Cacho estrena traje de candidato (y también hace reír)

ilustra cacho buenaventura arlequinPoco más de una semana atrás, el candidato kirchnerista, Eduardo Accastello, presentó al humorista cordobés Cacho Buenaventura como su compañero de fórmula en la contienda por la Gobernación.
En un primer momento, la opinión pública debatió sobre la visibilidad que la incorporación del artista le sumaría a Córdoba Podemos (CP), coalición local (alineada al gobierno nacional) que lo lleva como candidato.
Analistas y dirigentes políticos especularon con que su presencia en el binomio se debiese solo a la esperanza de gozar, por simple propiedad transitiva, de la amplia popularidad con la que cuenta Buenaventura en la sociedad cordobesa. Sus chistes serían, así, una herramienta de marketing más valiosa que cualquier aporte propositivo o de contenido que el cruzdelejeño pudiese hacer.
Sin embargo, el candidato sorprendió cuando en los últimos días comenzó intentar alejarse del estereotipo de figura frívola, que se le suele atribuir a aquellos neófitos de la política que provienen del mundo del espectáculo. Ante las dificultades que se le presentarían para mostrarse con un perfil técnico o especializado en temas de interés público, sus asesores optaron por encomendarle la tarea de encarnar el papel de hombre de pueblo, con las experiencias y vivencias de cualquier vecino.
Sacando provecho de su tonada cordobesa, Buenaventura puso en práctica un discurso ligado a lo social, desde el ángulo de la experiencia personal. A la manera en que los políticos presentan su recorrido institucional como garantía de experiencia para el elector, este candidato utiliza los relatos de sus historias de vida como eje a través del cual recorre temas varios.
“Capaz que sea hoy, a través de esta propuesta, la posibilidad de que sea yo (…) el que los acompañe, el que los anime a volver a soñar, porque hay gente que ha dejado de soñar” expresó Buenaventura en declaraciones realizadas a Radio Universidad, al ser consultado sobre si se sentía en el papel de abanderado de los pueblos del norte cordobés.
Frente a un escenario mayormente ocupado por políticos de carrera, el aspirante busca así tocar las fibras más sensibles del electorado, utilizando el recurso de la identificación directa. Sin embargo, al momento de hablar de propuestas concretas con las cuales pretendiese cumplir, Buenaventura solo pudo aducir que está formándose en temas como tierra, vivienda, salud y medio ambiente para elaborar un primer proyecto.
Para sumarle un viso de seriedad a su postulación, Buenaventura hace gala del acto de sacrificio que le habría significado ingresar al mundo de la política. Así, el candidato aduce que su decisión no fue improvisada, sino que la tomó tras pensarlo profundamente, particularmente por el perjuicio económico que le podría traer. “Dejé de lado una actividad que dominaba, que hacía muy bien”, comentó, para luego aclarar que tuvo que suspender más de 30 espectáculos.
La candidatura de Buenaventura no solo fue ampliamente comentada por la sociedad en general, sino que también despertó miradas dispares entre los propios militantes del espacio kirchnerista. Las diferencias entre los que celebraron el “acercamiento al pueblo” y los que se quejaron por la “discriminación” hacia aquellos que han hecho de la militancia su vida fueron reconocidas por el postulante, pero se ocupó de aclarar que fue bien recibido por los equipos técnicos en general.
Si bien Buenaventura se encarga de demostrar su capacidad de oratoria en la superficie de los temas, al momento en que las preguntas tienden a profundizar cuestiones puntuales que se debatirán en la campaña, el candidato se ve obligado a hacer uso de su, aún válido, “comodín de novato”.
Por ejemplo, en dicha entrevista, los periodistas se vieron interesados ante la expresión de Buenaventura de intentar mejorar la relación entre Córdoba y el gobierno nacional. La diferencia de posturas sobre cuál de estos dos niveles de gobierno es responsable de la actual situación de conflicto es uno de los ejes que divide al peronismo cordobés entre los armados delasotista de Unión por Córdoba y kirchnerista de Córdoba Podemos.
Buenaventura no fue capaz de posicionarse en una dicotomía fundamental para la identidad de su espacio; por el contrario, solo atinó a excusarse en que era la primera vez que mencionaba el tema.
Es notable el compromiso del candidato por exhibir un personaje que se acerque al ideario popular de un candidato provincial, pero sus esfuerzos parecen no haber dado fruto aún. Es por esto que aun se debate si, a pesar de su voluntad de cambiar de vocación, Cacho Buenaventura logrará obtener una respuesta diferente de su nuevo público.