Tras largo silencio, Tamarit se declara “víctima” de ambientalistas

KD9L6147Volvió a sesionar ayer el Consejo Superior de la UNC, en una tarde que tuvo como eje la discusión sobre la actitud que debía tomar la Universidad con en relación a los hechos de violencia que se suscitaron en las últimas semanas, tema sobre el cual el cuerpo no pudo consensuar una expresión común para aprobar.
A pesar de la voluntad que varios consiliarios expresaron en la comisión del martes pasado para generar una declaración oficial del Consejo Superior, ninguno de ellos había preparado un texto sobre el cual trabajar. De acuerdo a lo expresado por algunos consiliarios, esto se debió en parte a un pedido expreso que habría realizado Rector a la mayoría de los decanos en el marco de una reunión previa.
Por ello, la discusión se inició con una larga declaración de Tamarit sobre lo ocurrido en las últimas semanas. En ellas, el Rector hizo hincapié en lo acontecido en el Consejo Superior en su sesión anterior, cuando ambientalistas de distintos grupos se hicieron presentes para intentar impedir que se iniciase una investigación contra el médico Medardo Ávila Vázquez.
Sin embargo, Tamarit minimizó la gravedad del episodio acontecido al catedrático español Juan Miguel Mulet, quien argumentó haber recibido amenazas de muerte como motivo de la suspensión de la conferencia que tenía programada en la Sala de las Américas, auditorio mayor de la UNC. Estas amenazas habrían sido realizadas a través de redes sociales por activistas ecológicos, según denunció el propio Mulet a las autoridades diplomáticas españolas.
La diferencia que el Rector marcó al ponderar las referencias a uno u otro hecho de violencia no sonaron casuales, en boca de un experimentado político universitario, que ha tenido responsabilidades de conducción en su paso por los distintos claustros a lo largo de los últimos 30 años de democracia.
En cambio, en reflexiones posteriores a la sesión, algunos decanos atribuyeron dicha diferenciación a una simple intención de generar un “relato”, en línea similar a la imputada a su referente nacional, la presidente Fernandez de Kirchner. De acuerdo a esta explicación, Tamarit opta por denunciar la violencia ejercida contra él mismo y definirse como “victima” de los reclamos ambientalistas, tal cual dijo en sesión, pero minimiza la que estuvo dirigida a Mulet para poder generar una figura de adversario al cual combatir.
En vez de hacer mención de los grupos ecologistas que se hicieron presentes en ambos sucesos, el Rector se encargó de estigmatizar como promotora de la violencia a la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) y a sus autoridades. Es conocido por todos los universitarios el enfrentamiento que por años ha separado al decano de la FCA, Marcelo Conrero, del primer mandatario de la UNC, y éste no pierde oportunidad de asignarle responsabilidad como instigador de violencia, a través de los convenios e investigaciones realizados por miembros de su Facultad.
Esta tesis coincide con las palabras utilizadas por el Rector para cerrar su alocución, al expresar “repudio la violencia que nos infligieron, pero me avergüenzo de la violencia que generamos”.
Las declaraciones del Rector y su intención de no aprobar una declaración formal fueron celebradas por los miembros más adictos al oficialismo universitario, pero fueron relativizados por algunos de los consiliarios considerados como “moderados”. Así se lo hizo saber la docente de la Facultad de Lenguas, Nelly Rueda, quien advirtió que ella misma habría impulsado un escrito si el silencio que el Rector guardó durante las últimas dos semanas se hubiese extendido a esta sesión.
De esta manera, con la discusión de ayer, Tamarit intenta dar por finalizado este capítulo de violencia que ha erosionado la figura del rectorado, además de poner en duda la solidez del armado que lo a ocuparlo.
Dada la amplia diversidad de procedencias políticas que el Rector supo alinear tras su candidatura en la última Asamblea Universitaria, la posibilidad de transcurrir sus tres años de gestión sin cimbronazos se ha visto amenazada principalmente por los conflictos de temáticas ambientales. A Tamarit le ha costado conciliar la postura de facultades que hacen de la ciencia su esencia, con la de los grupos de la izquierda más dura que pretende priorizar algunas banderas ideológicas por sobre discusiones académicas.
Las voces universitarias coinciden en que los ojos de Tamarit estarían puestos en un único objetivo, su reelección como Rector el próximo año, e intenta que estas diferencias en su grupo interno sean sobrellevadas procesadas de la mejor manera para no reducir sus chances.