Tras abandonar Pacto de Palermo, el Momo “presta” sello a Macri

DYN09.JPGGeronimo “Momo” Venegas anunció finalmente su alejamiento del Pacto de Palermo firmado entre José Manuel de la Sota y Sergio Massa. Basó su decisión en supuestas incompatibilidades políticas con el candidato a presidente del Frente Renovador. “Siempre hemos planteado que no queremos estar con gente que ha estado en el gobierno. Por eso tenemos que predicar con el ejemplo, somos serios en esto y tenemos que seguir este camino. Yo quiero seguir teniendo la libertad de acción del Partido FE. No voy a participar de la interna ni con Massa ni con De la Sota” dijo el líder de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE).
Detrás de esta justificación ideológica se esconderían motivos más mundanos. El partido liderado por Mauricio Macri no tiene reconocimiento en la provincia de Buenos Aires y el sello del Partido Fe sería un botín codiciado por los seguidores del jefe de gobierno porteño.
El PRO perdió su personería en febrero de este año cuando la autoridad electoral bonaerense determinó que no llegó al mínimo del 2% de los votos del padrón electoral en 2011 y 2013. En estas dos elecciones, el macrismo concurrió apoyando los candidatos de Eduardo Duhalde y Sergio Massa respectivamente por lo que no pudo acreditar el piso de votos que exige la legislación. En los últimos días, la Junta Electoral desestimó un planteo presentado por el PRO en el que solicitaba la habilitación de su sello a nivel provincial para poder participar con esa denominación en las próximas elecciones
El desapego a formalizar estructuras partidarias sólidas le ocasionó al PRO este percance en el distrito más importante del país. Por el contrario, Venegas conduce un gremio con miles de afiliados repartidos por todo el país. Esta estructura le fue muy útil a la hora de construir una cumplir los requisitos necesarios para construir un partido con reconocimiento en todo el territorio nacional. El apuro político del PRO lo colocó en una excelente posición de negociación.
Las negociaciones entre el Partido Fe y el PRO estarían muy avanzadas. El “Momo” no tendría problema alguno en prestar su sello para que la candidata a gobernadora de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, compita en ese importante distrito. Obviamente, la prenda de cambio sería la inclusión de dirigentes de confianza del líder de UATRE en las listas de diputados y senadores bonaerenses del macrismo.
Para Venegas resulta mucho más redituable el acuerdo con un espacio gaseoso como el PRO, que solo cuenta en Buenos Aires con la intención de voto de su candidato presidencial, que con el Frente Renovador.
El massismo bonaerense tiene una fuerte implantación territorial, con dirigentes en todas las secciones electorales de la provincia por lo que la integración de referentes leales al Momo iba a resultar mucho más dificultosa.
Esta concatenación de circunstancias habría sido clave para el acercamiento entre Venegas y el PRO. Las negociaciones las encabeza personalmente Vidal con autorización expresa de Mauricio Macri. En estas situaciones de emergencia, el macrismo viene flexibilizando sus definiciones referidas a las nuevas formas de hacer política y no duda en pactar con sectores que define como parte de “lo viejo”.
En Córdoba, este cambio de posición podría tener consecuencias. Hasta el momento, el Partido Fe había expresado su adhesión a la fórmula de Unión por Córdoba encabezada por Juan Schiaretti. Incluso se especulaba con que un hombre de confianza del dirigente de UATRE figuraría entre los primeros 20 candidatos a legisladores provinciales. El divorcio entre Venegas y De la Sota podría modificar estas decisiones.
Hoy vence el plazo de inscripción de alianzas para las elecciones provinciales del 5 de julio. La primera incógnita es si el Partido Fe formará parte de la coalición con el peronismo provincial. La semana que viene las alianzas inscriptas deberán presentar sus listas de candidatos, ese será el momento para descubrir si Unión por Córdoba mantiene su decisión de incorporar a algún dirigente de confianza del gremialista en su nómina o si le hará costar su posicionamiento nacional.