Se estrena la Boleta Única Electrónica



Por Sebastián Gruz

18-05-2015_salta_las_elecciones_generales_enEl 5 de julio, en las elecciones generales para jefe de Gobierno, legisladores y comuneros porteños, se va a utilizar por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires la Boleta Unica Electrónica (BUE). Este sistema de emisión de voto cambia el efecto que la boleta tradicional acarrea y hará que las campañas tengan otro enfoque.
La BUE tiene sus particularidades, que la asemejan a la salteña y la diferencia del formato santafesino. La provincia de la bota tiene un sistema de boleta única por categoría (no electrónica) en la que los electores marcan, con una lapicera, a quien prefieren para gobernador, a quien para diputados, senadores, etcétera.
El votante de la ciudad de Buenos Aires va recibir del presidente de mesa una boleta con el reverso en blanco. El encargado de custodiar los votos va a cortar el troquel superior, para asegurarse que entre y salga con el mismo papel. En el cuarto oscuro el votante va a tener una pantalla (similar a un cajero automático) donde va a ingresar la boleta. La pantalla va a estar encendida y va a darle al elector las siguientes opciones: votar por categorías o votar lista completa. La primera es para elegir cada cargo electivo por separado (primero jefe de gobierno, después una lista cerrada de legisladores y, por último, comuneros). En cambio, si se elige la segunda opción el elector deberá escoger entre los distintos partidos con los candidatos que pasaron las PASO; por ejemplo, si uno opta por el Frente Para la Victoria en la Comuna 14 va a estar votando a Mariano Recalde para jefe de gobierno, a Carlos Tomada como cabeza de lista de legisladores y a Diego Sokolowicz como comunero. En caso de estar seguro de lo escogido se puede imprimir el voto, que quedará registrado al reverso de la boleta. El ciudadano va a doblar lo impreso, para mantener el sufragio en secreto, el presidente de mesa va a comparar el troquel que había quitado al comienzo de este proceso y, recién ahí, introducirá su elección en la urna.
La gran diferencia con la BUE es que el sistema santafesino obliga al ciudadano a elegir a un candidato particular en cada cargo y no permite votar la lista completa por coalición o partido. El efecto arrastre que produce el candidato de la derecha (el cargo más importante que se vota) queda totalmente descartado en Santa Fe y disminuido en la CABA.
Cuando el elector elige a un postulante por sobre una concepción partidaria o ideológica, es decir, no vota lista completa sino por categorías, trae dos efectos primarios: el de la territorialización y personalización de la política.
En la CABA la territorialización es menor debido a que no hay una división entre comunas que se represente en la política partidaria y al carácter de distrito único de la elección a jefe de Gobierno y legisladores. En cambio, el efecto de personalización de la política tiene una importancia vital por las características del votante porteño: empapado de política, muy informado, progresista por naturaleza y con un nivel socioeconómico medio-alto (si se la compara con el resto del país).
La personalización de la política hará que el elector vote a quien conoce, ya sea su nombre, partido o propuestas. Las elecciones serán más competitivas categoría por categoría y esto va a cambiar el enfoque de las campañas.
Hasta ahora la campaña del PRO se enfocó en su gran interna: Horacio Rodríguez Larreta-Gabriela Michetti. Solamente un “círculo rojo” muy pequeño de entendidos y fanáticos de la política conocen al primer candidato a legislador, Francisco Quintana, y los comuneros que se postulan. Quintana no salió en afiches, spots o fotos y, aun así, fue el más votado el 26 de abril (sumó casi la totalidad de los votos a Larreta y Michetti). Para las elecciones del 5 de julio el partido de Mauricio Macri deberá darle más importancia a todos los cargos electivos y hacer de Quintana, como mínimo, una figura conocida por los porteños.
ECO y el FpV presentan para legisladores a hombres reconocidos en el mundo de la política y con extensa actividad electoral. Martín Lousteau lleva a Roy Cortina como primer candidato. Un hombre con peso propio, histórico dirigente del Partido Socialista en Capital, electo legislador en 2000 y 2003, ministro de Gobierno porteño en 2006 y cabeza de lista a diputados nacionales en 2007, donde fue electo y renovó su banca en 2011. Por otro lado, Mariano Recalde lleva a Carlos Tomada como primer postulante. Tomada es ministro de Trabajo desde el 2003 y fue candidato a vicejefe de Gobierno en 2011, cuando compartió formula con Daniel Filmus –perdiendo el balotaje con Macri–. Ambas coaliciones están capacitadas para ir con la boleta única, y sus candidatos no son ignotos.
Uno de los resultados que más sorprendió fue el del candidato a legislador de Camino Popular, Itaí Hagman. Este partido no pasó el umbral de las primarias para jefe de Gobierno pero sí para legisladores, con una diferencia de 4.000 votos entre categorías. En las elecciones generales los ciudadanos que decidan votar por categorías se van a encontrar con cinco candidatos a jefe de gobierno y seis listas a legisladores, y esto va a favorecer a Hagman ya que con la boleta corriente el elector tendría que cortar dos veces la boleta para elegirlo a él y ahora solo será un clic en la pantalla.
Escribe para el estadista.com.ar