Para que flameen sus nombres

Por Gabriel Ábalos
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GEDSC DIGITAL CAMERAUna vez al mes, en la Plaza de la Intendencia se cuelga como banderines al viento una gran cantidad de pañuelos bordados por mujeres cordobesas. Ojalá fuesen menos los pañuelos, porque ellos contienen los nombres escritos, puntada a puntada, de víctimas de asesinatos impunes, para que no sean tan fácilmente olvidados, como quien da vuelta una hoja sobre el pasado.
Bordamos por la Paz Córdoba es una agrupación de mujeres inspirada en el trabajo de un colectivo mexicano de artistas que convirtió en denuncia el acto de bordar pañuelos, con el nombre de los muertos reclamados por el pueblo, víctimas especialmente de la lucha contra el narcotráfico. En Córdoba la actividad comenzó en 2012, ayudando en principio a multiplicar ese acto de protesta que reproduce un oficio doméstico, tradicional de las mujeres, transformándolo en un acto de protesta y en una acción que reivindica la memoria. Las bordadoras cordobesas, en diciembre de 2012, sumaron ochenta pañuelos y también su presencia, asistiendo a un acto masivo por la paz en el D.F. mexicano.
En 2013 decidieron dedicar su trabajo a pregonar los nombres de desaparecidos y muertos del propio entorno, por lo que destinaron sus horas a producir pañuelos con los nombres e historias bordadas en hilo verde, de los nietos y nietas apropiados en Córdoba que las Abuelas de Plaza de Mayo siguen buscando.
El domingo, las artistas y bordadoras que forman Bordamos por la Paz de Córdoba cumplieron su encuentro mensual, y se les sumaron como es habitual muchas colaboradoras. Se encuentran bordando pañuelos que denuncian el número y la identidad de las víctimas de femicidios en Córdoba: “Bordamos para no olvidar… Nunca más una mujer menos”, invitaban a través de facebook, “en la Plaza de los pañuelos, continuaremos bordando femicidios y también estaremos entregando las remeras de Bordamos por la Paz.”
Carola Márgara, Daniela Martín, Claudia Abichain, Jazmín Centeno y Sandra Mutal son las integrantes del colectivo que asumieron esta modalidad de hacer visibles los asesinatos, en particular de mujeres, y actualmente han hecho suya la causa que es y debe ser de todos y todas, la de oponerse a los femicidios que golpean con horrorosa frecuencia desde las noticias diarias. Estas mujeres, este grupo de artistas de las artes visuales y escénicas, han elegido contribuir con su compromiso mediante esta tarea a través de la cual se manifiestan hoy en el mundo miles de personas.
Para iniciar esta campaña de bordar femicidios ocurridos en Córdoba, debieron investigar los casos para obtener la lista de nombres que están llevando a los pañuelos, ya que se carece de un listado oficial de casos de asesinatos de mujeres en la provincia y la ciudad de Córdoba.
La conexión con la tela del pañuelo, con el hilo, rojo, verde o violeta, que lo va abrazando y dejando el dibujo de unas letras, la escritura de un nombre y de las circunstancias de su muerte y en algunos casos incluso el nombre de su asesino, se convierten en mensajes públicos, flameando al viento, en la Plaza de la Intendencia.