioli_florencio_varela_080414_ef_42172El precandidato presidencial Daniel Scioli subrayó “la experiencia, la evolución y la maduración” del ministro Axel Kicillof y lo consideró “necesario en cualquier gobierno”. ¿Mensaje para el kirchnerismo más duro? En las últimas semanas el bonaerense –que descansó de los “golpes” al que lo somete el ala dura del oficialismo- creció en las encuestas, lo que lo puso en ventaja sobre Mauricio Macri, quien se estancó.
Sus principales asesores económicos son Mario Blejer y Miguel Bein, quienes mantienen vínculos oscilantes con el kirchnerismo. El mayor o menor respeto depende de cuán críticos sean de algunas medidas. Por caso, en su momento la presidenta Cristina Fernández elogió públicamente a Bein para, meses después, convertirlo en blanco de su enojo cuando el experto afirmó: “No le voy a regalar el abastecimiento industrial del país a 10 millones de tipos como yo o como vos que se quieran llevar el Banco Central a la casa. No lo voy a hacer”.
Scioli intervino para frenarlo e intentar calmar el mal humor de la Rosada. Su ministra de Hacienda, Silvina Batakis, terminó difundiendo un comunicado elogiando la política del Gobierno Nacional con respecto a la administración de las reservas del Central.
El elogio sciolista a Kicillof llega a horas de que la Presidenta lo sindicara como su “mano derecha” y de que el Ministro afirmara que a él le gusta más su cargo que el de vicepresidente. Scioli viene de un enfrentamiento con el otro precandidato del Frente para la Victoria, Florencio Randazzo. Y sabe que el funcionario es el preferido de Cristina Fernández que está fogoneando una estrategia para que en la interna entre ambos la derrota de su elegido no sea “exagerada”. Hoy las mediciones marcan un 70 a 30.
¿Es el elogio de Scioli un gesto hacia la Rosada o es lo que realmente piensa? Con un año y medio de gestión Kicillof tiene más logros políticos que económicos. Con llegada directa a la Presidenta y todo el respaldo de La Cámpora se transformó en uno de los ministros de Economía más poderosos desde el regreso de la democracia. Ganó internas importantes, a Julio de Vido por el manejo de la energía y a Juan Carlos Fábrega, por el control del Central.
Los números le son más esquivos que la política. En su primer año la inflación se escapó y este año la doma a fuerza de recesión; devaluó a dos meses de asumir; el rojo fiscal se ensancha al ritmo de un gasto público que no deja de crecer y el Indec sigue esperando su normalización.
La escasez de dólares sigue por lo que continúan pisadas las importaciones y, por ende, sufre la producción industrial. Hay pérdida de competitividad y las economías regionales lo sienten. Este año, además, le toca un frente externo que es el peor desde que los Kirchner llegaron al poder.
Entonces algunos podrán preguntarse por qué la Presidente lo unge. Porque su discurso le fue funcional para mejorar su imagen. Por caso, en medio de la pelea con los bonistas la posición asumida por Economía sirvió para que el kirchnerismo recuperara iniciativa política con el slogan “Patria o buitres”.
Los kirchneristas más fundamentalistas lo soñaban como candidato a presidente o sumándose como vice en una fórmula purista. Los sondeos no lo ayudan. El fervor que hay por él en algunos sectores de la Rosada no se traslada de manera directamente proporcional a la sociedad para encabezar una dupla ganadora. Pero es suficiente para movilizar el elogio sciolista. La duda pasa por si Scioli presidente convertirá la alabanza de hoy en un cargo o en una traición.