Economías regionales al borde del nocaut



2015-05-18_GRUA_webLa consultora NOAnomics, dirigida por Félix Piacentini, señala que el volumen de exportaciones de algunos productos regionales en el primer trimestre confirma que ya se superó la etapa de luces amarillas que alerta sobre un problema de competitividad y se pasó a una en la que el tablero exhibe una mayoría de luces rojas.
El estudio señala, por ejemplo, que las cantidades exportadas de limones retrocedieron un 85%, siguiendo las de manzanas y mandarinas con un 48 y 47 por ciento, respectivamente. También las ventas externas de peras sufren un repliegue del 28% en volumen. Así, los cítricos del NOA y las frutas del Comahue registraron un fuerte impacto.
Por otro lado, los despachos de productos forestales, típicos del noreste, se desploman un 39% durante los primeros tres meses del año mientras que los del tabaco del noroeste lo hacen en un 25%. Los lácteos de la zona central del país padecen bajas del 25% en sus exportaciones de leches y quesos, retrocediendo también los pollos el 28% y los cueros y pieles un 23%.
Siguen los descensos con la miel del NOA y región Centro (21%), el té y la yerba mate del NEA (16% y 13% respectivamente) y el ajo de Cuyo con una caída del ocho por ciento. Tampoco lograron escapar a este escenario las industrias pesqueras del sur, que vieron disminuidos sus volúmenes de ventas al extranjero en un 15% para los mariscos y ocho por ciento para los pescados.
Piacentini señala los factores que explican resultados tan sombríos son los mismos de siempre, pero se agregan nuevos que producen una combinación que contribuye a lo que algunos podrían llamar la “tormenta perfecta”.
Apunta que el tipo de cambio “electoral” atrasado, las retenciones a las exportaciones combinadas con costos crecientes en dólares y una carga fiscal nunca vista ya de por sí configuran un cocktail complicado: “Si se le agrega a este mix un dólar más vigoroso frente a todas las monedas y commodities con menores precios que el año pasado, se entiende porqué las exportaciones de producciones regionales se han desplomado”.
El economista indica que, a su vez, la política de utilizar el tipo de cambio como ancla nominal para controlar la inflación y estimular el consumo por la doble vía de una inflación desacelerándose que mejora el salario real y un abaratamiento de los bienes transables, no permite vislumbrar que el deterioro de la competitividad de las economías regionales se revierta durante 2015 sino todo lo contrario.
“En realidad una recomposición del salario real sólo a costa de una desaceleración pasajera de la inflación, y no por incrementos genuinos de productividad, no hace más que incrementar el costo laboral real en dólares de las producciones que compiten en el mundo y/o recorta su rentabilidad” agrega.
Insiste en que en el futuro cercano alguno de los ingredientes de este cocktail tendrá que cambiar porque las economías regionales ya no resisten otro round como el que tienen que pelear este año.

 

Córdoba: fuerte caída del desempleo

Según Indec, en un año, la tasa de desocupados bajó del 9,1% al 7,9%. Significa más de 50.000 personas que buscan trabajo y no lo encuentran.
Un total de 56.000 personas buscan trabajo y no lo encuentran en el Gran Córdoba, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), referidos al empleo.
Esto significa una tasa de desocupación del 7,9% al cierre del primer trimestre del año, lo que implica una fuerte reducción en relación al 9,1% que estaba en esa misma situación en igual período de 2014.
Así, de tener la mayor tasa de desempleo del país en las últimas mediciones, el Gran Córdoba se acerca más a la media nacional del 7,1%, idéntica a la registrada doce meses atrás.
El Gran Buenos Aires, Gran Tucumán, Salta, Río Cuarto o Mar del Plata son algunos de los aglomerados que mostraron de enero a marzo una mayor tasa de desempleo que el Gran Córdoba, cuando en el último semestre de 2014 el conglomerado de la capital provincial y localidades aledañas había liderado el ranking.
En lo que respecta a la subocupación, también mostró un descenso interanual, pasando de un porcentaje del 11,4% a uno del 10,6%, que a valores reales significa unas 75.000 personas afectadas por el problema de trabajar menos de 35 horas semanales.
A nivel nacional, este indicador también se redujo, de 8,1% a 7,6%.