Randazzo ¿el elegido de Cristina?

Por Gonzalo Neidal

DYN35.JPGHace un par de semanas, cuando visitaba Rusia, en un reportaje concedido a un medio moscovita la presidenta arremetió contra la decisión de Mauricio Macri de inclinarse por uno de los dos candidatos en pugna en la PASO porteña. En efecto, el Jefe de Gobierno eligió a Horacio Rodríguez Larreta como su candidato a la sucesión, postergando en su preferencia a Gabriela Michetti. Esta arriesgada decisión mereció la censura presidencial: dijo que designar sucesores era propio de reyes.
Esta sentencia hizo pensar a muchos que Cristina permanecería prescindente en la interna del Frente para la Victoria, que ya contaba con varios candidatos a la primera magistratura. Pero resulta impensable que la presidenta, con su curiosa naturaleza emocional, pueda sentarse en un balcón a contemplar la lucha política interna que se desenvuelve a metros de ella y por el premio mayor. Cristina quiere decidir quién será el que compite por la presidencia en nombre de su propio espacio político. O, cuanto menos, intentará tener influencia decisiva en esa determinación. ¡Cómo podría pensarse que Cristina iba a actuar de otro modo!
Por eso, pidió un baño de humildad a quienes no tuvieran grandes posibilidades para salir exitosos de la puja electoral por la candidatura a la presidencia por el FPV. Y volteó a tres: Jorge Taiana, Agustín Rossi y Julián Domínguez. Todos ellos revisaron sus encuestas, las confrontaron con la palabra presidencial y decidieron renunciar a la precandidatura.
Y quedaron dos, sólo dos. Los dos que importan: Daniel Scioli y Florencio Randazzo. Los dos frente a frente, sin otros que distraigan al electorado. Porque hay quienes dicen que esta decisión presidencial tuvo que ver con la multitud de candidatos que se presentaron a las PASO en la Ciudad de Buenos Aires. Algunos analistas K se inclinan por la confortable interpretación de que la baja performance del kirchnerismo en la CABA se debió a la abundancia de la oferta K. Por eso, dicen, la simplificación del escenario para el caso de las PASO presidenciales era imprescindible y será beneficiosa.
De tal modo, la campaña por la candidatura oficialista recién comienza ahora. Y es entre Scioli y Randazzo. De nuevo: ¿se mantendrá prescindente Cristina o se inclinará por algunos de los candidatos?
Los primeros indicios hacen pensar que el hombre elegido por la presidenta es Randazzo. No sólo porque le habría dicho “el candidato sos vos, flaco” sino porque cada día, poco a poco, algunos personajes de impensada independencia política van dando señales de que presumen o saben que Cristina ya eligió.

Carta para Randazzo
Primero, los muchachos de Carta Abierta. Ellos, hay que reconocerlo, vienen librando una vieja batalla contra Scioli. Nunca les gustó. No lo perciben como “del palo”. Y ciertamente tienen razón: no es un revolucionario ni un progresista, al estilo que ellos entienden esas palabras. Scioli es apenas un obediente que le sumó votos a Néstor Kirchner en la primera elección y luego les aseguró los votos de la Provincia de Buenos Aires, manteniendo difíciles equilibrios en una zona roja del territorio nacional.
Pero resulta impensable para ellos que Scioli pueda, por ejemplo, sostener la ofensiva contra Fayt, continuar apretando a la Justicia, permanecer peleado con el sindicalismo o transformarse en un cruzado de La Cámpora. Ellos temen –aunque no cuenten con demasiados elementos para pensar así- que Scioli es un tipo peligroso, que apenas se haga del poder le volverá la espalda a Cristina y a todo el kirchnerismo.
Por eso, se apresuraron a convocar a Randazzo y a brindarle su apoyo para las PASO. “Es fundamental que la continuidad y profundización de este proyecto político sea llevada adelante por un militante. Por eso, los convoco a militar por la profundización de las políticas de este proyecto”, dijo Ricardo Forster al presentarlo. Randazzo le correspondió con una delicadeza: “Yo decidí ser candidato en 2013, porque habíamos perdido la elección, Cristina no tenía posibilidad de ser reelecta y el proyecto se quedaba manco”. La ocurrencia de aludir la carencia de completitud de su rival político causo las risas del auditorio intelectual.
¿Alguien puede pensar que Carta Abierta se hubiera movido en esta dirección sin estar seguro de que Randazzo cuenta con el favor presidencial?

En Salta, Scioli no hace falta
Al día siguiente se realizó la elección de gobernador en Salta, donde el triunfo del kirchnerista Urtubey estaba anunciado. Y triunfó el oficialismo con más del 50% de los votos. La delegación presidencial para los festejos incluyó al lenguaraz Aníbal Fernández y al propio Randazzo. Scioli, en cambio, estuvo ausente. Seguramente medió un pedido del propio gobernador rereelecto pues de otro modo no se entiende la decisión del gobernador bonaerense. Como fuere, la voluntad de Cristina atraviesa esa foto de Randazzo junto a Urtubey, sin Scioli.
Claro que la palabra de Aníbal Pitelli diciendo que “Randazzo es el único candidato oficial para las PASO” está teñida de parcialidad. Él es jefe de gabinete del ministro Randazzo. Pero que sus declaraciones no sean desmentidas por ningún funcionario oficial ni desautorizadas por nadie, sólo puede indicar que no hay quien quiera desafiar la ira presidencial cuestionando al candidato que cuenta con su preferencia y haciendo un gesto de apoyo hacia Scioli, completamente marginado de la cercanía y la aprobación de Cristina.
¿Cristina cree que Randazzo puede ganarle a Scioli y, de ese modo, impedir que sea candidato? ¿O sólo busca apretar al gobernador de Buenos Aires para imponerle listas que incluyan a los incondicionales de la presidenta?
¿Quiere acaso obligar a Scioli a que vaya “por fuera” del FPV, restándole apoyo para que triunfe otro candidato, por ejemplo, Macri?
Es prematuro para saberlo. Sobre todo cuando en la cúspide del poder político del país abundan los cambios de humor y la imprevisibilidad.
¿Se confirmará que Randazzo es el elegido? En pocos días más sabremos hasta qué punto esto es cierto.