De la Sota juega su ascenso electoral (oportuno y riesgoso)

ilustra de la sota arbitro boca riverNo es casual que el Gobierno de Córdoba haya lanzado ahora un plan de seguridad de tamaño porte como el que se anunció ayer en las instalaciones del Panal. La huelga policial de diciembre de 2013 marcó un quiebre político y social, que impactó de lleno en la imagen del primer mandatario, José Manuel De la Sota y de su partido. En esa época venían las elecciones legislativas y quedaron claras las consecuencias en la menguante cosecha de votos de Unión por Córdoba, sobre todo en esta capital.
Pero el peronismo tomó nota rápidamente: fue entonces cuando comenzaron los operativos de saturación y lo controles masivos a las motocicletas de baja cilindrada, que habían sido las vedettes iconográficas que la percepción pública vinculó a los lamentables episodios que constituyeron los saqueos. El resultado fue, la intensificación de la lucha de organizaciones que denuncian discriminación (por “portación de rostro”), violencia policial y pugnan por una modificación del Código de Faltas. Por otro lado, apareció una creciente y sigilosa adhesión de la gente a los megaoperativos, que solo se constata en los sondeos de opinión que maneja la clase dirigencial cordobesa.
En ese mismísimo hecho se anclan los anuncios de ayer del gobernador. En este plano se jugará también el River-Boca en el Kempes (los clubes ya cobraron, aunque algunos detalles pueden aun bajar el partido). De la Sota sabe que si tiene éxito podrá mostrar a nivel nacional capacidad de armar un clásico sin violencia.
Por otra parte, anoche, al cierre de esta edición, el ministro de seguridad nacional Berni y el propio mandatario local se trenzaron en una durísima discusión televisiva. Queda claro que la seguridad es hoy el tópico estrella en las preferencias de los electores.

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