Algunas conclusiones del gran resultado del FIT en Mendoza

Por Fernando Rosso
@RossoFer

Nicolás del Caño, diputado del PTS en el Frente de Izquierda se ubicó segundo en las elecciones a intendente de la capital de la provincia. Consquistó casi el 17% de los votos y relegó al tercer lugar al Frente para la Victoria.

Estas son conclusiones preliminares de la propia izquierda sobre el importante resultado de Mendoza. Los diarios nacionales del domingo habían publicado información sobre las polémicas y los cambios de estrategia que se estaban discutiendo dentro del Frente para la Victoria después de la derrota en la Ciudad de Buenos Aires. El fracaso de la táctica de presentar múltiples listas internas en las PASO (en la CABA fueron siete!) estaba llevando a la conclusión de que era necesario concentrar en una candidatura única (o a lo sumo dos). La elección en la Capital de Mendoza vuelve a poner en cuestión todos estos interrogantes.

El FPV, con cuatro candidaturas, había logrado ubicarse segundo como fuerza en las primarias del 22 de febrero pasado con el 17.71%. En esa elección el peronismo moderado “sciolista” representado por la candidatura de Carlos Aranda (9%) se impuso en la interna. La candidatura del “kirchnerismo puro” encarnada por “Pinty” Saba apenas había alcanzado el 5.38% de los votos.



En las generales que se realizaron el domingo pasado, el FPV, con Aranda a la cabeza, retrocedía casi tres puntos y llegaba al 14.68%, cayendo al tercer lugar debajo del FIT.

De las elecciones en la CABA y Mendoza se desprende una conclusión que tiene posibilidad de generalizarse: si optan por una candidatura del “kirchnerismo puro” retroceden hasta los niveles más bajos obtenidos por el peronismo en la historia (CABA). Si se impone una candidatura del peronismo “moderado” o sciolista, no logran contener al conjunto de los apoyos kirchneristas. Las PASO con varias candidaturas pueden representar una “ilusión óptica”, como expresó el caso de Mendoza (en CABA se presentaron todos candidatos del mismo“perfil”). En las primarias pueden mantener los votos como fuerza de conjunto pero luego en las generales no logran retenerlos cuando se impone un candidato con un claro perfil.

El problema de fondo es que cruje la coalición oficial. Hasta ahora se mantiene “unida” bajo la conducción “bonapartista” de Cristina Fernández, que no tiene continuidad ni posibilidad de reelección. Estas son expresiones más o menos distorsionadas de la transición de una coalición que está pasando de “partido de la contención” a “partido del orden” (dando por hecho que ambos contienen elementos de su contrario).

El Frente de Izquierda, con la candidatura de Nicolás del Caño, creció casi la misma cantidad de votos que perdió el FPV, lo que no quiere decir necesariamente que todos los apoyos ganados provengan de allí, aunque si una parte significativa (otra puede venir de listas de izquierda que no pasaron las primarias).

El FIT se constituyó (con desigualdades) en una fuerza con capacidad de disputar la adhesión de aquellas personas que con aspiraciones progresistas apoyaron al FPV y genuinamente creyeron en algunas banderas levantadas durante todos estos años.

La necesidad del “desvío” y la pasivización luego de la crisis del 2001 impusieron un cambio que implicó levantar demandas y un discurso que el kirchnerismo no es capaz de sostener cuando se agotan las condiciones económicas y políticas que hicieron posible las maniobras pasivizadoras.

Por otra parte, Mendoza vuelve a desmentir la tesis de que los apoyos al FIT provienen de la crisis del histórico “espacio de representación radical” (en general de clase media) y que no afectaba a las bases tradicionalmente peronistas. En esta elección, el radicalismo se alza casi con el 60% de los votos y el FIT logra el 17%. Por lo tanto, parte de la Mendoza profunda de los trabajadores y de la juventud precarizada, encuentra en el FIT y en Del Caño (así como en otros candidatos) una representación que va configurando una nueva identidad política ligada a la izquierda clasista, con la crisis histórica y coyuntural del peronismo. Los zig-zag del kirchnerismo no permitieron recuperar una identidad peronista en las nuevas generaciones ni alcanzaron a crear una identidad cualitativamente nueva. La consecuencias de su propia amalgama que fue del “Nac&Pop” a la tardía restauración de la mano del peronismo tradicional.

Por último, el batacazo de Nicolás del Caño gravita sobre el Frente de Izquierda nacional. El potencial de “electorabilidad” revalidado y ampliado en esta elección, cuyo resultado inmediatamente tuvo repercusión nacional (derrotar al peronismo en una elección ejecutiva en la capital del quinto distrito electoral del país, no es cosa de todos los días), re-legitima lo que algunos consideraron una “osadía”: su presentación como pre-candidato presidencial con credenciales para la batalla que tiene planteada el FIT hacia agosto y octubre.