Nubarrones en el frente gremial universitario por “tope Kicillof” en paritarias

tormentaLas negociaciones entre el Ejecutivo Nacional y las federaciones que nuclean a los gremios docentes universitarios penden de un hilo. En la última reunión paritaria, que fue retomada luego de un cuarto intermedio, los representantes del Ministerio de Educación se mantuvieron incólumes en la oferta en la oferta 22 % a pagarse en dos cuotas durante el año.
Por su parte, los sindicatos piden entre 35 y 40 % de recomposición salarial. La diferencia es grande y las partes no parecen acercarse. El tope a las paritarias impuesto por Axel Kicillof afecta nada menos que a su propio gremio de profesores universitarios. Los representantes de la cartera educativa, cumpliendo las indicaciones del Ministerio de Economía a pie juntillas, repitieron la propuesta inicial sin ninguna variación.
A eso se agregó que el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, juntos con funcionarios de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) y propusieron una reforma al artículo 42 (Programa de Jerarquización de la Labor Docente) del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT), aprobado el año pasado. La norma contempla un aumento del salario básico para los profesores universitarios de todas las universidades nacionales de un 25% en un lapso de cinco años. Es decir, un aumento de un cinco por 5% por año desde el 2014 hasta el 2019. Los negociadores del gobierno condicionan cualquier aumento paritario a la derogación de esta clausula.
Los docentes vienen pidiendo que se publique en el Boletín Oficial tal como está, y que se implemente en todas las casas de estudios. La firma del CCT para el sector fue presentada por el sector kirchnerista del sindicalismo docente como una conquista histórica. En la Universidad Nacional de Córdoba, se escenificó la firma de la versión local del convenio en plena campaña electoral para la reelección de Pablo Carro, actual secretario general del ADIUC, gremio de base local. Dentro de ese texto, el rector Francisco Tamarit incluyó un “presente” para sus aliados de la conducción gremial: un “aporte solidario equivalente al l,5% de la remuneración integral mensual, que se descontará una vez al año de los haberes percibidos el primer mes en que se cobre un aumento”.
El fracaso de la segunda reunión tuvo efectos inmediatos en el complejo entramado interno de los gremios docentes. “Nos fuimos sin un ofrecimiento salarial superador al de 22 % en dos cuotas, y se insiste en alterar el CCT ya acordado y ratificado en el Ministerio de Trabajo, sin responder a nuestros reclamos” relató la opositora CONADU histórica en un comunicado y anunció una jornada de lucha desde el lunes pasado que concluirá con un paro de actividades de 48 hs. para mañana y el viernes.
Ante la presión de sus adversarios en la interna sindical, la mesa ejecutiva de Conadu (federación cercana al gobierno nacional) no pudo evitar declararse en “estado de alerta”. En el mismo sentido, convocó de urgencia a sus secretarios generales para evaluar posibles medidas de fuerza para la semana que viene. “Necesitamos propuestas concretas a estas alturas. Terminamos la reunión con enorme preocupación porque los funcionarios pretenden que nosotros hagamos su trabajo”, declaró públicamente el secretario general de CONADU, Pedro Sanllorenti. “Necesitamos propuestas concretas a esta altura. Lo cierto es que terminamos la reunión con enorme preocupación porque los funcionarios pretenden que nosotros hagamos su trabajo y encima no aportan nuevas soluciones. Nosotros fuimos claros: si esto es una negociación tienen que aparecer en la mesa los elementos que faltan: garantizar el pago de la Jerarquización y la fecha de publicación del Convenio Colectivo. En ese escenario debatiremos con las bases las medidas a tomar el próximo jueves”, especificó el líder de la federación más dialoguista.
El gremio cordobés ADIUC, afiliado a la CONADU kirchnerista, no pudo contener a sus bases y esperar hasta que su secretario general Pablo Carro asista al plenario nacional. Los docentes de los colegios universitarios se adelantaron al cansino ritmo del oficialismo sindical y declararon sendas medidas de fuerza. En el caso del Manuel Belgrano comenzaron el lunes un paro por 72 horas, mientras que la asamblea del Monserrat decidió paralizar sus actividades el día de hoy. Además, realizarán una asamblea conjunta frente al rectorado de la UNC.
Si el viernes próximo la CONADU oficial decide finalmente convocar a una medida de fuerza nacional presionada de los sectores más combativos la UNC inaugurará una etapa de conflictividad laboral que no conoce desde hace tiempo. La desproporcionada inversión política que el rector Francisco Tamarit hizo para controlar el sindicato docente de la mano de Pablo Carro podría no devolver los dividendos esperados.