Mestre negocia con el macrismo fecha de comicios

Por Daniel Zen
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10314614_10152124998170669_7201027966182635154_nLegalmente hasta el lunes hay tiempo para que el intendente Ramón Mestre firme el decreto para estipular como fecha de las elecciones municipales el 9 de agosto, día en que también habrá primarias abiertas presidenciales en todo el país.
En términos administrativos, además, es necesaria la rúbrica de un convenio con la Junta Electoral Municipal y posteriormente un acuerdo con la Cámara Nacional Electoral y con la Dirección Nacional Electoral.
Sin embargo, el escollo no es burocrático sino político. Existen discrepancias significativas sobre la fecha. El precandidato presidencial Mauricio Macri analizaba que adherido a Mestre, una votación municipal el mismo día de las PASO podría perjudicarlo en términos de caudal electoral. Es un diagnóstico inversamente proporcional: en el mestrismo piensan en pegar la fecha para beneficiarse; en el mismo acto los new wave temen perder performance.
Por eso hay cabos sueltos y por eso se supone que ayer Mestre viajó a Buenos Aires. Si bien desde la Municipalidad evadieron la pregunta de por qué el jefe comunal no estaba en funciones (quedó a cargo Marcelo Cossar) dirigentes también muy cercanos al hijo del ex gobernador aseguraron que se había ido en misión de negociaciones y trámites para poder aunar la fecha de ambas elecciones (al tiempo que admitieron que si no hay humo blanco hoy hasta desmentirían el viaje).
Los macristas -que muy por debajo aceptan que el acuerdo no está lejos- operan para que la UCR siga abriéndose de manos en el reparto de lugares en las listas para el Congreso Nacional, la Legislatura Provincial y el Concejo Deliberante de esta capital. Por eso le pidieron a Macri que tire un poquito más la cuerda y exija posiciones mejores y más expectables como prenda de cambio para autorizar la fecha. Luis Juez estaba actuabando en el mismo sentido.
Mientras tanto, la segunda línea del mestrismo no la pasa bien. Entre el secretario de Gobierno municipal -y ex edil alfa del oficialismo- Javier Bee Sellares y el viceintendente Marcelos Cossar, ambos desterrados del sueño de la candidatura a intendente y también de la de vice (el macrista Felipe Lábaque hasta ahora es número puesto), prima cierto grado de incertidumbre porque nada está cerrado del todo. Aunque no lo digan públicamente ni a sus correligionarios, uno le apunta a la Legislatura y otro le apunta al Congreso Nacional. Pero claro, en un acuerdo tripartito el reparto se hace con los códigos de la escasez, máxime teniendo en cuenta las “intromisiones” del cupo femenino, y sobre todo, el asunto de que la UCR no es solo “los Mestre”, sino también varios sectores más que pugnan por lugares (negristas, nicolacistas, aguadistas, capitanes del interior y hasta becerristas).
En última instancia para ellos, los más cercanos al intendente, existe la esperanza de que la victoria municipal de 2011 se repita. Aunque mejor pájaro en mano que cien volando, pues la realidad de los números que todos manejan –esos que no salen publicados, esos que los dirigentes no hacen trascender- hoy marcan cierta dificultad para una reelección.
Por eso la ida de Mestre a Buenos Aires se hace tan, pero tan necesaria. Convercerlo de que la UCR capitalina no es un collar de sandías y obtener un aventón del ex presidente de Boca Juniors se hace menester para quienes hoy dirigen el Palacio 6 de Julio. Claro que la ideología no está en discusión justamente.

Los demás
En simultáneo, los contendientes de Mestre esperan agazapados la noticia que podría surgir en las próximas horas sobre la fecha de la elección. Entienden que ese dato cambia sus respectivas estrategias.
Olga Riutort, por ejemplo, ni siquiera avisó quién sería su viceintendente. No quiere encorsetarse sin tener claro el panorama cronológico ni la manera en que pueda llegar a decantar en el PJ el berenjenal que provocó el acuerdo entre Sergio Massa y José De la Sota, cosa que ahora la ubica tácticamente un poquito más cerca de su ex marido en el mapa político.
“¿Qué pasa si Mestre no puede pegar la fecha, si Juan Schiaretti gana y si él, por tener afinidad con nosotros, logra que le bajen el perfil al otro candidato a intendente peronista que es Esteban Dómina?”, razona de manera hipotética y esperanzada un olguista de la primera hora que se fue y volvió. Esa sería el escenario de máxima para la edil, claro está.
Por su parte, el equipo de Dómina dice estar menos preocupado por la fecha, pues interpreta que De la Sota cotiza más que Massa para el 9 de Agosto y por ese motivo, la diferencia en el tirón que puede llegar a sacar Mestre amarrado de los fundillos de Macri sería de menor envergadura.