La Triple Alianza pudo armar ¿Podrá ganar y gobernar?

crdoba--el-lder-de-pro_410206

Por Marcos Duarte
[email protected]

Lo que hace unos meses parecía imposible ocurrió: La alianza UCR-PRO-Frente Cívico pudo pintar su collage y presentó una lista unitaria para legisladores provinciales. La boleta reúne a referentes que fueron adversarios hasta hace unos meses; esto sugiere una voluntad firme de disputar el poder provincial y alejarse de la testimonialidad. Al mismo tiempo, la heterogeneidad del espacio abre dudas acerca de la capacidad de los sectores coaligados para lograr un bloque sólido en un eventual gobierno.
El rompecabezas de Juntos por Córdoba se articuló a partir de lograr equilibrios en varias disputas concurrentes. A los tironeos entre los partidos políticos que forman parte del frente, se sumaron diversos combates de semifondo al interior de cada estructura.
El primero en sufrir los rigores de los escarceos fue el macrismo que tuvo que ceder varias posiciones en función de la unidad. La propuesta inicial de dividir en tercios los espacios legislativos derivó en una lista con mayoría de radicales seguidos por el juecismo, el PRO quedó tercero en el podio. Además, la congestión en la primera veintena de candidatos produjo la exclusión de la Coalición Cívica, que optó por presentar una lista de legisladores propia sin el tramo de gobernador y vice.
Dentro del radicalismo también hubo roces. Las variantes del pan-mestrismo histórico (aguadismo, ramónmestrismo y nicolacismo) pugnaron hasta el último momento por la cantidad de espacios dentro de la cuota que le tocaba al partido. El mapa de la boleta arroja un resultado parejo con una leve preeminencia de aguadismo en el tramo de distrito único. El candidato a gobernador logró ubicar a 5 referentes de su confianza entre los 20 primeros: María Elisa Caffaratti, Amalia Vagni, Rodrigo De Loredo, Gustavo Carrara y Carina Quispe. A estos se suma Benigno Rins, que si bien es un dirigente con envergadura propia en el sur provincial, llega aupado por Aguad.
Por su parte, Ramón Mestre ubicó a Orlando Arduh, Jorge Font y Silvina Leonelli. Miguel Nicolás logro quedar en el lugar número 15 y el veinte lo ocupa el dirigente juvenil Lucas Castro, cercano al intendente de Río Cuarto, Juan Jure. El mestrismo, sin embargo, recupera posiciones en el tramo de legisladores uninominales, comenzando por Javier Bee Sellares que lidera en el departamento Capital. La mayoría de los candidatos a legisladores en el interior de la provincia son leales al intendente de Córdoba.
El aglomeramiento también produjo exclusiones. Los sectores liderados por Mario Negri, Carlos Becerra y Eduardo Angeloz no anotaron dentro de la lista sábana. La balanza radical puede equilibrarse a la hora de definir la lista de concejales capitalinos. Se espera que el mestrismo mantenga la hegemonía y algunos afirman que contendrán a los núcleos internos excluidos. El aguadismo no tendría mucha incidencia en esta nómina.
Por el lado del juecismo también hubo tironeos. La fuga masiva de cuadros a otros espacios llegó a preocupar a los armadores del Frente Cívico. Si bien esperaban un drenaje lógico debido a la falta de espacios para distribuir y a los violentos virajes ideológicos de su líder, la plana mayor juecista se puso en alerta cuando las presiones llegaron al núcleo íntimo.
Este peligro se expresó en los amagues de Juan Pablo Quinteros, quien insistía con una alianza municipal con Olga Riutort posteriormente a la firma del acuerdo de la Triple Alianza. Juez, consciente de que esa entente era imposible en el marco de una alianza provincial decidió integrar a Quinteros a su cupo legislativo desplazando a Ernesto Martínez, quien sonaba inicialmente en ese cargo.
La Triple Alianza logró superar el primer escalón y construyó una combinación de nombres que integra mayoritariamente a sectores muy heterogéneos. El desafío es repetir esa performance en el terreno electoral y, todavía más difícil, ahuyentar los fantasmas de ingobernabilidad futura.