Escalada gremial penetra la campaña electoral

ilustra massa con bombo pjEl protagonismo gremial va in crescendo al ritmo que las campañas se ponen en marcha. La oportunidad electoral es un factor atendible para explicar la efervescencia sindical, pero claramente no es el único. La agenda de los gremios está abarrotada de reclamos. El último anuncio de la Casa Rosada sobre el Impuesto las Ganancias, que incluyó la suba del mínimo no imponible y un reajuste de las franjas de cálculo, prometía ser una válvula de escape para el Gobierno, pero no descomprimió la situación.
La excepcionalidad está dada por la confluencia de múltiples agentes. Y en tiempos de recambios de las máximas magistraturas, tanto nacional como provincial, las demandas sindicales parecen entrar en un cuello de botella.
Es en la jurisdicción nacional donde hacen mella el batallón central de las exigencias. Ganancias sigue siendo la demanda por excelencia. No todos los sindicatos se quedaron conformes con la restructuración que realizó la semana pasada el ministro de Economía, Axel Kicillof. El anuncio todavía genera suspicacias entre las dirigencias gremiales que aún ven afectados una parte de sus salarios, los más onerosos.
La inflación es otro de los puntos que exacerba la temperatura gremial. El 2014 fue el año con el más alto índice inflacionario desde 1992. Un dato para despreciable que se traduce en una preocupación clara para el sector obrero, que ve mes a mes la erosión que sufren sus haberes; lo que algunos dirigentes denominan como un impuesto indirecto sobre el salario.
Este punto tiene un correlato en la discusión paritaria que mantiene el grueso de los sindicatos nacionales. La intención del Gobierno nacional es poner un techo del 25 % para todas las negociaciones. Un porcentaje cinco puntos por debajo del mínimo que pretenden conseguir –y hasta incluso consiguieron- las cúpulas sindicales, tanto oficialistas como opositoras.
La liga de gremios afines al transporte convocó ayer a un nuevo paro para principios de junio, aún sin fecha. Este sector fue el artífice de la huelga que el 31 de marzo pasado trastornó a toda la actividad económica y que en Córdoba surtió el mismo efecto que a nivel nacional: la paralización casi total de la rutina. Las dirigencias nacionales de los 25 sindicatos además apelaron al grueso del arco gremial para que se pliegue a la protesta. Invitaron también a las dos CGT.

Situación provincial
Esta tensión tiene su correlato en Córdoba. Ayer La Bancaria y la UOM realizaron medidas de fuerza. Los trabajadores de los bancos reclamaron por la apertura de la discusión paritaria, aún no recibieron ninguna oferta de la patronal; y los metalúrgicos, que la negociación no baje del 30%. La AGEC, se encuentra también en esta misma situación.
Los metalúrgicos y los trabajadores de comercio mantienen sus expectativas en la reunión que mantendrán hoy las cúpulas nacionales con el Ministerio de Trabajo de la Nación, que dio de baja los acuerdos ya pautados con la patronal que redondearon un aumento del 30 %, antes que la Nación le pusiera un tope de 25%.
De no llegar a buen puerto las negociaciones, los dirigentes auguran nuevas medidas de fuerza para la semana próxima. En este sentido la CGT Regional Córdoba emitió un documento en donde pide que no se pongan techos en la discusión salarial y responsabilizó a la cartera nacional.
La agenda gremial también tiene sus reclamos domésticos (ver página 3). Amén de estar en contra del Impuesto de las Ganancias, hoy Luz y Fuerza Capital, Suoem, Judiciales y otros gremios marcharán para reclamar por la derogación de la Ley 10.078, que estipula un diferimiento de 6 meses en los haberes de los pasivos.