“Tatú” Bernabey: de ultra K a neoschiarettista



Por Juan Pablo Carranza
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2015-05-18_BERNABEYLos traspasos ya no sorprenden en la política; se han convertido en moneda corriente. De todas formas vale dar cuenta de estos pases cada vez que se concretan. Ernesto “Tatú” Bernabey, quien hasta hace unos meses buscaba posicionarse como alternativa K a Eduardo Accastello, es uno de los últimos dirigentes en engrosar la nómina de los ex.
El sábado a las once y media de la noche, cuando el peronismo presentó su lista de candidatos a legisladores ante la Justicia Electoral, quedó sellado el pase con el que ya especulaba semanas atrás. Sin consulta previa, el diputado nacional acordó en solitario con el oficialismo provincial. La intervención personal del candidato a vicegobernador de Unión por Córdoba (UPC) Martín Llaryora, un contemporáneo de Bernabey, fue la clave para materializar este traspaso: de kirchnerista a neoschiarettista.
Apelando a su génesis peronista, remasterizada luego en fe kirchnerista, Bernabey hizo un entendimiento punto a punto con el PJ y colocó a su pareja –quién también lo reemplazó al frente del municipio del norte cordobés-, María del Carmen Luján, como candidata a legisladora departamental por Totoral en la lista Unión por Córdoba (UPC).
La jugada motivó el éxodo de intendentes y dirigentes K de segundo rango guarecidos bajo el -humilde- paraguas del totoralense. Puertas adentro del kirchnerismo doméstico, el corrimiento tiene una lectura positiva para Accastello. El candidato a gobernador de Córdoba Podemos se quitó de encima, sin ningún esfuerzo, a quien incipientemente era su principal adversario.
En el 2013, Bernabey que encabezaba la campaña en esa jurisdicción y ocupaba el escalón más bajo del podio en la boleta K de diputados, quedó tercero en su departamento, a un solo voto de Unión por Córdoba: 3.295 a 3.294. Una derrota local dolorosa, que además le allanó el camino a la UCR para ganar el departamento con 3.932 sufragios
Arriesgar el único crédito político: su ascendencia en el distrito Totoral, es una apuesta que el exintendente no está dispuesto a realizar. Exponerse al escenario resbaladizo de una nueva interna peronista en las generales no era una opción. La realpolitik se impuso sobre la convicción K.
Pero la cuestión Totoral excede de ser un simple traspaso estratégico. Bernabey recurrió a su edil alfa, Pedro Céliz, para que se hiciera cargo de la administración municipal. El ahora secretario de Gobierno totoralense resultó ser un gran devoto K, incluso más que Bernabey, y competirá contra la candidata apadrinada por su exreferente político en las elecciones del 5 de julio. Es el candidato departamental de Córdoba Podemos.
El conflicto es el siguiente, Bernabey tendría que mantener Céliz en el cargo por su aptitud al frente del municipio. Pedir una renuncia en momentos previos a una elección puede ser desacertado.
Bernabey intentó disputarle el poder en la provincia a Accastello. Pero resultó herido. Su primacía en el norte no bastó para imponerse sobre el Foro de Intendentes K. Una porción gruesa se replegó bajo la figura del intendente de Villa María. La movida, aún sin digerir para algunos dirigentes K, anticipa obviamente su exclusión del grupo.
El beneficiado por la fuga de Carolina Scotto del sistema política pagó a la Casa Rosada peor que su antecesora. En todo caso la exrectora eligió el autoexilio político mientras que Bernabey se cruzó de vereda para seguir jugando. El kirchnerismo emocional no suele ser indulgente con los vacilantes, menos lo es con aquellos que cambian de posición.