Industria prepara nuevos planes de estímulo

Guillermo Acosta, Bolsa de comercioEl ministro de Industria de Córdoba, Guillermo Acosta, fue el orador principal de la reunión mensual de la Fundación Mediterránea. A pocos meses de las elecciones en Córdoba, los únicos políticos presentes fueron los candidatos del PRO, Ércole Felipa y Héctor Baldassi (al menos hasta que la alianza defina qué hará en Córdoba); Martín Llaryora, integrante de la fórmula para la gobernación del delasotismo y la aspirante a intendente Olga Riutort.
La competitividad y lo que pueden hacer las provincias, fue el eje de la presentación. Planteó que la principal herramienta es el diálogo público-privado. Acosta mencionó varias veces a su antecesor y ahora candidato, Llaryora. Aseguró que este año se anunciarán nuevos planes de estímulo, con el Banco Córdoba como aliado.
Apuntó que, aunque las herramientas provinciales son limitadas, Córdoba seguirá activa y “permanentemente dialoga y busca consenso con los sectores para encontrar medidas que puedan ayudar”. Se mantendrá la línea del 2014, con impulso de parques industriales, agrupación de empresarios y constitución de clusters.
Acosta planteó sus expectativas de que con la próxima gestión nacional haya diálogo y una “relación fluida” para que las condiciones mejoren para todos. “Hay que recuperar el federalismo y trabajar de manera conjunta. No podemos ser grupos estancos”, enfatizó.
Repasó los planes que, durante el 2014, se instrumentaron en la Provincia, como los créditos para la compra de autos. En esa misma orientación continuaría lo que se realice ahora. Manifestó su preocupación por la caída de la actividad en Brasil, principal destino comercial de la producción cordobesa de exportación. Incluso lo inquieta más ese aspecto que las devaluaciones del real.

La herencia
A su turno, el economista del Ieral Gustavo Reyes describió como “complicada” la herencia que recibirá la próxima gestión, aunque advirtió que el escenario internacional será relativamente bueno, en particular por el crecimiento de Estados Unidos y por la decisión de la FED de una suba gradual de las tasas.
En diálogo con Alfil, planteó que del cepo la nueva administración podría salir relativamente rápido, porque ya hay experiencias de achicamiento de la brecha cambiaria en tiempos breves. “Incluso se podría hacer mientras se baja la inflación, se reduce el déficit fiscal y se reimpulsa la actividad”, agregó.
A su entender el mayor problema de la economía es la inflación (aún cuando sea más baja que en 2014), aunque el cepo es “un inconveniente y resolverlo colaborará para oxigenar la economía”. Insistió en que el gasto sigue creciendo, anestesió el dólar (con el consecuente atraso cambiario).
Reyes apuntó que mejoraron las expectativas respecto a fines del año pasado y eso tiene un correlato –todavía débil- en algunos sectores que tocaron piso y empiezan a levantar cabeza. Hay otras áreas, en cambio, que no reaccionan como las importaciones o la producción de autos muy impactada por Brasil.
En el caso del consumo no mejora porque el salario real sigue cayendo. En el segundo y tercer trimestre, con la cosecha y el cierre de las paritarias más una aceleración en la emisión, podría haber un levantamiento. De todos modos, aclaró que en el 2016 no se podrá replicar el rápido crecimiento que Argentina registró en el 2003 hasta el 2005.
Por su lado, Martín Amengual, presidente de la Fundación Mediterránea, afirmó que no ve “propuestas claras” de los aspirantes a la presidencia. “Si no saben a dónde van es poco probable que nos puedan decir cómo lo harán. Quisiéramos ver planes de gobierno concretos”.