Concesión de Accastello a ultra K: foto con Uribarri

Eduardo Accastello
Eduardo Accastello

La concordia K tiene su costo para Eduardo Accastello. El intendente de Villa María, sabe que –aunque muy tardíamente-, las tribus “nac & pop” viven una suerte de pax kirchnerista, inusitada para el ámbito local. Ayer los máximos caciques volvieron a reunirse para celebrar la llegada de un nuevo precandidato presidencial K, el entrerriano Sergio Uribarri.
El gobernador de Entre Ríos integra el ala dura del kirchnerismo, precisamente el rasgo del que Accastello busca desprenderse. La concesión que debe hacer el aspirante por la Gobernación: pasar por el besamanos K. El encuentro en el Dinosaurio Mall está en función de este objetivo: conservar la unidad doméstica, que sólo el tiempo dirá su fecha de vencimiento.
Los dirigentes más incisivos afirman que esta primavera tendrá su primera tormenta cuando llegue el tiempo de definiciones: el reparto de los cargos en la lista sábana de legisladores, para la que ya hay varios anotados, aun sin pergaminos. Los caciques K buscarán cambiar sus espacios administrativos por legislativos, a sabiendas de que su continuidad en la esfera estatal ejecutiva no está asegurada. Tal como hace La Cámpora a nivel nacional.
De todas maneras, la conformación de la lista es una facultad exclusiva de Villa María, con visado nacional previo, como requieren todos los movimientos que tributan a la Casa Rosada.
Está claro que Accastello nunca fue un fanático de la neo liturgia K. De hecho es pública su buena relación con el gobernador, José Manuel de la Sota, y su esposa, Adriana Nasario, a quien le ofreció que lo secundara en la candidatura a la Gobernación. Este reciente intento de alianza con el delasotismo parece –curiosamente- no molestar a los ultra K, fanáticos del purismo inmaculado.
El villamariense recibió un indulto, quizás no por decisión propia sino porque no había otras opciones. El costo para Accastello: mostrarse en el desfile de precandidatos presidenciales K en su paso por Córdoba.
En su haber, el intendente acumula ya un nutrido álbum. Primero logró una imagen con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, durante el Festival de Peñas de Villa María; luego con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y ahora fue el turno de Uribarri. Sólo el bonaerse recibió el encolumnamiento de Accastello.
Hace unos días el encuentro con el precandidato entrerriano no hubiera sido fácil de digerir. En Córdoba el gobernador tiene a su alfil: Ernesto “Tatú” Bernabey. La relación entre el villamariense y hombre de Villa del Totoral quedó resentida luego que se quebrara el Foro de intendentes K. Tras el faltazo al acto en Hindú, el diputado nacional declinó su candidatura a gobernador. La reunión de ayer fungió como una reconciliación.
La candidatura de Accastello llega luego de que el kirchnerismo sufriera un duro golpe a principios del año pasado. La renuncia de la Carolina Scotto a la diputación dejó a las tribus acéfalas y sin contención; no porque la ex rectora conjugara la voluntad de todos los sectores K sino que era la elegida por la Casa Rosada. Una decisión inapelable, como un dogma. Aquí la infalibilidad de Balcarce 50 duró apenas unos meses.