Instituto complicado por los autopréstamos de expresidentes

Estadio_InstitutoLa peor de las noticias por Alta Córdoba. Gran parte del pasivo de Instituto, que ya supera los 50 millones de pesos, es por reclamos de ex dirigentes y presidentes de la institución, que se “prestaron” dinero a sus gestiones, y con estas cartas documentos enviadas buscando reintegro, el club queda al borde de la quiebra. Es que ahora se suma un pedido del ex presidente Juan Carlos Barrera, antecesor al actual Guillermo Morellato, quien intimó al club a que le restituyan la suma de 12 millones de pesos (más intereses) en concepto de un aporte y hasta ahora no ha tenido respuestas. Por la aguda crisis del “Glorioso”, esto representa un empujoncito más hacia la cesación de pagos, palabra tan temida por Alta Córdoba y que ya a esta altura, se hizo carne.

Auto-préstamos
No solo ocurre en Instituto. En varios clubes resultan que los máximos acreedores son los propios dirigentes. En Alta Córdoba, esta moda comenzó a tomar vida a inicios del milenio, cuando el titular era el polémico Diego Bobatto. Años antes, a fines de los ’90, con las empresas “Fútbol y negocios” y “Servifin” hizo aportes económicos siderales para el armado de planteles competitivos, cuerpos técnicos onerosos, pero todo anotado en una listita para después ser el primero en golpear la puerta para que se los devuelvan. Algo viejo como el mundo. Y Barrera no desentonó con esa metodología. Tras su ascenso a la presidencia n 2008, y con dos mandatos (fue reelecto en 2012), su gestión comenzó ilusionando en lo deportivo e institucional, pero al final se vio acorralado sin salida, con una renuncia inminente. Los conflictos internos, deudas con el plantel superior y con Futbolistas Argentinos Agremiados, motivaron a que asuma interinamente Daniel Peralta, por un espacio de tres meses.
Lo abultado de la deuda fue sin dudas su estigma. Lo curioso es que de acuerdo a su carta documento, solicita vía intimación a la actual conducción de Morellato que “se sienten a negociar” por los 12 millones de pesos que en concepto de préstamo acercó a la institución durante su gestión.

Morellato con escudo
“Esto nos acerca un poco más a la quiebra”, supo responder Morellato a los medios de prensa cuando se le consultó sobre este asunto. No es para menos. El titular albirrojo fue acusado por varios de su propio riñon dirigencial al igual que Peralta, de no acatar la decisión soberana de la Asamblea Anual Ordinaria sobre mandar al club a la convocatoria de acreedores. Aparentemente, la medida fue determinada pensando en no ganarse el descontento de AFA, hoy máximo prestamista de la entidad. Una relación carnal que le supone más dolores de cabeza que otra cosa.

Barrera se defiende
“Ese dinero que yo acerqué al club fue destinado a sanear deudas y juicios que no fueron originados en mi gestión”, esboza Barrera cada vez que le preguntan por su reclamo. “¿O acaso ustedes no se acuerdan de los juicios de Antonio Roca, Bravi y Alé? De muchos años atrás venían. Esta deuda está documentada, aprobada y está en la Auditoría. Yo tuve que ponerle paños fríos. Pero ahora nadie se acuerdo y soy el malo de la película”, responde en su defensa.
Y con su habitual capacidad de maniobra, esa que lo llevó a ser miembro del Comité Ejecutivo de AFA y a ser parte de la organización de la Copa América en Argentina 2011, le tiró responsabilidades a Morellato. “No está en mi ánimo pedir la quiebra, porque los dirigentes que están ahora no tienen capacidad para generar recursos. Solo pido que nos sentemos a hablar y nadie del club aún me ha llamado. Están al día con el plantel con plata que les prestó AFA y eso será deuda en unos años”.
De todas formas, la imagen de Barrera por Alta Córdoba invita a la “sospecha”. Todavía quedan resabios de aquella polémica venta de Paulo Dybala a Palermo de Italia en casi tres millones de euros, previo paso por la empresa inglesa Pencilhill de la cuál sería accionista el empresario del futbol Gustavo Mascardi, precisamente quien adquirió y representa a Dybala. Se hablaba de que Barrera era accionista. Y la operación a Palermo se hizo en casi 10 millones de euros. Cuando esos números salieron a la luz, creció la indignación en Instituto, su cúpula directiva se amotinó y todo desembocó en su renuncia.

Gloria en básquet
La sensación en Instituto es en básquet, disciplina que también es deficitaria por no contar con la misma convocatoria ni los atractivos publicitarios del fútbol. Sin embargo, ya se encuentra en la seminfinal del TNA (la B Nacional del básquet Argentino) y si supera esta instancia, logrará el ansiado ascenso a la Liga Nacional de Básquetbol, donde enfrentará a Atenas y rivales históricos de la talla de Peñarol de Mar del Plata y Obras Sanitarias. Todo esto pudo ser posible por la seriedad y la billetera de Mario Cavagliato, responsable de esa área, quien mantuvo todo tipo de cortocircuitos con Morellato. Diferencias en todo sentido. Por ejemplo, la dirigencia impulsó el retiro de la plaza del TNA y ahora resulta que la única gloria puede llegar por la pelota naranja y no por la de gajos. Habían conformado un grupo de apoyo, aunque al final, las diferencias con la conducción general hicieron la convivencia insostenible.
“Instituto es un club con fútbol, no de fútbol. Pero cada área debe ser autosustentable para que puedan funcionar, sino, es imposible que la dirigencia pueda manejarlas”, confesó Morellato en un reconocido suplemento de deportes. Lo cierto es que hoy el básquet goza de mejor salud deportiva y hasta económica que el fútbol, motivo por el cual el propio presidente tuvo que bajar decibeles y acercar una tregua a Cavagliato. (¿con algún pedido de favor?)
Así es el estado de situación de Instituto. Adeudado, con pedidos de quiebra, deudas por más de 50 millones de pesos y ex presidentes que se encargan de poner una piedra más en el camino. A pura encrucijada.