Éxodo juecista se dirige ahora al accastellismo

img-3362La sangría de dirigentes medios que revistaban en el juecismo parece no tener fin. Esta vez la que dio el salto fue la legisladora Graciela Sánchez que, en el día de ayer, oficializó su pase a las huestes del intendente villamariense Eduardo Accastello.
La historia del bloque del Frente Cívico es la de un constante desgranamiento. El primero en hacer laas valijas fue Rubén Borello. Amigo íntimo y ex mano derecha de Luis Juez decidió romper con su bloque antes de asumir y formar el monobloque Consenso Córdoba (hoy cercano a Sergio Massa). Lo siguió José María Las Heras quien, habiendo sido electo legislador por el departamento Capital, presentó su renuncia a partir de conflictos con Luis Juez.
El riocuartense Roberto Birri, en noviembre del año pasado anunció su separación del bloque del Frente Cívico. El socialista decidió escindirse en desacuerdo con la política oscilante de Juez y formar un bloque unipersonal. Hoy es candidato a gobernador por el Frente Progresista y Popular que reúne a los partidos progresistas que ex socios de Luis Juez. Con la partida de Marta Juárez hacia el kirchnerismo, a fines del 2014, el perdió su posición de primera fuerza de la oposición parlamentaria a manos del radicalismo.
Luego de la firma del acuerdo de la Triple Alianza con la UCR y el PRO, Luis Juez sufrió una nueva oleada de deserciones. Ricardo Fonseca abandonó su adscripción al Frente Cívico pero no su banca en desacuerdo con la oscilante táctica de su líder y declaró que volverá al periodismo. Obviamente, al término de su mandato. Por su parte, Alejandra del Boca se mantiene dentro del bloque aunque ya está confirmado que figurará en el tercer lugar de la lista de legisladores que acompaña a Birri.
El destino preferido de esta nueva corriente inmigratoria de exiliados juecistas parece ser Córdoba Podemos. La legisladora Sánchez se suma a un contingente que ya tiene dos integrantes: Santiago Clavijo, gremialista de Luz y Fuerza, y nada menos que la presidenta del Bloque del Frente Cívico, Liliana Montero quien suena para encabezar la lista legislativa del espacio que lidera Eduardo Accastello.
El propio Accastello agradeció públicamente el apoyo de los legisladores juecistas y nominó a Sánchez como candidata a legisladora departamental por el departamento Unión. El villamariense supo anticipar en su momento el drenaje de dirigentes juecistas y hoy es el principal beneficiado por la fuga.
Pero Sánchez ejecutó una particular voltereta antes de aterrizar en el accastellismo. La legisladora es oriunda de Ballesteros y tiene un remoto origen radical. Horas antes de fichar en Córdoba Podemos, mantenía sus aspiraciones a la intendencia de su localidad de origen. Lo pintoresco es que lo hacía desde la trinchera del PRO local.
La resistencia del radicalismo en ese municipio habría sido la causa de la frustración de su candidatura y, ante esto, la versátil dirigente eligió la agrupación de Accastello para proseguir su zigzagueante carrera política.
El recorrido de Sánchez permite dudar de los conflictos ideológicos como motivo de sus decisiones políticas y tiene poco que envidiarle a la flexibilidad de su ex líder Luis Juez. El problema del Frente Cívico parece ser más la escasez de espacios que los principios fundante.