Desplazamiento de Monzó preocupa a la Triple Alianza

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Emilio Monzó

La sorda pelea entre el “ala política” del PRO y el clan que lidera el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba parece haberse saldado a favor de estos últimos. La última batalla tuvo lugar en un cónclave realizado esta semana con la presencia de todos los miembros del círculo de confianza de Mauricio Macri.
Emilio Monzó fue clave en la ampliación del territorio macrista. Articuló la alianza con Elisa Carrió que tuvo un efecto de imán para la UCR. Luego negoció con los radicales el acuerdo que se terminó de plasmar en la célebre Convención de Gualeguaychú. Su última estocada fue la incorporación de Carlos Reuteman que potenció la candidatura de Miguel del Sel en la provincia de Santa Fe.
El desempeño de Monzó parecía augurarle un destino refulgente hasta que se enfrentó con un rival de su categoría: Jaime Durán Barba. El ecuatoriano tiene un aura de infalibilidad en el PRO y nunca compartió la idea de construir coaliciones con figuras de otros espacios políticos, mucho menos con partidos tradicionales. La idea del consultor estrella siempre fue la de construir una fórmula “amarilla pura” descontaminada de lo que llama “la vieja política”. Siempre se mostró reacio a las articulaciones que el líder del ala política presentaba en la mesa chica del PRO.
El “Waterloo” de Monzó parece haber sido su incursión en la provincia de Buenos Aires. El joven operador, con pasado remoto en la UCD y carrera en el PJ bonaerense, jugó todas sus cartas a un acuerdo con Sergio Massa que despejara el camino de Macri hacia el sillón de Rivadavia. El fracaso de esta jugada, por la reticencia del tigrense de bajarse de la carrera presidencial, selló la suerte del actual ministro de gobierno de la jefatura de gobierno porteña. Su derrota aleja la posibilidad de que el jefe de gobierno porteño lleve de compañero de fórmula a un extra partidario y toman fuerza los nombres “puros” que venían circulando: Rogelio Frigerio, Esteban Bullrich y Marcos Peña (principal aliado de Durán Barba).
El macrismo anunció ayer que concurrirá a las elecciones de gobernador bonaerense con la actual vicejefa de gobierno de la ciudad de Buenos Aires María Eugenia Vidal. La declaración fue interpretada como una victoria de Durán Barba por sobre el sector de Monzó. El retorno del ecuatoriano implica el regreso del PRO al plan A: fortalecer la figura de Mauricio Macri, buscar la polarización con Daniel Scioli y procurar un distanciamiento profiláctico de los aliados. También quedaría definitivamente sepultada la posibilidad de una gran interna opositora para enfrentar al kirchnerismo.
En la provincia de Córdoba, el desenlace de la pelea interna del círculo rojo del PRO preocupó a la dirigencia de la Triple Alianza. La difícil tarea de articulación entre el radicalismo, el juecismo y el macrismo tuvo a Monzó como protagonista privilegiado y es, hasta el momento, el interlocutor privilegiado de los armadores locales. Incluso la ríspida definición final de la fórmula provincial fue “trabajada” por el operador porteño quien habría sido el que bajó el martillo a favor del binomio Oscar Aguad-Héctor “Coneja” Baldassi.
La letra chica del acuerdo tripartito incluyó, como era de esperarse, promesas de apoyo táctico del aceitado aparato publicitario del macrismo. La preocupación en la dirigencia aliancista por la demora de los refuerzos prometidos ya tiene un par de semanas, la noticia del apartamiento del principal interlocutor macrista del núcleo de toma de decisiones la profindizó.
Por ahora, el PRO solo aportó la presencia de Mauricio Macri en el evento de recaudación de fondos que tuvo lugar el viernes pasado en el Castel Fontana del Moro. Según los armadores cordobeses la cena fue exitosa, aunque solo consiguió los fondos necesarios para arrancar con una campaña que amenaza con ser muy costosa. Sin estructura real en la provincia, el principal activo del macrismo era su aparato comunicacional, sus publicistas profesionales y el acompañamiento de su líder a los candidatos locales, los coaligados locales temen que la nueva estrategia conducida por Durán Barba produzca un retaceo de dichos aportes.
Hasta el momento, la sinergia entre Aguad, Baldassi y Juez fluye sin complicaciones pero crecen las demandas de compromiso de parte de los dirigentes de Juntos por Córdoba. Formalmente, Monzó se mantiene como miembro del equipo nacional de Macri, los aliancistas apuestan a que sea más que eso.