Oficialismo universitario cruje por conflicto ambiental

KD9L6154El rector de la UNC, Francisco Tamarit, ha ingresado en el tercer y último año de su actual mandato, el cual ha utilizado casi en su totalidad para afianzar la estructura de poder que lo llevó al Rectorado y que podría habilitarle la posibilidad de continuar por tres años más desde el próximo abril.
En la tarde de hoy, en la primera sesión del Consejo Superior de este tramo final, la estrategia de construcción de poder del Rector sería puesta en jaque por las propias contradicciones que generan la multiplicidad de identidades que actualmente conviven en el tamaritismo. La diversificación de apoyos, tanto en términos de claustros como de perfiles ideológicos, fue una de las tácticas elegidas.
Por un lado, Tamarit se empeñó en intentar controlar las representaciones gremiales de docentes, no docentes y estudiantes. En esto, tuvo un éxito parcial, contando con una profunda influencia sobre la conducción de gremio docente ADIUC, pero con la estudiantil Federación Universitaria de Córdoba (FUC) actuando de férrea oposición a pesar de sus intentos de coparla.
En cuanto a los no docentes, luego de una época de paz durante su intervención, la reciente normalización de la Gremial San Martín obligará al Rector a negociar con su nueva conducción los términos bajo los que transitarán el final del mandato rectoral.
Asimismo, el armado tamaritista se ha caracterizado por contener a referentes de la política universitaria que representan ideas no solo distintas, si no que muchas veces pueden entrar en contradicción. Al margen de antinomias extrauniversitarias, como la alineación con los gobiernos de cada nivel del Estado, el grupo oficialista presenta diferencias notables en cuanto a sus concepciones sobre la Universidad Pública.
Sirve de ejemplo observar que Tamarit fue electo con el voto de los consejeros del Decano y los docentes de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM), así como con el de los consejeros estudiantiles de la izquierda independiente de Sudestada y América Libre. Dicho bloque estudiantil se expresa cada año en contra del cupo que limita el ingreso de alumnos a la FCM, medida sostenida y defendida por la estructura docente de esa Facultad.
Aun cuando la mayoría de estas discordancias generan más incomodidades a sus socios que al propio Rector, por estos días se enfrenta al dilema de zanjar una disputa entre dos de sus socios.
El objeto de la discrepancia está relacionado a un proyecto de extensión llevado a cabo en la localidad de Monte Maíz por un equipo interdisciplinario coordinado por profesionales de la FCM. El proyecto incluyó un censo epidemiológico de la población local, que habría arrojado resultados que demostrarían graves efectos en la salud de los habitantes causados por el contacto con agroquímicos.
Dichos resultados fueron publicitados por los responsables del proyecto con gran repercusión en los medios de comunicación, donde se los presentó como producto de un trabajo con carácter científico.
Posteriormente, y a causa de la amplia difusión que alcanzaron los resultados, el Consejo Directivo de la FCM aprobó una resolución que explicita la Facultad no avala el estudio y rechaza su valor científico. Entre otros motivos, la resolución hace mención a deficiencias metodológicas en el censo, así como la falta de aval de un Comité de Ética, tal como indica la legislación vigente.
Además, el Decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA), Marcelo Conrero, solicitó al Consejo Superior la apertura de una investigación administrativa sobre Medardo Ávila Vázquez, uno de los responsables del proyecto, que podría desembocar en la concreción de un juicio académico.
Ante esto, distintas organizaciones ambientalistas y de la izquierda universitaria comenzaron a movilizarse en las redes sociales en defensa de Ávila Vázquez, convocando a movilizarse en la jornada de hoy al recinto del Consejo Superior.
De esta manera, el progresismo duro de la UNC pondrá al rector Tamarit en una encrucijada, pero todo indicaría que su decisión decantará a favor de Ciencias Médicas, aun con el riesgo de verse atacado por sus propios aliados de izquierda.
Con esto, Francisco Tamarit sumaría un gesto más de cercanía con el sector más pragmático de su coalición, provocando nuevos resentimientos en su ala izquierda; actitudes gratuitas en el corto plazo, pero con un potencial alto costo de cara a su intento de reelección.