La venganza de Gary Barlow

Por J.C. Maraddón
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ilustra gary barlowEn estas regiones del planeta, el fenómeno de la boy band británica Take That a comienzos de los años noventa pasó poco menos que desapercibido. Mientras los cinco muchachos metían un hit tras otro en los principales charts de ventas del Reino Unido, por aquí su música apenas si movía las agujas del amperímetro. Y es que los musicalizadores radiales autóctonos estaban más pendientes de lo que sonaba en los Estados Unidos, donde la única canción del grupo que ingresó en el Top 10 fue “Back for Good”.
Hacia 1995, Take That sufrió la partida de uno de sus integrantes, Robbie Williams, quien dio inicio a una carrera solista deslumbrante, que en pocos años lo situó entre las megaestrellas de la música pop. A diferencia de lo acontecido con la formación que le dio origen, las canciones de Williams sí tuvieron notoria difusión en la Argentina, donde varias de ellas sonaron hasta el hartazgo. Paradójicamente, fue entonces cuando se empezó a mencionar con mayor énfasis a Take That, porque las notas de las revistas de actualidad mencionaban al quinteto como plataforma de lanzamiento para el nuevo ídolo.
En el desbande que de Take That a mediados de los noventa, otros de sus miembros salió despedido en solitario. Autor e intérprete de varios de los éxitos de la banda, Gary Barlow tenía el mismo (o mayor) derecho que Robbie Williams a despegar como pop star y llenarse de gloria. Podría decirse que lo consiguió con su primer disco, “Open Road”, que provocó gran estruendo, sobre todo en las Islas Británicas. Pero mientras Williams se transformaba en un artista mimado por el público global, Barlow fracasaba con su segundo álbum y se perdía en el anonimato durante un exilio interior que se extendería a lo largo de cinco años.
Ese letargo duró hasta que de la discográfica Sony lo rescataron como compositor de canciones. Y su desempeño en esas lides fue tan acertado, que renovó su crédito artístico y hasta se atrevió a reflotar Take That, una nave que parecía hundida en las profundidades. Proveyó de temas al repertorio de Westlife, Lily Allen, Elton John y hasta el propio Robbie Williams, entre otros intérpretes, para luego ser convocado por la reina Isabel II para musicalizar sus bodas de diamante en el año 2012. Para esa época, ya era unos de los jurados de “The X Factor”, reality show de altísimo rating en Inglaterra.
Pero algo más le hacía falta a Gary Barlow para tomarse revancha de la indiferencia con que América lo había tratado. Y pareciera que la ocasión se le está dando por estos días. Porque a su talento compositivo corresponden las canciones que integran la banda sonora de “Finding Neverland”, el espectáculo musical que debutó en Broadway hace dos semanas, basado en el largometraje del mismo nombre donde se relata la historia de James Matthew Barrie, el creador del personaje de Peter Pan.
El disco que recopila la música de la obra saldrá a la venta recién el 9 de junio, pero ya se han anticipado algunos singles de fuste, como “Stronger”, interpretado por Kiesza. También aparecen allí las voces de figuras como Jennifer Lopez, John Legend, Christina Aguilera, Jon Bon Jovi y Ellie Goulding, un reparto estelar que aborda las creaciones elaboradas por Gary Barlow, el talento detrás de Take That al que por aquí veníamos ignorando. La industria discográfica dio a las canciones de “Finding Neverland” el mismo tratamiento que se le otorga al soundtrack de una película. Y Barlow comienza a acreditarse un prestigio que excede en mucho el de un proyecto de astro musical.