Exportaciones caerían 11% este año

Export ContrabandLas exportaciones este año cerrarían en torno a los US$60 mil millones; 11% por debajo de su nivel en 2014 y casi 30% inferiores a las de 2011. La estimación es de Muñoz & Asociados que apunta que el derrumbe exportador probablemente es la expresión “más elocuente de los muy serios problemas de competitividad” que está padeciendo la economía argentina.
El principal factor explicativo de estos problemas es la progresiva apreciación real del eso que sumergió en una situación de severo retraso cambiario. Pero el peso fuerte no es el único dato que complica la existencia a los productores de transables. El deterioro de los términos de intercambio, así como unas cuantas distorsiones y vicios derivados de la peculiar política económica kirchnerista también han ido erosionando su rentabilidad y, por ende, raleando la oferta de divisas comerciales.
Para la consultora hay una situación de “severo retraso cambiario”.  La tasa de inflación en los últimos años fue sistemáticamente mayor que la tasa de devaluación. Esta dinámica fue propiciando una progresiva apreciación del peso en términos reales, que llevó del tipo de cambio híper-competitivo de los primeros años del kirchnerismo al actual estadio.
El actual nivel del Tipo de Cambio Real (TCR) bilateral con los Estados Unidoses tan bajo como en la agonía de la Convertibilidad, cuando la economía padecía con sus severos problemas de competitividad. Y el TCR Multilateral (paridad real del peso frente a canasta de monedas) es un poco más alto que en 2001, pero en los últimos meses cayó aceleradamente porque el dólar se está apreciando a escala global, según el reporte.
El trabajo menciona que el costo laboral en la industria argentina es “desmesuradamente más alto” que el de sus competidores naturales. Como la productividad no ha crecido a un ritmo siquiera cercano al del encarecimiento de la mano de obra, los productores argentinos de transables han perdido competitividad y mercados.
Medido en dólares constantes (deflactado por inflación de los Estados Unidos) el Gasto Primario del gobierno federal en 2014 fue casi el triple que el vigente durante la Convertibilidad. El crecimiento del gasto público en dólares ofrece una perspectiva alternativa del retraso cambiario. Al sector privado le cuesta cada vez más sostener el  nivel de erogaciones del Estado.
Para Federico Muñoz el próximo Gobierno “no podrá evitar el ajuste”; sea mediante un esfuerzo de austeridad fiscal o a través de una devaluación significativa (o, más probablemente, por medio de una combinación de ambas).
Si se dejamos de lado al TCR y se pone el foco en variables alternativas, queda en evidencia que el país está “muy caros en dólares”. La evolución reciente de los términos de intercambio agudizó el deterioro de la competitividad. Se considera que la “competitividad – precio” de una economía es determinada por dos variables el TCR y los Términos de Intercambio (es decir, el ratio entre los precios de exportaciones e importaciones).
La gestión de Cristina Fernández coincidió con los mejores términos de intercambio en décadas, lo que supuso un vigoroso viento de cola para la economía. Pero el año pasado, con el desplome global de los precios de los commodities, el ratio se retrajo sensiblemente, agudizando los problemas de competitividad derivados del retraso cambiario.
Desde su llegada al poder y hasta el 2014, el kirchnerismo tuvo condiciones muy favorables en al menos una de las dos variables que definen la “competitividad – precio”. En los primeros años, disfrutó de un tipo de cambio híper-competitivo. Y a medida que se apreciaba el tipo de cambio, mejoraban los precios de los commodities, compensando la pérdida de competitividad cambiaria.
Para la consultora la próxima gestión no tendrá la misma suerte: “Quien asuma a fin de año heredará un severo retraso cambiario y términos de intercambio mediocres”.
También impacta en la competitividad la baja inversión en infraestructura. Según la Cepal  en los ’90 fue del 5,5% del PBI promedio anual y  en la última década alcanzó el 2,9% del PBI promedio. La entidad indica el boom inversor en infraestructura de comienzos de los `90 obedeció básicamente al aporte privado vinculado a los procesos de privatizaciones mientras que la participación estatal creció sensiblemente en la era K, pero estuvo lejos de contrarrestar la virtual desaparición de los aportes privados.
Otro aspecto que complica es el financiero; el default puso un piso muy elevado al costo de financiamiento que enfrentan los sectores público y privado. El alto riesgo país se convirtió (especialmente, a partir de 2008) en otro factor explicativo clave de la pérdida de competitividad.
“El cepo importador y el irracional régimen de promoción industrial fueguino, se conjugaron para convertir a Argentina en un país con costos altísimos para el equipamiento de tecnología de la información. El costo de una notebook fueguina duplica al de la misma notebook en Brasil o Chile, conspirando contra la competitividad nacional y, en particular, del sector que hace uso intensivo de la tecnología”, agrega el reporte.