La Presidente retoma la iniciativa política

DYN37.JPGPor Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

La Presidenta ha asumido de hecho la conducción de la campaña política del oficialismo. El martes 5 reunió a los 14 gobernadores alineados con el FPV, les informó que iba a participar activamente en la campaña y que iba a “jugar a ganar” para desmentir las versiones de que en el fondo preferiría un triunfo de la oposición. Dos días después, a través de la cadena nacional de radiodifusión (2015 es el año record en cuanto a su uso y en lo que va del año ya la usó más que en todo 2013, que fue año electoral), anunció que el oficialismo va a reducir su oferta de candidatos para las PASO, tanto para la elección de Presidente de la Nación como para gobernador de la provincia de Buenos Aires. Al día siguiente, el viernes 8, se reunió el Congreso Nacional del PJ y aceptó que la Presidenta reduzca las candidaturas. Para Presidente quedarían sólo Scioli y Randazzo y ello implicaría que deberían abandonarla Uribarri, Rossi y Taiana. Ya lo han hecho Domínguez y Aníbal Fernández, que han optado por disputar la Gobernación de Buenos Aires. Ambos representarían al Kirchnerismo bonaerense de origen peronista. El titular del ANSES (Bossio) también quedaría como expresión de las nuevas generaciones sumadas al Peronismo por el Kirchnerismo y el titular del AFSCA (Sabbatella) mantendría su candidatura como expresión de la izquierda kirchnerista no-peronista. Ello implica que media docena de candidatos dejaría la competencia. De ellos, la mayor complicación es Insaurralde, el candidato con más intención de voto individual, pero que la Casa Rosada quiere dejar fuera para evitar que, si llega a la Gobernación, articule una alianza con Scioli en la Presidencia que pueda anular el poder y la influencia que el Kirchnerismo pretende mantener después del 10 de diciembre. Al comenzar la semana, la Presidenta recibe a 17 gobernadores -suma tres aliados a los 14 del FPV- para cerrar una nueva prórroga para las deudas de las provincias con el gobierno nacional.
Por su parte, el ministro de Economía (Kicillof) dijo que podría ser candidato y elogió a Scioli. Ello reforzó la idea de que podría ser impuesto como candidato a la Vicepresidencia del gobernador bonaerense por la Casa Rosada, la que por esta vía se aseguraría el control político-ideológico sobre la sucesión. Al mismo tiempo el ministro de Economía, en alianza con La Cámpora, además de asegurarse el control de la Presidencia del Banco Central y cuatro de sus directores hasta el final del próximo mandato, se ha asegurado lo mismo en la Comisión Nacional de Valores (CNV) -que puede intervenir empresas a pedido de socios minoritarios- también durante el próximo período de gobierno. Ello se suma a la próxima designación por cuatro años de las autoridades de la Agencia Federal de Inteligencia (ex SIDE), del AFSA y la AFIP hasta 2017; del Consejo de Telecomunicaciones y la Unidad de Investigación Financiera (UIF) -que investiga el lavado- hasta 2018; la permanencia de la Procuradora General de la Nación (Gils Carbó) y el titular del Procelac (Gonnella) y la continua designación de nuevos jueces, fiscales y defensores oficiales alineados con el oficialismo. Se trata de una “ingeniería de poder” sin precedentes para que el Kirchnerismo deje el gobierno pero retenga el poder, como anticipó ya Máximo Kirchner en septiembre el año pasado en su único discurso político.
Pero la batalla principal para “retener el poder” es el cambio en la Suprema Corte para adquirir su control. Si el oficialismo lo logra, con que mantenga el control de un tercio del Senado -hace falta la mayoría de dos tercios de los senadores presentes para modificar varias de las estructuras mencionadas como para designar jueces- tendrá asegurado un fuerte control del poder, ya sea el presidente Scioli, Macri o Massa. El oficialismo, a través de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados donde tiene su Presidencia y la mayoría, se apresta a reclamar el examen médico del Dr. Fayt, con la intención de demostrar que a los 97 años no está en condiciones de ejercer el cargo. Si lograra desplazarlo, quedarían dos vacantes a cubrir sobre los cinco integrantes. Con la ampliación de la cantidad de miembros a nueve -se obtiene por mayoría simple de ambas cámaras- las vacantes a cubrir serían seis sobre nueve y ya entonces la Suprema Corte no podría funcionar. El oficialismo buscaría entonces una negociación dando dos vacantes a la oposición o por lo menos neutralizar el funcionamiento del máximo tribunal. La forma como el oficialismo ha logrado bloquear la investigación de la denuncia de Nisman e ir imponiendo su tesis de que se suicidó y no fue asesinado, así como la neutralización de las denuncias sobre los hoteles de la familia Kirchner que lleva adelante el juez Bonadío, muestran que la Casa Rosada mantiene una fuerte influencia en las decisiones judiciales que pueden afectarla.
Mientras tanto, la oposición tiene sólo un mes para alcanzar o no la unidad que le permita competir con éxito en las elecciones presidenciales. Es que el 10 de junio vence el plazo para las alianzas: si para entonces Macri y Massa no han logrado un acuerdo para que, compitiendo entre ellos en las PASO, el 9 de agosto quede una sola candidatura opositora, aumentan las posibilidades de que el oficialismo se imponga no sólo en las PASO, sino también en la elección presidencial. Las posibilidades de que se concrete un acuerdo de este tipo hoy son bajas. La mujer de Massa (Malena Galmarini) dijo públicamente el miércoles 7 que en una segunda vuelta votaría por Macri y no por Scioli si su marido quedase en tercer lugar. Pero frente a esta señal conciliadora, Macri sigue negándose a aceptar una alianza con el intendente de Tigre, aunque ella permitiera al principal candidato opositor emerger de las PASO con una base electoral de aproximadamente el 50%, que tendría 10 puntos o más de ventaja sobre Scioli. Pero si los dos candidatos opositores compiten cada uno por su lado, lo probable es que el candidato oficialista se imponga en las PASO por una ventaja apreciable y entre con posibilidades de ganar la segunda vuelta. Mientras el oficialismo ha decidido ordenar su oferta electoral para ganar, no está sucediendo lo mismo en la oposición por ahora.
En conclusión: la Presidente se ha puesto al frente de la campaña electoral del FPV, alineando a los gobernadores y disponiéndose a ordenar la oferta electoral para las PASO, tanto para la Presidencia como la Gobernación bonaerense; paralelamente se continúan desplegando estructuras permanentes en las distintas instancias del gobierno nacional que permitirán al Kirchnerismo retener poder después del 10 de diciembre; pero la batalla por el control de la Corte Suprema es central y si la Casa Rosada la ganara, haría aún más difícil el gobierno de quien la suceda; por último, en la oposición no se evidencia la misma eficacia para unificar la oferta electoral y ello aumenta las posibilidades electorales del oficialismo.
www.blogs.iadb.org/Ideasquecuentan/