¿Volvió Sergio Massa?

DYN706.JPGCon una puesta en escena que mezcló lo popular del peronismo (militancia, banderas, bombos, cánticos al líder) y lo marketinero de la política 2.0 (cuidado de la presentación pública, colores, spots), Sergio Massa lanzó oficialmente su candidatura en el estadio de Vélez Sarsfield.
Junto a Massa estuvieron los cerca de 200 dirigentes que componen el núcleo del Frente Renovador: intendentes como Joaquín de la Torre y Mario Meoni, precandidatos a gobernador como Darío Giustozzi y Francisco de Narváez, sindicalistas, diputados nacionales e integrantes del equipo massista, como Roberto Lavagna. No hubo grandes anuncios ni presencias -o faltazos- inesperados.
Pero el acto marcó los ítems claves para el tigrense en su camino a la Presidencia: orientar su discurso hacia los problemas de inseguridad (1), mostrarse como el único que le ganó al kirchnerismo y que puede hacerlo de nuevo (2), y romper con la polarización entre Daniel Scioli y Mauricio Macri para instalar “la ancha avenida del medio” (3).
Si bien no estuvo presente, su flamante aliado José Manuel de la Sota le mandó un saludo grabado, y un grupo de radicales de distintas provincias le envió un video agradeciéndole su apoyo a sus candidaturas provinciales y llamando a la creación de “una Argentina alternativa”.
Con el acuerdo con De la Sota para competir en las PASO de agosto en un mismo espacio y el relanzamiento de su candidatura, Massa busca reinstalarse en primer plano luego de las presiones para que se bajara a disputar la gobernación bonaerense tras haber perdido terreno en las encuestas en los últimos meses.

¿LE ALCANZARÁ?
En el entorno del diputado nacional, creen que lo más difícil era mantenerse desde el Congreso y ven que lo logró con creces. Ni se produjo en 2013 el éxodo de votantes y dirigentes hacia el massismo que esperaba el líder del Frente Renovador ni su candidatura se pinchó en 2014, como soñaban sus detractores.
Con el acuerdo con De la Sota, el armado del peronismo disidente pisa fuerte en la provincia de Buenos Aires y Córdoba, los dos primeros distritos electorales del país, el 45 por ciento del padrón nacional. Además, si Juan Schiaretti se convierte en el nuevo gobernador cordobés, Massa podrá festejar el 5 de julio, el mismo día que Macri celebrará en la Ciudad de Buenos Aires.
Por otro lado, para los massistas, una vez que comience la campaña, el precandidato del FpV, Daniel Scioli, se va a ver obligado a “kirchnerizar” su discurso para interpelar al electorado oficialista, lo que le hará perder votos del peronismo más ortodoxo y antikirchnerista, que irían a parar al massismo.
En tanto, al interior del FpV hay quienes ven con buenos ojos los intentos de Massa de reinstalarse, ya que si se bajara de la disputa presidencial o se diluyera su candidatura, el grueso de los votos que hoy cosecha Massa irían a parar al PRO, restándole posibilidades a Scioli.
(1) “No me resigno a vivir en un país donde el delincuente tenga más derecho que la víctima. En la Argentina que viene se termina con la fiesta de las excarcelaciones”.
(2) “En 2013 fuimos a elecciones e hicimos lo mismo que vamos a hacer dentro de algunos días: le ganamos en las urnas a los que se creían dueños de la voluntad de la gente”.
(3) “Nos quieren vender que hay dos Argentinas: la de la continuidad o la del cambio. Desde una nos dicen que no hay inflación, que la inseguridad es una sensación. Nos quieren decir que está todo bien y ponen un candidato que repite lo que le dictan desde la rosada. O nos quieren convencer de la otra vereda, la del pasado, de la Argentina del ajuste, del helicóptero, porque no hay acuerdos de gobernabilidad sino amontonamiento de dirigentes. Nos quieren convencer de que la opción es ajuste o impunidad, pero hay en el medio una grieta que desde hoy la transformamos en una ancha avenida”.
Publicado por El Estadista
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